¿Quiénes atacan a los médicos en Huelva? Este es el perfil del agresor
La violencia contra los médicos en la provincia ha aumentado un 80% en 2024
Las agresiones suelen ocurrir en hospitales y centros de salud públicos, en situaciones de urgencia y cuando los pacientes no reciben la atención inmediata que esperan
El incremento de las rondas de vigilancia, clave para el descenso en las agresiones a los médicos en Huelva
Los sanitarios de Huelva sufren de media una agresión cada dos días

Las agresiones a médicos han aumentado de manera alarmante en la provincia de Huelva. Durante el año 2024, el Colegio de Médicos registró un aumento del 80% en las agresiones a facultativos en comparación con el año anterior. En total, se tramitaron nueve casos, una cifra preocupante, especialmente cuando se sabe que la mayoría de las agresiones verbales ni siquiera se denuncian. Pero, ¿cuál es el perfil del ciudadano que pone en jaque tanto el trabajo de los facultativos como la calidad de la atención al resto de pacientes?
Según informó este miércoles Juan Javier Márquez Cabezas, secretario del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Huelva, las agresiones se han concentrado mayoritariamente en hospitales, específicamente en las áreas de urgencias, y en atención primaria, cuando los pacientes se presentan sin cita previa. Este patrón de agresiones, explica, está relacionado con la «impaciencia» de los pacientes, quienes en su deseo de obtener atención inmediata en un sistema saturado, no entienden priorizar los casos más graves es una necesidad para salvar vidas. Y paradójicamente, subrayan desde el colegio, son precisamente quienes presentan menor gravedad los que protagonizan un mayor número de casos. En cuanto a la cantidad, señala que siguen siendo cifras muy bajas que no reflejan la realidad porque la gran mayoría de las agresiones verbales no llegan nunca a denunciarse.
Desde 2019 hasta 2024, seis años, en Huelva el Colegio de Médicos tuvo conocimiento de 59 agresiones a médicos. Desde 2010, año en que sólo se denunciaron dos, el acumulado asciende a 93.
En cuanto al perfil, el informe colegial destaca que hay un desequilibrio a favor de las agresoras, ya que de las nueve agresiones, cinco fueron perpetradas por mujeres. Por otra parte, algo más de la mitad son menores de 40 años, aunque también se han registrado casos de personas mayores, incluso de más de 60 años. La mayoría de estos incidentes, añade el secretario, han sido verbales, con amenazas y coacciones como principales manifestaciones de la agresión. Sin embargo, también ha habido un caso de agresión física con lesiones y, en algunos casos, los médicos han tenido que recibir atención psicológica debido al impacto emocional sufrido.

El entorno emocional en el que se producen estas agresiones, según apuntaron desde el colegio, está marcado por el estrés y la frustración. En las urgencias, la saturación de pacientes y la necesidad de atención inmediata generan una tensión que a menudo no se puede controlar. Esta situación, combinada con la presión de un sistema sanitario con graves carencias de personal, crea un caldo de cultivo perfecto para que se produzcan agresiones hacia los profesionales.
Las consecuencias de estas agresiones no se limitan solo a las lesiones físicas. La agresión verbal y psicológica también deja huella en los facultativos, que a menudo sufren secuelas que afectan tanto a su trabajo como a su vida personal. El Colegio de Médicos ha advertido que esta violencia genera un clima de miedo e inseguridad, lo que no solo provoca mal ambiente en las consultas, sino que afecta a la asistencia sanitaria en su conjunto.
Por ello, desde el Colegio de Médicos de Huelva se ha instado a los profesionales a denunciar estos actos de violencia, aunque reconocen que, lamentablemente, muchas veces no se hace, ya sea por miedo o por la voluntad de evitar enfrentamientos. Sin embargo, para la institución estas agresiones deben ser visibilizadas y tratadas como lo que son: un delito que afecta a la integridad de los médicos y por lo tanto al sistema sanitario. De hecho, en los tribunales, la agresión física o intimidación grave contra un profesional sanitario en el ejercicio de su función está considerada como un delito de atentado, con penas que van de 12 meses a 3 años de prisión.