Sexología

Sexualidad y autismo

Hasta hace algunos años, y en muchos casos incluso hoy en día, hablar de sexualidad más allá de hombres y mujeres sin patologías y/o alteraciones psíquicas ha sido poco frecuente y una ardua tarea. Por suerte, actualmente la despatologización y la tendencia a la normalización de la vida de personas con trastornos de diferente índole nos lleva a ocuparnos de su sexualidad como una faceta más de sus vidas de la que tienen derecho a disfrutar.

Sexualidad y autismo

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Si ya de por sí para muchos papás y mamás es difícil afrontar la crianza y educación de sus pequeños, cuando éstos nacen con un trastorno del espectro del autismo,  la cuestión se les puede hacer más difícil.

Al principio pueden estar perdidos, temerosos y llenos de dudas sobre cómo pueden ayudar a sus hijos a conseguir un buen nivel de autonomía. Para ello es bueno pedir ayuda a profesionales con formación en trastornos del espectro autista y/o a asociaciones especialistas en el tema, una muy buena herramienta para aprender cómo deben ayudar a sus pequeños en su proceso de desarrollo.

Por otro lado, el trabajo de profesionales con los niños con autismo es fundamental para que adquirieran un nivel de autonomía, establezcan relaciones con su entorno, manifiesten conductas afectivas, conozcan las normas y adquieran rutinas.

Pero no debemos olvidarnos de trabajar con ellos también desde la educación sexual, adaptada a sus necesidades, como derecho a disfrutar de ello y como medida de prevención de conductas de abuso. Ignorar este tema no va a hacer que ellos no tengan necesidades y deseos sexuales, e incluso puede aumentar el desarrollo de conductas sexuales de riesgo y/o abuso.

Las personas con autismo presentan ciertas dificultades en la expresión y gestión de sus emociones -pero no quiere decir esto que no puedan conseguirlo-, en el establecimiento de contactos sociales y con el entorno, en la comprensión de normas y límites y en la comunicación, entre otras cuestiones. Si tenemos en cuenta que la sexualidad, tal y cómo hemos explicado en muchos artículos publicados anteriormente, es mucho más que la genitalidad, ya que es un todo que engloba la expresión y recepción de afectos, la expresión de sus deseos y necesidades, el tacto o la comunicación, entenderemos la dificultad con la que nos podemos encontrar para educarles sexualmente, pero no podemos quedarnos en esa dificultad, sino adaptar esta educación sexual a las necesidades de las personas con autismo. Ellos también tienen sus derechos sexuales.

¿Qué contenidos debemos trabajar?

Si atendemos a la necesidad de trabajar con las personas con autismo para que adquieran un nivel de autonomía que les permita desenvolverse en su entorno familiar y social, debemos incorporar información sobre la sexualidad desde edades tempranas, adaptando los contenidos según la edad y la necesidad de estas personas. Entre ellos cabe destacar:

En definitiva, es importante que al educar sexualmente a personas con autismo el objetivo sea que sus comportamientos sexuales se ajusten a la capacidad de cada individuo, que puedan discernir entre lo que desean y lo que no, dar y recibir afectos, atender a sus deseos y disfrutar así de una vida sexual sana y satisfactoria. Padres y madres deben ser partícipes también de esta educación. El uso de fotografías y pictogramas pueden ser de gran ayuda en este proceso educativo.

Y recuerda que disfrutar del sexo es una decisión y un derecho de todas las personas.

Carmen Canterla

Psicóloga Sexóloga

Directora del I.S. Vidacer Huelva.

NICA 44915

c/La Palma, 10 Local Bajo. Huelva. Tlf: 959 54 40 11

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