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El runrún: Cien Montaditos vuelve a una esquina emblemática de Huelva
Se había quedado huérfano el centro de la capital de este negocio, que vuelve con su producto estrella a costa de otro clásico que cierra
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Los hay tan clásicos como los de tortilla y los de jamón y los que combinan todo tipo de sabores. Son los montaditos, que garantizan un bocado sabroso y rápido. Se popularizaron especialmente a principios de este siglo con las franquicias 100 Montaditos, que conquistaron toda España y hasta se instalaron en Nueva York.
En Huelva ha tenido sus épocas, pero pasó de tener varios establecimientos en la capital onubense a quedarse sin ninguno en el centro. En la plaza Quintero Báez se quedó un negocio similar bajo otro nombre, Los Montaditos, y en el Centro Comercial Holea pasó a ser La Sureña.
Pues bien, los auténticos 100 Montaditos regresan al centro de Huelva para ocupar una esquina emblemática. Hablamos de la del principio de Pablo Rada con la cuesta Cristo de Tres Caídas. Allí en los últimos años ha gozado de popularidad uno de los locales de las Cervecerías Bonilla, siento este de estilo alemán.
Pero muchos recordarán que en este local ha habido varios establecimientos hosteleros ideales para el tapeo, como El Rincón, que se fusionó con La Rocina para dar lugar al Rincón de la Rocina, situado más adelante de la citada esquina.
Pues lo dicho, los nostálgicos de los montaditos ya tienen un lugar donde comerse unos pocos con su bebida favorita. Además, además de lo clásico y lo más atrevido, hay montyruedas, raciones, ensaladas, aperitivos y postres.
¿Buscas trabajo aquí?
En el cartel publicitario que ya se puede ver en el local de Pablo Rada, se señala que se busca a empleados para poner en marcha el negocio. Los interesados pueden escribir a personal@inveralama.es.
Así que vuelve a Huelva una franquicia que tuvo su negocio matriz en Cádiz, en el año 2000. Su propietario, José María Capitán, decidió apostar en un pequeño bar por un único producto y un único precio en un escenario que recreaba una taberna gaditana. Más de 20 años después sigue muy viva.