Vuelve el fantasma del peaje portugués: cientos de multas antiguas inundan Huelva pese a su eliminación
Cartas no certificadas con importes de entre 70 y 300 euros llegan masivamente reclamando peajes impagados de la A22 de 2023
Aunque se cuestiona su validez legal, existe el temor de que la 'guardinha' inmovilice el vehículo de los infractores si detecta una deuda pendiente
Punto y final al peaje de pago en la autopista que conecta Huelva con el Algarve
En el Algarve no se fían y temen un posible restablecimiento del peaje

Sin certificar, con fotos borrosas de matrículas y reclamando hasta 300 euros. Así son las cartas que desde hace semanas están llegando a cientos de buzones de Huelva exigiendo el pago de peajes en Portugal, un peaje eliminado el pasado 31 de diciembre y que, paradójicamente, es ahora cuando se está revelando una amenaza para los bolsillos de los conductores onubenses.
«¿A alguien más le ha llegado una multa del peaje de Portugal?» La pregunta, lanzada en uno de los grupos de temática choquera más populares de Facebook, ha desencadenado en cuestión de días un aluvión de respuestas afirmativas. Los afectados, sorprendidos e indignados al mismo tiempo, plantean públicamente la supuesta legitimidad de estas reclamaciones y revelan un patrón común: cartas no certificadas que incluyen fotografías de los vehículos captadas por los sistemas electrónicos de control, con reclamaciones que oscilan entre los 70 y los 92 euros para turismos, llegando hasta los 300 euros en el caso de vehículos comerciales.
Lo que más llama la atención a los afectados es la coincidencia temporal: todas las notificaciones corresponden a desplazamientos realizados en 2023, principalmente en julio, pero han comenzado a llegar justo después de que el peaje fuera oficialmente eliminado. Muchos conductores señalan haber viajado numerosas veces al país vecino, pero solo han recibido reclamaciones por días específicos, lo que aumenta el desconcierto general.
Un peaje peculiar
La A22, conocida como Vía do Infante, recorre el Algarve portugués de este a oeste, prolongando la A-49 española (Sevilla-Huelva) y ha sido durante años un dolor de cabeza para los conductores extranjeros. A diferencia de las autopistas convencionales, Portugal implementó en la A22 un sistema electrónico de cobro sin barreras físicas, mediante arcos que leen automáticamente las matrículas.
Los conductores extranjeros debían asociar su matrícula a un método de pago o abonar los peajes en un plazo determinado tras su paso por la vía. La ausencia de barreras físicas y la falta de información clara ha propiciado que muchos conductores españoles, especialmente turistas ocasionales, circularan sin efectuar el pago, en unos casos por desconocimiento del sistema y en otros, sencillamente, por ahorrarse unos euros confiando en que las multas no cruzarían el Guadiana, como así ha sido. Al menos hasta ahora.

La procedencia de estas cartas es el principal argumento para la sospecha. Según apuntan varios afectados, estas reclamaciones están siendo gestionadas por una empresa de origen sueco que habría comprado las deudas a las autoridades portuguesas. Por un lado, el hecho de que no lleguen por correo certificado alimenta las dudas sobre su validez legal, pero el incluir fotografías del vehículo con la matrícula en el momento de la supuesta infracción, sugiere algún tipo de conexión con las autoridades del país vecino.
Las opiniones entre los afectados están divididas. Algunos consideran que se trata de un intento de estafa y han optado por ignorar las reclamaciones. Otros reconocen la existencia de la deuda pero cuestionan el procedimiento de cobro. «No es estafa. Es una empresa particular que se dedica a cobrar. Lo que no sé es si se debe pagar o tiene consecuencias no hacerlo», explica uno de los muchos conductores multados.
El caso es que los requerimientos enviados por correo ordinario por empresas privadas carecen de efecto jurídico vinculante. Para que la reclamación sea válida, deben ser las autoridades lusas quienes realicen la notificación, ya sea directamente o a través de las españolas.
Algunos afectados han contactado con sus compañías de seguros, que les han informado de que «Portugal no tiene ningún convenio con España para cobrar las multas de tráfico», aconsejándoles no realizar el pago. Sin embargo, esta interpretación podría resultar arriesgada para quienes planeen volver a territorio portugués.
El riesgo de cruzar la frontera
La cuestión más preocupante para muchos onubenses es qué podría ocurrir si deciden no abonar estas multas y posteriormente viajan a Portugal. Según algunos testimonios, aunque la empresa reclamante no tenga capacidad legal para ejecutar el cobro en España, la Guarda Nacional Republicana portuguesa sí tendría la facultad de inmovilizar vehículos extranjeros si detecta deudas pendientes.
«No tienen derecho a cobrarla [en España], pero si te paran [en Portugal] y la carta es legal te inmovilizan el vehículo y te hacen pagar la multa en el día», advierte un conductor. Esta posibilidad genera el lógico temor entre quienes, por costumbre y proximidad geográfica, cruzan habitualmente la frontera para disfrutar de las playas del Algarve o hacer compras.
Aquí es importante conocer los plazos de prescripción de estas multas en Portugal, ya que si para las anteriores a 2012 era de dos años, para las posteriores a 2012 este periodo se amplió hasta los cinco años. Esto implica que las infracciones de 2023 que están siendo reclamadas actualmente no habrían prescrito todavía, lo que complica la situación para quienes prefieren no realizar el pago.
Para quienes deseen regularizar su situación, existe la posibilidad de acceder al portal oficial de pagos de peajes en Portugal, donde pueden consultar y abonar las deudas directamente con las concesionarias portuguesas, evitando así los posibles recargos aplicados por las empresas de cobro.