la huelva choquera y tabernera

Sorpresas que no sabíamos que nos llegarían

Perderse en el otoño serrano es fácil, pero hay que saber, hay que querer, hay que atreverse. Hay que husmear

Un ponche de los Olaya bien vale un potosí

La Moni de Huelva: «Me gustaba más la noche que el día»

Bar Plaza, en Cortelazor H24

José Ramón Andikoetxea 'Andi'

Huelva

No hay nada más sorprendente que una sorpresa inesperada. Porque inesperado también puede ser lo que siempre llega. Porque su cara es de estupefacción y hasta desolación. ¿Cómo puede ser?, ¿Cómo puede pasarme esto a mí? yo que vivo en este ritmo trémolo de la nada que es un todo apenas perceptible, absolutamente envolvente.

Llegando ciertos días del calendario todo se agita en la Sierra. Mucha gente siente la llamada de que no puede perderse aquello de lo que todo el mundo habla. Y ahora (ahora toca eso) se habla de qué bonita está la Sierra de Huelva en otoño. ¡Coño!, pues es verdad. Llega la hora de comer y El Alemán asiste impertérrito y acongojado a lo que se le viene encima. Las peticiones de tapas se agolpan una sobre otra. Él y su hijo se mueven en unos registros de velocidad impertinentes. Si apenas ayer sólo las moscas despistadas osaban alterar la sangre de estos serranos hosteleros. La Fuente puede decirse que es uno de nuestros bares. Habitualmente departimos con el dueño con el tono de confianza y desenfado adecuado. Sin alharacas, todo en su justa medida. Y luego en paz a la mesa camilla, al brasero de cisco, a la oreja en salsa, al jamón frito, al hígado encebollado, a la carne en salsa. Al placer por el mero placer.

El Alemán no soporta el gentío. Querría cerrar sus puertas y olvidarse de todos estos advenedizos caprichosos

Hoy es más difícil porque El Alemán no soporta el gentío. Querría cerrar sus puertas y olvidarse de todos estos advenedizos caprichosos que se ponen de acuerdo (seguro que es una confabulación) para venir a importunar. Y no lo hace… no lo hace… ay, que está por hacerlo.

Otro día, un día, venía yo de Aracena, que era una feria, en gran medida, de la sinsustancia. Cientos de personas con traje campestre, botas de piel buena y pluma enhiesta sobre el sombrero (1). Si hubiese contemplado la escena en una inviable quietud, pocas diferencias podría observar yo en relación a los maniquíes de un escaparate del Corte Inglés de la plaza del Duque, un poner, a principios del otoño. Un bullicio, un hormigueo de gente impaciente, buscando a saber qué. La época de la castaña es lo que tiene, que marca el almanaque con sabor a tostón.

Imagen principal - Plaza de Cortelazor y castañas
Imagen secundaria 1 - Plaza de Cortelazor y castañas
Plaza de Cortelazor y castañas H24

Ese mismo día, desde Aracena, hechos los recados que tocaba, carreterita hasta Cortelazor la Real. Plaza del pueblo vacía. Muy llena de vacío y de silencio. La torre no se ha movido un milímetro desde la última vez. Juraría que el gato sobre el muro, al sol, tampoco. Entramos en el bar Plaza. Vacío. Donde comer las tapas de Mari puede ser todo. Silencio. Sale Eligio con su sonrisa en ristre y se apoya en el lado fabril de la barra. ¿Qué pasa en el pueblo?, pregunto inquieto ante el contraste por venir de dónde vengo. Nada. Claro. Unos segundos tardo, pero me doy cuenta. Eso es lo que tiene Cortelazor, que muchas veces no pasa nada.

Perderse en el otoño serrano es fácil, pero hay que saber, hay que querer, hay que atreverse. Hay que husmear. En un rincón de la Sierra… ¡es que no me esperaba tanta gente!, se oye exclamar. Se podrían escuchar mil historias en las que esa frase sería el eje. En un puente de otoño, en una Semana Santa incluso. Y por eso se acaban las tapas, el revuelo llena cada instante, no llamó a su sobrino para que le echara una mano. No pudo, no supo. No se lo imaginaba.

Y es que es lo que les pasa a las sorpresas, que cuando son inesperadas son las peores.

Notas al pie

  • (1) Información que aparece en la web de Sombrerería Dulín, en Logroño. La caza es una actividad que necesita de una especial protección y en la que es fundamental contar con un buen sombrero de caza para mujer. Largas esperas, protección contra el calor o el frío, colores tierra y verdes oscuros, y, además, estilazo. Todo eso y más forma parte de nuestros sombreros de caza para mujer. Practiques el tipo de caza que practiques, tenemos el sombrero perfecto. Si lo que necesitas es el mejor sombrero con el que ir cómoda y protegida durante los días de caza, en nuestra tienda encontrarás el más adecuado.

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