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Así se llega a uno de los rincones naturales más perdidos y encantadores de Huelva
A escasos kilómetros del municipio serrano de Cortelazor, el curso de un arroyo conduce al espectacular paisaje de Charlo Malo
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En la Sierra de Huelva, uno de los numerosos paisajes que sorprende al visitante se encuentra en mitad de un bonito sendero que parte desde el municipio de Cortelazor. Desde allí, siguiendo el curso del arroyo de la Guijarra, se llega hasta el impresionante paisaje de Charco Malo, una caldera provocada por un salto de agua en una zona umbría y en medio de un precioso valle.
Este punto, caracterizado por su frondosa vegetación y el relajante sonido de la caída del agua, se alcanza con una ruta lineal de dificultad media y de unas dos horas de duración. Esta parte desde el primitivo asentamiento del barrio de la Mesta -hoy abandonado- que se localiza al final de la calle de la Cuesta, en el municipio de Cortelazor.
El inicio del camino ofrece una maravillosa panorámica de la localidad. Más adelante, la ruta prosigue por el curso del arroyo, dando paso a un paisaje formado por bosques de galería formados por alisos, chopos, álamos y fresnos. Estos alternan con zonas de huertas y pastizales.
Pero los grandes protagonistas del sendero son los charcos y saltos de agua, formaciones de ribera bien conservadas y pozas con distintas denominaciones como las de San Ildefonso, el Sapo, el Cura o el Azul.
Entre la vegetación también destacan las zarzas, adelfas, brezos y los madroños. En la última parte del sendero aumenta un poco la dificultad con la bajada al barranco, por una zona en la que hay que caminar entre piedras hasta llegar al popular Charco Malo.
El sendero atraviesa zonas boscosas y miradores naturales donde abundan la paz y la tranquilidad: los únicos sonidos que se sienten son el del murmullo de los arroyos y el susurro del viento entre los árboles.
Parada obligatoria en Cortelazor
El camino hasta el Charco Malo parte desde Cortelazor, por lo que la visita a este pequeño municipio es casi obligatoria. La localidad, que parece sacada de una postal, se caracteriza por sus casas encaladas y sus callejuelas empedradas, que transportan a otra época, invitando a los visitantes a detenerse y disfrutar de su calma.
Este rincón pintoresco es un lugar ideal para un paseo tranquilo antes de emprender la ruta, una oportunidad para respirar aire puro y revitalizante. También puede ser el punto ideal donde disfrutar de la gastronomía serrana tras finalizar la ruta.

Una oportunidad para disfrutar de la gastronomía
El recorrido no estaría completo sin saborear la gastronomía local. Los platos tradicionales de la sierra de Huelva son un homenaje a los productos frescos y de calidad que se encuentran en la región. Destacan las carnes de caza y el famoso jamón ibérico, acompañado siempre por panes artesanales y otras chacinas típicas de la zona. Además, muchos restaurantes de Cortelazor ofrecen setas recolectadas en la misma sierra, que se preparan en guisos o a la plancha, resaltando el sabor de lo autóctono.
Este rincón perdido de Huelva promete una experiencia que mezcla aventura, naturaleza y cultura. La ruta entre Cortelazor y Charco Malo es, sin duda, una escapada perfecta para reencontrarse con la belleza y la calma de la sierra de Huelva.