tribunales

El joven que mató al asesino de su padre en Rociana declara que sintió una «rabia muy grande» al verlo en la calle

El juicio en el que se enfrenta a una pena de hasta ocho años de internamiento en un centro ha quedado visto para sentencia este martes

Venganza en Rociana: Arranca el juicio por la muerte a golpes de un anciano a manos de un menor

Capturas de un vídeo difundido en redes sociales de 2020, cuando se produjo el asesinato del padfre del ahora acusado H24
Silvia Tubio

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El juzgado de Menores de Huelva ha dejado visto para sentencia el juicio por la muerte a golpes de un anciano en Rociana ocurrido hace unos meses. En el banquillo, un joven de 18 años que en el momento de los hechos tenía 17. La Fiscalía y la acusación particular le piden ocho años de internamiento por un delito de asesinato; mientras que la defensa, que no puede negar la autoría de la agresión porque hay testigos y grabaciones de unas cámaras de seguridad, ha apelado a la alteración mental que sufrió el chico porque el anciano que golpeó era el mismo hombre que cuatro años atrás había disparado a su padre. Una muerte de la que él fue testigo.

En esa línea, la defensa ha pedido una pena por homicidio que iría hasta los tres años de internamiento, teniendo en cuenta como circunstancia atenuante que el menor sufrió una ofuscación mental que condicionó sus actos. En la primera sesión del juicio, que se celebró este lunes, el joven aseguró que se encontró al anciano en una farmacia de la localidad y que se puso muy nervioso. Dice que «le entró una rabia enorme». Le pidió un teléfono a la boticaria para llamar a su hermano y tras ese gesto se desencadenó la agresión.

Testigos y cámaras de seguridad

Sin mediar palabra, el joven se dirigió a la víctima, que tenía 75 años, y empezó a darle puñetazos. De esa agresión fueron testigos el hijo del fallecido y las empleadas del establecimiento. Todos han declarado en la vista oral. Además, en la sala se han reproducido las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de la farmacia. Los hechos, como admiten desde la defensa, son «incuestionables»; donde está el debate jurídico es si fue un acto premeditado y buscado por el joven y cuál fue el grado de influencia de su estado mental, teniendo en cuenta que la víctima fue la misma persona que cuatro años antes había matado a su padre de un disparo cuando le sorprendió en una finca robando un manojo de habas. La Audiencia Provincial condenó al fallecido a 15 años de cárcel pero sólo cumplió uno por su debilitado estado físico.

Aquellos hechos de 2020 fueron presenciados por el joven que ha sido ahora juzgado. Un detalle que ha esgrimido la defensa para argumentar el impacto emocional que supuso para el joven encontrarse en la farmacia con el hombre que disparó a su padre. Han presentado un informe forense que concluye que el estado psicológico del entonces menor se vio afectada.

El hijo del fallecido, que ha testificado en el juicio, ha asegurado que llevaban tiempo recibiendo amenazas y que lo ocurrido en la farmacia fue la materialización de una venganza.

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