LA HUELVA BRITÁNICA
La secretaria riotinteña de Winston Churchill: «Bebía mucho y pellizcaba el trasero de las mujeres de su personal»
Alison Keighly-Peach nació en el barrio de Bella Vista de la localidad onubense y trabajó mano a mano con el Premier británico durante la Segunda Guerra Mundial
En 1975, cumplió su sueño de volver al pueblo andaluz donde fue tan feliz con su familia y a la casa donde nació y pasó su infancia
Un riotinteño en el desembarco de Normandía
Old England House, la casa victoriana en la que pasar unas vacaciones de época en Minas de Riotinto

El próximo mes de mayo se va a conmemorar el 80 aniversario de la capitulación alemana en la Segunda Guerra Mundial, el gran conflicto armado del s. XX que enfrentó a las fuerzas del Eje, encabezadas por la Alemania nazi dirigida por Adolf Hitler, frente a los países Aliados que las confrontaron: Francia, la Unión Soviética, los EEUU y Reino Unido.
Lo que no era conocido en nuestra provincia es que una onubense, nacida en Minas de Riotinto, participó en esta contienda dentro del cuerpo militar femenino del ejército británico como secretaria para Winston Churchill, el que era Primer Ministro británico y que ha pasado a la historia como una de las figuras más importantes del s. XX, además de símbolo de la resistencia frente al nazismo. No solo eso, sino que, posteriormente, la riotinteña trabajó en la embajada de Reino Unido en Washington en tareas de coordinación entre el gobierno de Churchill y el de Roosevelt, tras la entrada de EEUU en la guerra.
Lo ha sacado a la luz la investigación llevada a cabo por Alberto Rubio Díaz, autor del libro Viaje a la extraordinaria historia de los ingleses de la Old England House, publicado por Río de Tinta Books. A través de cinco relatos biográficos narra la historia de sendas familias británicas que vivieron durante el s. XX en una de las casas del barrio inglés de Bella Vista, en Minas de Riotinto, hoy un alojamiento turístico de Categoría Superior con el nombre de Old England House.
Una de estas familias era la de los Keighly-Peach, cuya historia se cuenta en el relato Keighly-Peach, la Historia de un campeón de España. Vivieron en Riotinto entre 1908 y 1940, y en esta casa en particular desde 1918. El padre de familia, Fleetwood, trabajó como jefe de Tráfico de Ferrocarriles y jefe del departamento de Construcción y Mantenimiento de Estructuras para la conocida empresa británica que explotaba las minas desde el s XIX, la Riotinto Company Limited.

Fleetwood fue tres veces campeón de la Copa del Rey de tenis de Huelva y campeón en el año 1921 del Campeonato de España de tenis, que en esa edición también se celebró en la ciudad. El libro desvela la extraordinaria circunstancia de que era descendiente directo de Guillermo I el Conquistador, el primer rey normando de Inglaterra; y de Rollo, el vikingo que asedió París en el año 885 y que se convirtió en el primer Duque de Normandía. Pero aquí vamos a centrarnos en una de las dos hijas que tuvo en Riotinto con su mujer Alice. La bautizaron con el nombre de Alison, aunque familiarmente la llamarían Poppy.
La riotinteña nació el 19 de marzo de 1918 en la casa 38 del barrio inglés de Bella Vista, que es precisamente la Old England House. Lo hizo en el dormitorio llamado hoy Maharaja room, decorado con muebles antiguos traídos de la India emulando a los exuberantes palacios de los maharajás, por lo que si un día alquila el alojamiento podría pernoctar en el mismo espacio donde vino al mundo Poppy.
Disfrutaban de vacaciones en Punta Umbría, haciendo uso de los palafitos propiedad de la compañía minera, construcciones que hoy son un reclamo turístico para la localidad
Vivió su infancia y gran parte de su juventud en Riotinto, junto a sus padres y su hermana Hester. Disfrutaban de vacaciones en Punta Umbría, haciendo uso de los palafitos propiedad de la compañía minera que hoy son un reclamo turístico para la localidad. Finalmente, en 1940, su padre Fleetwood se jubiló y retornaron definitivamente a Inglaterra, dejando atrás la tierra y la casa donde habían sido tan felices.
Un año antes, el 24 de noviembre de 1939, ya iniciada la Segunda Guerra Mundial, Poppy, con 21 años, decidió alistarse voluntaria en la rama femenina del ejército británico, el Auxiliary Territorial Service (ATS). Fue asignada a la compañía 6th Glos. Clerical Coy en la Sede del Comando Sur de la ciudad de Salisbury. Por su formación como mecanógrafa y taquígrafa fue destinada a trabajar como secretaria a Wilton House, edificio situado a las afueras de la ciudad y usado como Cuartel General del Comando Aliado, donde se diseñaban importantes operaciones secretas. Es por esta razón que Winston Churchill, que además de Primer Ministro era Ministro de la Guerra, visitaba de forma regular la mansión y residía en ella durante
Poppy fue destinada a trabajar como secretaria al Wilton House, Cuartel General del Comando Aliado, donde estaba al servicio del Primer Ministro
sus estancias. Allí mantenía a un grupo de personas que trabajaban para él de forma permanente, entre cuyos integrantes se encontraba nuestra Poppy, que trataba habitualmente con él en su quehacer laboral. Su nieto Henry nos hace partícipes de la opinión poco favorable que tenía su abuela sobre este insigne estadista: «Bebía mucho y pellizcaba el trasero de algunas mujeres de su personal».
En 1941 vio un anuncio del ejército en el que se solicitaban: «Voluntarias para el servicio en el extranjero, debe ser una taquígrafa excelente». Poppy se presentó, hizo la prueba y fue seleccionada junto a otras compañeras sin saber que su destino iba a ser Washington, la capital de Estados Unidos. Zarpó desde Escocia el 10 de octubre, arribando al puerto de Halifax, Canadá, el día 26, donde tomaron un tren hacia su destino final. Fue asignada a la embajada de Reino Unido como Personal del Ejército Británico, en tareas de secretariado para el Alto Mando Militar.

A los dos meses, Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial como respuesta al bombardeo japonés de Pearl Harbor, por lo que, al convertirse en aliados contra las potencias del Eje, se inició una colaboración mucho más estrecha del país con Reino Unido. Es fácil imaginar que, siendo Alison secretaria y taquígrafa de los oficiales de la embajada, tuviera que transcribir numerosos dictados de cartas, muchas de ellas dirigidas a Churchill o al presidente norteamericano Roosevelt, o a sus entornos más cercanos. Además, debió tener acceso a información secreta muy sensible, como las informaciones que trasladaba EEUU a Reino Unido sobre el desarrollo de la bomba atómica, por lo que Poppy fue partícipe de entresijos estratégicos cruciales de la Segunda Guerra Mundial.
Durante su estancia en Washington Poppy se enamoró de otro británico, Cyril Cook, con el que contrajo matrimonio el 6 de febrero de 1943. Fue dada de alta de su servicio en el ejército por razones familiares el 24 de mayo, siendo descrita su conducta dentro de su expediente militar como: «Ejemplar». Por un año no llegó a tener como superior en la embajada a Donald McLean, el primer secretario entre 1944 y 1948, célebre por espiar para la Unión Soviética como agente doble. Reveló a Stalin las comunicaciones entre Churchill y Roosevelt, así como los detalles del desarrollo de la bomba atómica dentro del proyecto Manhattan; secretos de los que a buen seguro tuvo en gran medida acceso Poppy, aunque en su caso con más discreción.
En 1944, después de dar a luz a su hija Adina, decidieron volver a Inglaterra, a las afueras de Salisbury, para convivir con sus padres en la nueva casa que habían convertido en su hogar tras la de Riotinto. Cyril trabajaba para una de las mayores compañías británicas del s. XX, la Imperial Chemical Industries (ICI), fabricante de pinturas y productos químicos, y al terminar la guerra fue enviado a su anterior destino en Shanghai. Allí vivió la familia hasta 1949, en que Mao Zedong, victorioso en su guerra civil frente al Partido Nacionalista Chino, proclamó la República Popular de China. La mayoría de extranjeros emigraron a Hong Kong, y tal fue el caso de Poppy y su marido, donde fue nombrado presidente de la compañía para Hong Kong y Japón.
Al jubilarse retornaron a la casa de Salisbury, donde cuidaron de sus padres hasta que murieron en 1959 y 1979. Poppy falleció en 1986, pero en 1975 cumplió su sueño de volver al pueblo andaluz donde fue tan feliz con su familia y a la casa donde nació y pasó su infancia.
Continúa extracto del libro Viaje a la Extraordinaria Historia de los Ingleses de la Old England House:
«Viajamos con la imaginación a la Old England House de los años sesenta, alguien llama al timbre, la joven Michele abre la puerta y se encuentra con una señora mayor que le pide con amabilidad semillas del árbol limonero que se encontraba en el frontal de nuestra casa. Es la asistenta española de otra familia inglesa que vivió en la casa hace muchos años, «los Peach» según parece. Continúa residiendo en el cercano pueblo de Nerva y acude a petición de su antigua patrona, una de las hijas de los señores, con la que sigue manteniendo contacto, además de compartir gran cariño. Su nombre es Alison y según le cuenta la mujer, el señor Peach era muy aficionado a la jardinería y había conseguido prosperar en nuestro jardín ejemplares magníficos de algunas plantas. Ahora, con el suyo propio en Inglaterra, le gustaría hacer germinar aquellas que con tanta dedicación y esmero logró su padre en Riotinto. Michele estaba encantada de ayudar a esta compatriota que, al igual que ella en ese momento, fue la hija de uno de los miembros del staff de las minas y vivió en esa misma casa. Pidió sus señas a la buena mujer y se encargó personalmente de hacerle llegar por correo las simientes de las plantas que le había solicitado, acompañándolas de fotografías de la casa. De esta forma se inició una correspondencia entre ambas mujeres que derivó en estrecha amistad […] y conociendo la añoranza que tenía Poppy por Bella Vista, le invitó a que pasara unos días con ella y su familia en la que fue su casa. Alison no se pudo resistir y viajó a Bella Vista […] más de tres décadas después de haber mirado tras de sí por última vez su casa de Riotinto. Nada más entrar por la puerta del entonces hogar de los Jowers rompió a llorar de la emoción, era un torrente de recuerdos felices los que se le agolpaban en su mente y en su corazón: los infinitos momentos junto a sus queridos padres, sus correrías infantiles por cada rincón de la casa, los cómplices juegos con su hermana mayor... y tal como recordó Michele al ver la actual Maharaja room: volver a la habitación donde su madre le dio la vida en 1918».