Duro informe de la CHG: los acuíferos de Doñana no sólo no se recuperan, sino que van a peor

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir señala que el parque soporta un año más el periodo seco más largo desde 1970

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Piezómetro en una zona seca de Doñana wwf
H. Corpa

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La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha emitido un informe muy preocupante sobre la evolución de los acuíferos del Parque Nacional de Doñana en el año hidrológico 2023-2024. Según el documento, el parque sigue atravesando una sequía prolongada que dura ya trece años, el periodo seco más extenso desde 1970. Además, los datos reflejan un imparable deterioro en los niveles de aguas subterráneas, con 14 de los 16 sectores analizados mostrando descensos estadísticamente significativos.

El informe de la CHG subraya que las lluvias del último año hidrológico, con un registro de 473 mm (91% de la media), no han sido suficientes para revertir la situación. A pesar de un invierno húmedo, el resto de las estaciones fueron excepcionalmente secas, lo que ha acortado el hidroperiodo de las lagunas y dificultado la recuperación de los acuíferos.

Desde el último año húmedo, en 2010/2011, con 742 mm de precipitaciones, Doñana ha acumulado seis años normales, seis secos y uno muy seco, con una media anual de apenas 435 mm. Este déficit hídrico prolongado coloca a Doñana en una situación crítica, agravada por temperaturas anuales elevadas. En 2023/2024, la media fue de 18,7 ºC, la segunda más alta desde que se tienen registros.

Piezómetros: la alarma de los acuíferos

El análisis piezométrico, que mide el estado de los acuíferos, muestra un panorama bastante tétrico. Según la CHG, la situación piezométrica general es peor de lo esperable para un año con pluviometría normal, como fue 2023/2024. Por ejemplo, al comparar con 2019/2020, un año similar en precipitaciones (455 mm), los índices de agua subterránea son más bajos debido, en parte, a una distribución de lluvias desfavorable, especialmente entre noviembre y enero.

La CHG identifica sectores con un estado acorde a la pluviometría (en prealerta), como el Sur Arroyo de La Rocina, Ecotono Vera-Retuerta y Sur de Villamanrique (confinado). Este último presenta un equilibrio dinámico a niveles muy bajos debido a extracciones históricas. Sin embargo, la mayoría de los sectores, como Marismas, Zona Costera y Cabecera Norte de La Rocina, están en un estado crítico (alarma), con índices significativamente peores que los esperables para la pluviometría del año.

Imagen de la laguna de Santa Olalla el año pasado por estas fechas csic

El informe, que ha sido consultado por Europa Press, resalta que tres de las cinco masas de agua subterránea (MASb) del sistema acuífero no alcanzan un buen estado cuantitativo, lo que compromete los ecosistemas terrestres dependientes.

La situación de las lagunas

El deterioro también afecta a las lagunas peridunares, esenciales para la biodiversidad del parque. En 2023/2024, la superficie media inundada fue de 17 hectáreas, apenas la mitad de la mediana del periodo de referencia (32,3 ha). Lagunas emblemáticas como Santa Olalla se redujeron drásticamente a una fina capa de barro a finales de septiembre, recuperándose levemente con las primeras lluvias del año hidrológico 2024/2025.

La CHG alerta de que el actual uso de los recursos subterráneos es insostenible y propone un conjunto de medidas para revertir la tendencia negativa antes de 2027. Entre estas medidas, destaca el cierre de captaciones ilegales y la eliminación de regadíos no autorizados. También se plantea la reubicación de sondeos en Matalascañas para alejarlos del Parque Nacional y mejoras en la red de abastecimiento, incluyendo la conexión con la planta de tratamiento de agua del Tinto.

Asimismo, se subraya la necesidad de implementar el trasvase de 19,99 hm³ previsto en la Ley 10/2018, para sustituir aguas subterráneas por superficiales. A pesar de la reducción en las extracciones desde 2015 (10,5 hm³ menos), la CHG insiste en que estas medidas deben intensificarse para garantizar el no deterioro del acuífero y cumplir con los objetivos ambientales de la normativa europea.

El informe concluye con un llamamiento a actuar de forma inmediata, no solo para proteger los niveles de los acuíferos, sino también para mantener los nitratos dentro de los límites establecidos, un reto que exige coordinación entre las autoridades hidráulicas y las ambientales.

Con estas recomendaciones, la CHG busca revertir el daño acumulado y asegurar un futuro sostenible para Doñana, un enclave natural de valor incalculable cuya supervivencia está estrechamente ligada al buen estado de sus aguas subterráneas.

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