TAMBIÉN ENSALZA A ALONSO SÁNCHEZ
Un libro reivindica la figura de Martín Alonso Pinzón como el gran artífice del Descubrimiento de América
13.04 h. Martín Alonso Pinzón es el título del nuevo libro que acaba de publicar la editorial Almuzara. Una obra de Juan Ángel López Díaz, quien con esta biografía pretende rescatar del olvido al verdadero artífice del descubrimiento de América.

Y es que sin la participación de este avezado y adinerado marinero onubense el viaje no se hubiera realizado, tal y como confiesa Bartolomé Colón, hermano del Almirante que se atribuyó el éxito de esta expedición sin poner el dinero que dijo que aportó, sin gritar Tierra como afirmó, sin ser el primero en pisar La Española como contó, y, sobre todo, sin haber sido el que puso el rumbo adecuado hasta llegar a América como presumió.
Según el autor, el verdadero artífice de esta gesta fue Martín Alonso Pinzón que sufragó con su dinero parte de los gastos del viaje, un hecho que le supuso la ruina; que eligió los barcos adecuados para el periplo, desechando los navíos elegidos por Colón; que escogió a la marinería adecuada y sofocó los motines contra el genovés, al que le tuvo que corregir su equivocado rumbo y poner las carabelas en la dirección adecuada para más tarde gritar desde el La Pinta, el barco que comandaba: ¡tierra a la vista!
Asimismo, el autor recoge en esta biografía la hazaña de otro desconocido navegante onubense, Alonso Sánchez, que de forma accidental llegó desde España a La Española unos años antes que Colón, del que éste tenía conocimiento y no dudó en seguir el rumbo que le marcó para apuntarse una gesta que por causas del destino fue llevada a cabo con anterioridad por este desconocido náufrago.
En definitiva, Martín Alonso Pinzón es una biografía que, parte de cuestionar la figura de quien se arrogó todo el mérito del descubrimiento de América, pretende hacer justicia sobre un hombre al que la historia le ha relegado el puesto de telonero, cuando fue uno de los grandes artífices de una de las hazañas más épicas jamás contada.
Hasta que Martín Alonso Pinzón no regresa de Roma, de un viaje comercial, la expedición al Nuevo Mundo, no toma cuerpo. Martín Alonso, no sólo sufraga una parte importante del viaje, también proporciona las mejores naves y convence a los pilotos y a la marinería más expertos para embarcar en una aventura tan incierta. Gracias a su gran experiencia náutica, Martín navegó siempre en vanguardia, reparó averías, conjuró motines, y desde su carabela Pinta, Juan Rodríguez Bermejo, gritó la palabra que cambiaría el curso de la Historia.
La relación entre Colon y Pinzón fue buena hasta la llegada al nuevo continente, pero convertido ya Colón en Almirante, cambiará de forma radical.
En la anochecida del 21 de noviembre en un acaecimiento normal de la navegación a vela y al haber ordenado Colón el regreso a Cuba, Martín Alonso no vio las señales y se separó de la flotilla, llegando el primero a Babeque y a la Española. En el diario de Colón extractado por las Casas, quedó constancia de unas severas acusaciones contra Pinzón por aquella separación, pero según testimonios de los pleitos colombinos, tales imputaciones podrían no tener fundamento. La enemistad entre ambos se mantendría hasta el final del viaje.
Martín fue el primero en llegar a la península, pero su fallecimiento a los pocos días lo hizo desaparecer de las recompensas y la notoriedad de la epopeya marítima más portentosa de todos los tiempos, en la que junto a él, un buen número de personajes fueron injustamente olvidados: Deza, Juan Pérez y Antonio de Marchena, sus hermanos Francisco y sobre todo Vicente, Juan de la Cosa y los palermos, los mejores nautas de la época, sin cuya intervención, hubiera sido difícil preparar la expedición.
Después de más de cinco siglos, es hora de devolverle el honor y la honra al navegante de Palos, sin cuyo concurso, Colón jamás hubiera llegado a América en octubre de 1492.
Juan Ángel López Díaz, 1954. Coronel de Infantería de Marina en la reserva, Diplomado de Estado Mayor, de Estados Mayores Conjuntos y Nato Defence College (NADEFCOL) en Roma. Ha mandado unidades en todos los empleos y ha estado como observador de las NNUU en la Guerra de Bosnia (1993-94). También y entre muchos destinos ha sido Agregado de Defensa en Sudáfrica, y acreditado en Angola, Mozambique, Namibia y Lesotho. En sus primeros empleos estudió el idioma Ruso y visitó la URSS en varias ocasiones, para detectar la evolución del país en los años de la Guerra Fría. Su gran afición por la Historia y después de años de estudios en la Biblioteca Nacional le ha llevado a escribir este ensayo.