INDESINENTER
Evitar el abismo político y espiritual
En estos momentos de toma por asalto aritmético de La Moncloa, la ciudadanía deben reaccionar con contundencia y autoridad

Es imposible que una religión, con sus miedos y supersticiones, traiga una sociedad mejor. Es la espiritualidad la que conseguirá eso. El islam está invadiendo Europa con la ayuda de los gobiernos nacionales y, algunos de esos gobiernos –como ejemplo nos sirve el socialdemócrata alemán–, ya están pidiendo deportaciones masivas como absolutamente necesarias. No podemos seguir soportando la invasión de indocumentados ni la presencia de falsos asilados. Estamos perdiendo los servicios públicos y de seguir así, la minoría islámica pronto será mayoría y se quedarán con nuestro país y con Europa, obligándonos por la fuerza a adoptar su primitiva religión tras la proclamación del Estado Islámico en nuestras sociedades, ya casi postcristianas, como anuncia el casi perverso Sínodo de la Sinodalidad del comunista Bergoglio, quien ocupa en la actualidad la silla petrina
Occidente ha sido vaciado de contenido espiritual y sustituido por pensamientos frívolos, como la supuesta fraternidad mundial promovida por la agenda 20-30 y por el obispo de Roma menos espiritual desde el Concilio Vaticano II hasta aquí. No olvidemos, por otro lado, que esa
«Occidente ha sido vaciado de contenido espiritual y sustituido por pensamientos frívolos, como la supuesta fraternidad mundial promovida por la agenda 20-30»
fraternidad es la gran propuesta masónica y que tras ella se esconde la entronización de la diosa razón, perfectamente capaz de prescindir de las emociones humanas para restringirlo todo a ese reduccionismo inaceptable que supone un comunismo disimulado en el que la dialéctica no ya de clases, sino de géneros, asuma el papel de la fracasada democracia. La revolución sexual –entramado de facciones de deseos personales constituidas por nichos diferenciadores sin el menor sentido–, busca un mayor control de los ciudadanos conociendo hasta lo que hacen en la privacidad de su habitación. Cada vez todo se va pareciendo más a lo Stato totalitario del fascismo italiano pero en versión bolivariana.
Trasladando la cuestión a España, al ejecutivo de Sánchez y su mayoría parlamentaria, resulta sencillamente vergonzante y tremendamente peligrosa. Sánchez, absolutamente impresentable tanto en lo político como
«Sánchez, absolutamente impresentable tanto en lo político como en lo cultural, antes o después pagará políticamente el daño que está haciendo al Estado de Derecho»
en lo cultural, antes o después pagará políticamente el daño que está haciendo al Estado de Derecho. La Constitución está para cumplirla y tiene encargados de mantener la integridad y unidad de España. Mejor sería que estos no se llamen a engaño. Ni en el extranjero quieren a este presidente del Consejo de Ministros, pero las bases socialistas parecen encantadas. Hay que forzar elecciones desde el Senado, las diputaciones, las CCAA, los ayuntamientos y, desde luego, desde las calles y asociaciones civiles contrarrevolucionarias.
España sigue siendo diferente y se dirige a la desaparición de la división de poderes. Hay que forzar otra convocatoria electoral y con observadores tanto del desarrollo de la campaña como del escrutinio. En estos momentos de toma por asalto aritmético de La Moncloa, la ciudadanía deben reaccionar con contundencia y autoridad. Mientras, la UE se esmera en condenar la desaparición de la separación de poderes y la amnistía a malversadores y delincuentes como Puigdemont y toda la caterva de vividores desvergonzados que le acompañan. Ayudemos a la Unión a que el perdedor de las elecciones dé marcha atrás y convoque otros comicios.
Acabar con ese gobierno antes de que se consume el golpe comunista y separatista es de sí lo necesario, pero también es importante reconocer su dificultad. La II República estalinista trajo lo que trajo y la subdemocracia española, con gobiernos bolivarianos, podría llevarnos por las mismas rutas de destrucción nacional. Mucho cuidado y mantengamos de momento la esperanza de que el Rey no firme lo que no debe firmar, teniendo en cuenta que los aliados de Sánchez se van a ausentar del Congreso en la jura de la Constitución por parte de la heredera a título de Reina, Doña Leonor de Borbón. Si el Jefe del Estado no es capaz de tener arrojo y no firmar amnistía alguna, no estará en condiciones de garantizar la unidad e integridad territorial del Estado, por lo que, en ese caso, quizás habría que pensar en otros escenarios.