Elecciones europeas y Vox
Vox marca la diferencia, pero no termina de ofertar un proyecto global de estructura alternativo sin caer en el darwinismo de Milei

Todos seguimos tirando de la pesada carga del Estado mientras perdemos libertades a la velocidad de la centella. Cada vez pagamos más impuestos: el Estado es un monstruo depredador que nunca está satisfecho a la vez que sufrimos subidas de precios difíciles de asumir por muchos bolsillos. El Gobierno convierte el sistema, por la puerta de atrás, en una suerte de república de facto donde el primer ministro ningunea al jefe del Estado y va concentrando en sus manos cada vez más poder.
El monstruo soporta varias administraciones superpuestas en 17 autonomías y las ciudades de Ceuta y Melilla, mientras el socialcomunismo parece dispuesto a dar a ciertas comunidades la oportunidad de separarse del conjunto con el liderazgo de los independentismos. El dinero está en unas cuantas manos mientras en la banca solo se hacen asientos contables.

El régimen español, viviendo en la partitocracia, ha robado a los ciudadanos cualquier representatividad. Se echa en falta la segunda vuelta para presidir el Gobierno, la reducción drástica de los parlamentos y la implantación de un ciudadano un voto viva donde viva.
Además, estamos obligados a mantener la burocracia de la UE, el súper poder donde los grupos socialista y popular votan conjuntamente en contra de los intereses de nuestro campo y de nuestra soberanía energética. Esas estructuras orgánicas de poder mienten en el suelo español sobre lo que han hecho contra España en Bruselas y todo sigue igual.
Ningún partido opta por el cambio de sistema, como sí lo ha hecho Milei en Argentina, y la población ha optado por la renovación. En España, Vox marca la diferencia, pero no termina de ofertar un proyecto global de
Los grupos socialista y popular votan conjuntamente en contra de los intereses de nuestro campo y de nuestra soberanía energética
estructura alternativo al actual sin que suponga el darwinismo de Milei. Pero el Estado debe quedar drásticamente reducido, dejando solo el número necesario de funcionarios, de parlamentarios y procediendo a la devolución de competencias a la Administración central. Por otra parte, habríamos de proceder a la supresión del Senado o de las diputaciones.
España debe recuperar el control exhaustivo de sus fronteras y ser ayudada en ello por la UE, llevar a cabo campañas de crecimiento de la población autóctona y la deportación de indocumentados o regularizados delincuentes. Parar la islamización de Europa y España es uno de los fines políticos fundamentales empleando la autoridad que supone el Estado de Derecho. Habrá que ser suficientemente permisivos sobre los hispanoamericanos con capacitación laboral probada más allá de la hostelería o el campo y con contratación en origen. Estos puntos están bien defendidos por el partido liderado por Abascal.
El presupuesto en armamento ha de incrementarse para defender las ciudades de Ceuta y Melilla y, naturalmente, las Canarias y contar con el concurso de la OTAN en caso de conflicto con terceros. Vox defiende todas estas cuestiones, pero debe mostrarse abierto a aumentar su base
España está forzada a acabar con la financiación de los partidos, sindicatos, patronal y lobbies de presión y poner al ciudadano en el centro de la acción política
social, no caer en el radicalismo económico de Milei y no privatizar ni la Sanidad ni la Educación.
España está forzada a acabar con la financiación de los partidos, sindicatos, patronal y lobbies de presión y poner en práctica que el centro de la acción política es el ciudadano. Los derechos civiles corresponden a dichos ciudadanos y no a grupos de presión organizados, a los que hay que dejar de apoyar desde todas las administraciones. Y otro consejo a Vox es que el Estado ha de ser laico y que la pertenencia a una iglesia u otra es una decisión personal y no se dede permitir injerencias de grupos católicos o no. Por lo demás, hoy por hoy, lo que queda es Vox. Ánimo a votar puesto que las cosas marchan tan mal.