El Tesoro de la cocina andaluza

Sopa de galeras

Tan feo como sabroso, este marisco se pesca todo el año, por lo que es accesible siempre que esté bien de precio

Las que se llaman 'de carne' son más caras, pero para esta sopa con las más baratas nos vale

Manitas de cerdo

Una galera B.R.

bernardo romero

Andalucía, una inabarcable despensa

Galeras. Indudablemente el marisco más feo del mundo, pero de un sabor extraordinario para hacer sopas, como es el caso que hoy nos ocupa. De pequeños cogíamos en el barro, por la zona de El Portil, galeras pequeñas que usábamos como cebo para pescar. Siempre pensé que eran dos cosas distintas, las galeras pequeñas para cebo, que las galeras de carne que se compraban en la plaza de abastos,

De pequeños cogíamos en el barro, por la zona de El Portil, galeras pequeñas que usábamos como cebo para pescar

antiguamente muy baratas. Pero, no. Son la misma cosa. El nombre científico, Squilla mantis, hace referencia a la mantis religiosa, o santa teresita como le decíamos al menos en Huelva, otro insecto igual de feo que las galeras y con la misma mala idea o peor aún.

La galera se alimenta de pequeños peces e incluso de crustáceos que es capaz de aturdir golpeándolas con esas pinzas blancas tan exageradas que tienen. Total, que es un marisco más feo que Picio, pero sabroso en extremo. Se pescan todo el año y por lo tanto son accesibles siempre que estén bien de precio. Las llamadas de carne son obviamente más caras, pero para hacer una sopa tampoco es necesario echar mano de la cartera, compramos las más baratas y ya nos vale.

La sopa ya preparada B.R.

Elaboración

Ingredientes: Medio kilo de galeras, cebolla, ajos, pimientos verdes, tomate triturado, vino blanco, pimentón, pimienta negra, pimienta de cayena, tomillo y sal. Pan asentado o picatostes para acompañar y una hojita de hierbabuena opcional.

1. Ponemos agua a hervir y cuando hierva a borbotones, se echan las galeras, para sacarlas cuando cambien de color y presenten un bonito color rosado.

2. Mientras hierve el agua pondremos refreír cebolla, ajos, una pimienta de cayena, cortada a la mitad y sin simientes, y pimientos verdes. Cuando la cebolla esté transparente se añade un vaso de vino, generoso u oloroso mejor que mejor. Cuando el vino esté a punto de evaporarse, se añaden tres o cuatro cucharadas de tomate triturado, se espera que la salsa espese y se apaga el fuego para añadir pimentón, pimienta negra, tomillo y sal.

3. Ahora tenemos dos opciones igualmente válidas, o trituráis todo el refrito en un aparato moderno o cogéis el colador chino, y con la maja vais apretando para sacar todo lo posible, que se unirá al caldo, colado por supuesto, de haber cocido las galeras.

4. Una vez frías las galeras, se cortan por los laterales y a continuación se abren y se sacan, según la calidad de las galeras, con más o menos dificultad toda la carne que tengan, que a excepción de las que llaman precisamente de carne, tienen más bien poca. Pues toda esta carne se añade a la sopa que ya solo tendremos que calentar

5. Hay dos maneras de presentar la sopa de galeras, una con picatostes de pan frito cortado en dados, o con rebanadas de pan asentado, pan de masa dura del día anterior, cortadas muy finitas, que se ponen en el fondo del plato. Una hoja de hierbabuena tampoco le viene mal a esta extraordinaria y barata sopa.

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