El Tesoro de la cocina andaluza

Espinacas con garbanzos

Las espinacas son muy nutritivas y contienen una considerable riqueza vitamínica, además de potasio, yodo y antioxidantes

En caso de que no encontremos espinacas, podremos hacer este plato con acelgas, que tienen las hojas más grandes y las pencas más gruesas

Pollo con arroz

Un manojo de espinacas B.R.

bernardo romero

Andalucía, una inabarcable despensa

Espinacas. De una campaña publicitaria para animar a los niños a comer espinacas, surgió un personaje de dibujos animados fortachón y enamorado de una señora canija, Popeye. Y es cierto que las espinacas son muy nutritivas y contienen una considerable riqueza vitamínica, sobre todo de vitamina A, C y E, además de potasio, yodo y antioxidantes. Lo del hierro no es exactamente su mayor aportación mineral; de hecho, tienen poco hierro y además es difícilmente asimilable, pero en todo caso es rica en nutrientes y vitaminas, siendo recomendable su consumo, aunque no muy a menudo por su alto contenido de ácido oxálico.

La temporada de las espinacas, en la actualidad, es todo el año, aunque en otro tiempo era cultivo para sembrar en otoño y recolectar desde enero hasta marzo. Hoy los invernaderos andaluces están dando espinacas en todo momento y de calidad. Se pueden encontrar frescas, pero también congeladas o, como en los dibujos animados antedichos, en lata. En caso de que no encontremos espinacas, podremos hacer este plato con acelgas, que tienen las hojas más grandes y las pencas más gruesas. Otra diferencia es que la acelga sí que tiene más hierro, pero la espinaca tiene más vitaminas. Se pueden consumir en guisos y potajes, pero también se pueden pasar por la sartén brevemente para luego hacer tortillas o revueltos.

El plato ya listo en la cazuela B.R.

Elaboración

Ingredientes: Espinacas, garbanzos, cominos, ajos, laurel, pan, vinagre, pimentón y sal.

1. Cocemos los garbanzos, previamente puestos en remojo, con una hoja de laurel solamente. En la olla exprés habitual, el tiempo debe ser de solo veinte minutos, pues luego deberán cocer más tiempo con las espinacas, tal como indicaremos más adelante.

2. Mientras se cuecen los garbanzos vamos a refreír dos o tres dientes de ajo, cortados en rodajitas, y antes de que se doren los ponemos en el almirez con media cucharadita de cominos y sal. En la misma sartén freímos una rebanada de pan hasta que está crujiente y doradita. Al almirez con el pan. Mojamos con vinagre y a majar todo hasta conseguir una pasta.

3. En la misma sartén, para luego no andar fregando muchos cacharros, se añade aceite porque ya el pan se habrá chupado lo que teníamos, y echamos las espinacas, a fuego no demasiado fuerte, y removiendo para que se hagan toda. Es un momento solo.

4. Sobre las espinacas echamos el majado y pimentón. Damos unas vueltas y reservamos.

5. Abrimos la olla donde hemos cocido los garbanzos, que ya estarán. Añadimos el majado y si tuviera poca agua, añadimos algo más. Cerramos la olla de nuevo y en cinco minutos desde que empieza a pitar, apagamos el fuego. Quitamos la válvula, y cuando cese la presión, abrimos y vemos cómo están los garbanzos. Ya para que queden más o menos blandos, se hará con la olla destapada y vigilando que no se quede seco el potaje y que alcancen los garbanzos el punto deseado.

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