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La semilla rociera camina con paso firme a su encuentro con la Virgen del Rocío: "Impone muchísimo"
La lluvia no ha sido obstáculo para los más de 3.500 jóvenes participantes en la peregrinación organizada por la Hermandad Matriz que han disfrutado de una jornada de fe y convivencia caminando hasta la patrona de Almonte

A las nueve de la mañana se iniciaba la vigésima edición de la peregrinación de jóvenes rocieros al santuario del Rocío. Una iniciativa que cada año organiza la Hermandad Matriz de Almonte y que de manera multitudinaria ha reunido este año a más de 3.500 jóvenes procedentes de hasta 80 hermandades filiales. Un camino en el que la semilla rociera se hace más fuerte, con momentos de convivencia y devoción a la Virgen del Rocío.
Bajo el lema 'Pasos firmes y fe en el corazón' se iniciaba la peregrinación, partiendo desde la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Almonte. Por delante esperaba el camino de los Llanos, el nombre que reciben las tres leguas que separan Almonte del Santuario de la Virgen del Rocío. El guión de la Matriz de Almonte marcaba el camino y tras él, una larga ola de joven devoción rociera.
Una peregrinación de jóvenes que muchos vivían por primera vez. Es el caso de Lucía, joven peregrina de la filial de Paterna del Campo que con ilusión participaba en esta peregrinación organizada por la Matriz por primera vez «está siendo una peregrinación muy bonita, vives la experiencia y conoces a más jóvenes y gente que se mueven por la misma fe que tu». También era la primera vez para Manolo Guzmán, de Los Palacios y Villafranca, quien manifestaba que le estaba gustando todo el recorrido «haciendo buenos amigos» y es que en sus nueve años de vida, siempre ha acudido al Rocío.
No solamente de las provincias más cercanas a la aldea almonteña acudían jóvenes. Desde San Sebastián de los Reyes acudía por primera vez a esta peregrinación Triana Tenorio. La madrileña nos contaba que «impone muchísimo ver a 3.500 jóvenes detrás de un guión, yendo a ver a la Virgen». De todo lo vivido destacaba el ambiente «es impresionante, es una experiencia que no se me va a olvidar jamás».
También los había que repetían esta peregrinación tras las experiencias vividas años atrás. Es el caso de Jorge Rodríguez, que por tercer año acudía a este acto desde La Línea de la Concepción ya que esta es «una peregrinación muy divertida y bonita, con todos unidos y juntos». Tampoco era la primera vez para Ivana, rociera de la Hermandad de Valverde del Camino. «La peregrinación es muy emocionante, ya que vamos muchísimos jóvenes de todas las hermandades camino de la Virgen, disfrutando con una misma fe».
Desde el mismo Almonte partía Paula, quien tras varios años peregrinando formando parte del grupo joven de la Hermandad Matriz, este año acudía por primera vez como monitora. Una experiencia nueva que vivía «con mucha ilusión, con un poco de nostalgia ya que hacía unos 5 años que por temas de estudio no la he podido hacer». Y es que esta peregrinación de jóvenes rocieros se vive de muchas formas, entre cantes, convivencia y momentos de oración «está siendo un camino muy reconfortante, estamos reflexionando mucho y a la vez me está pareciendo bastante divertido».
Rezo del Ángelus
Al medio día llegaba la hora del rezo del Ángelus. Una oración relizada en la zona del Pastorcito, un centro que acoge a personas con discapacidad intelectual y cuyos usuarios se sumaron también al rezo. El ángelus fue rezado por el cardenal Ángel Fernandez Artime, décimo sucesor de Don Bosco. El que hasta hace unos meses fuese rector mayor de los Salesianos, orden tan ligada a la juventud, ha acompañado en todo el día a la Hermandad Matriz de Almonte en esta peregrinación.
El ángelus contó con los cantes del Coro Joven de la Hermandad del Rocío de Huelva. Antes del rezo, el cardenal invitaba a los miles de jóvenes allí congregados a «tomar conciencia de la belleza de estar aquí reunidos, con este ambiente tan maravilloso y convocados por ella, la Madre y convocados siempre por el Hijo».
Una herencia familiar
En lo que casi la totalidad de los jóvenes coincidían, era en el origen de su devoción rociera, una devoción legada a través de la familia. «La devoción rociera me viene por mis abuelos, que le dieron esa fe como herencia a mi padre y él me la transmitió a mi desde pequeñita, que con un mes ya me hicieron hermana de mi hermandad» nos comentaba la paternina Lucía. De abuelos a nietos se transmitía también la devoción a la Virgen del Rocío en los casos de Jorge o Ivana, quien manifestaba que «No puedo tener más suerte de ser hija del Rocío».
No entiende de fronteras el movimiento rociero y así lo demuestra la rociera de San Sebastián de los Reyes «la fe rociera me viene desde muy chiquitita, se me ha inculcado desde siempre así que lo vivimos con mucha alegría». Más claro es el caso de la almonteña Paula, quien ha crecido en el pueblo inculcándosele la fe hacia la Virgen. «Mi abuela me ha hablado siempre de ella, siempre he ido al Rocío».
La Virgen del Rocío esperaba
Pasadas las siete de la tarde llegaba la multitud de jóvenes rocieros al Santuario de la Virgen del Rocío, tras hacer frente por el camino a la lluvia que también quiso hacerse presente en esta peregrinación para regar los campos almonteños y las marismas de Doñana. A sones de los tamborileros el guión de la Matriz de Almonte accedía al santuario seguido por los miles de rocieros que lo acompañaban.
En la casa de la Blanca Paloma tuvo lugar la celebración de una eucaristía, oficiada por el citado cardenal Fernández Artime, acompañado por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra. Como sucediera durante el rezo del ángelus, los cantes de la celebración estuvieron a cargo del Coro Joven de la Hermandad del Rocío de Huelva.

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