economía
«Hay una aceptación social como nunca, pero el siguiente paso es que Huelva se sienta orgullosa de su industria»
A punto de jubilarse, el presidente de Aiqbe hace balance de un momento dulce para el sector que trabaja por quitar estigmas, sobre todo entre las generaciones más jóvenes
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Hace un año, José Luis Menéndez salía reelegido como presidente de la Asociación de Industrias Químicas, Básicas y Energéticas de Huelva (Aiqbe) y el próximo mes de febrero alcanzará la edad de jubilación; lo que provocará una obligada renovación en la presidencia de esta entidad que reúne a las empresas que conforman el potente polo industrial onubense. Aguarda el momento del retiro con la tranquilidad de quien ya vivió un momento similar cuando se despidió de la planta de ciclo combinado que dirigió hasta 2018. «Tengo experiencia en eso de jubilarse», bromea durante la entrevista que ha concedido a Huelva24. Pero antes de que llegue ese momento, toca hacer repaso.
-Empecemos con una radiografía del estado actual de Aiqbe.
-La situación de la industria y por supuesto de la asociación, que no deja de ser un reflejo de ello, es de vivir uno de sus mejores momentos. Fundamentalmente porque estamos en una etapa expansiva en la que hay prevista muchas inversiones relacionadas con la economía circular. Y también estamos en un gran momento desde el punto de vista de aceptación social. Hemos pasado periodos muy duros, que nada tienen que ver con los actuales. La ciudadanía ha entendido el esfuerzo que se está haciendo desde la industria en cuanto a mejorar sus estándares de seguridad y el beneficio que reporta a la sociedad. Es algo que se palpa entre los ciudadanos.
-¿Se puede decir que Huelva empieza a querer a su industria?
-No sé si la palabra querer es la adecuada (ríe), pero por lo menos la entiende. Huelva ha vivido durante muchos años de espaldas a la industria, que se veía como algo negativo, que se tenía que erradicar del territorio. En cambio, hoy en día ya se acepta. El siguiente paso será que el ciudadano de Huelva se sienta orgulloso de su industria. Ése sería nuestro siguiente objetivo.
-A pesar de ser tan denostado, ¿qué hubiera sido de Huelva sin su polo químico?
-Realmente estaríamos hablando de otra cosa. Si nos retrotraemos a los años 60, Huelva era una ciudad de 60.000 habitantes que vivía de la ganadería y la agricultura. El polo químico evitó, en un primer momento, mucha emigración, precisamente a ciudades industriales. Por esa época se cerraron también las minas y la ciudad pudo acoger mucha emigración procedente de ese sector. El impulso económico que le dio la industria a la ciudad fue indudable.
-En ese proceso de reconciliación entre la sociedad y la industria de Huelva va a ser clave poner punto y final a la restauración de la balsa de fosfoyeso, ¿no?
-Ha durado demasiado tiempo darle una solución a ese entorno. El proceso técnico acabó judicializándose y la Audiencia Nacional es la que ha ido marcando los tiempos. Eso ha hecho que se dilate en el tiempo. También es cierto que esa dilación ha servido para hacer el mejor proyecto posible. En todo ese camino se le han ido introduciendo mejoras hasta el punto que será la recuperación de una balsa, que no es la única del mundo, pero sí la más importante por todas las mejoras incorporadas. Fetiberia ha sido muy generosa en buscar siempre la mejor solución posible para que redundara en una mayor seguridad y tranquilidad para el ciudadano.

-Decía el presidente de la FOE en una entrevista reciente a este periódico que el hidrógeno verde puede provocar otra revolución similar como la que ocurrió entonces y que en caso de perderse, Huelva se quedaría sin dar un salto como no ha dado en décadas, ¿comparte ese análisis?
-Totalmente. Ahora mismo España tiene una oportunidad única de dejar de ser dependiente energéticamente. El futuro viene de la mano de energías renovables y en ese aspecto somos unos privilegiados. Huelva tiene una magnífica oportunidad con esta revolución industrial. Y en ese contexto, el impuestazo ¿qué significa? Pues que las multinacionales que ahora están dispuestas a venirse a Huelva les quieren cambiar las reglas de juego. Es un impuesto que, además, va directamente sobre los ingresos, no va sobre los beneficios, y estas multinacionales tienen que dar respuesta a sus inversores. Ese dinero que se detrae de los ingresos va en contra de la inversión y esto le resta ventaja competitiva a un territorio.
-Por ahora, el Gobierno ha aparcado la inclusión del impuesto a las energéticas en la reforma fiscal, pero desde la Junta temen que se aplique en unos territorios y en otros no.
-Ahora mismo hay un riesgo tecnológico en cuanto al desarrollo del hidrógeno verde. Es un riesgo que las empresas asumen, basándose en la experiencia y el talento que tienen para desarrollar esa tecnología que posibilite un hidrógeno a precio competitivo. Pero cuanto más incertidumbre le metas al riesgo tecnológico, se complica la toma de decisiones de los inversores. Y a todo esto se le puede sumar, como dice, la competencia entre territorios. Algunos que gracias a sus fueros puedan neutralizar los efectos de ese impuestazo con incentivos fiscales, mientras otras zonas no puedan contar con esa ventaja. Eso sería una competencia hasta desleal porque no estamos jugando todos con las mismas armas.
«Tenemos muy buenas referencias de la nueva ministra de Transición Ecológica. Es ingeniería química, tiene un perfil técnico y conoce muy bien la problemática de los distintos sectores industriales»
-Por cierto, ¿qué opinión le merece la nueva ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen? Es un perfil técnico e ingeniera de formación.
-Creo que es un acierto. Nosotros, a través de nuestra patronal química, tenemos muy buenas referencias de ella precisamente por eso, por el perfil técnico que tiene. Conoce muy bien la problemática de los distintos sectores industriales y tenemos buenas expectativas con ese nombramiento. Además es ingeniera química. Esperamos que haga mucho por la industria.
-Cuando la situación se complica, al final la política tira del conocimiento en lugar del carnet de afiliado.
-Deberían de hacerlo así siempre. Aunque la última decisión la tome el político, siempre tiene que estar rodeado de un buen equipo técnico.
-Volviendo a esa ansiada reindustrialización en Huelva, ¿influirá a nivel demográfico en una ciudad como Huelva con una población prácticamente estancada desde hace años?
-Sin duda. Se va a necesitar mucha mano de obra, que no sólo se cubrirá con gente de la provincia. De hecho, desde el sector de la construcción, un par de veces al año se reúnen con nosotros para que le contemos por dónde van los distintos proyectos industriales porque ellos están viendo que se va a necesitar mucha vivienda porque en estos momentos la oferta que hay, tanto para comprar como para alquilar, es escasa.
-Y ante el previsible aumento de la demanda de mano de obra, ¿por dónde deben orientarse los jóvenes a la hora de decantarse por unos estudios?
-Ahora hay una terminología inglesa que lo define bien: las carreras STEM que son las de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Son los perfiles que van a tener más cabida en la industria. Después de muchos años intentándolo, tenemos ahora una relación magnífica con la comunidad educativa, desde universidades hasta centros de formación profesional, donde estamos entrando para quitar el estigma que tiene la industria. Queremos que los jóvenes miren a la industria como una oportunidad laboral más. El trabajo que se desarrolla ahora no tiene nada que ver con el que se hacía hace 20 años. Por ejemplo, cuando hablamos de un operador de planta, pensamos en un trabajo que requiere fuerza física, pero ya hay un nivel de tecnificación alto. Están entrando mujeres, pocas aún, pero están llegando poco a poco.
«Fertiberia ha sido muy generosa siempre, buscando la mejor solución posible para que redundara en la seguridad de los ciudadanos»
-Y además, el atractivo del sueldo.
-Estamos hablando de cuatro o cinco veces el salario mínimo interprofesional por poner un ejemplo. Son trabajos que requieren esfuerzos pero están bien remunerados. Lo cierto es que con las oportunidades que se van a crear en los próximos años en Huelva, sería una pena que gran parte de esos puestos no se cubrieran con gente de Huelva. Y es cierto que nuestros mensajes están calando porque el ciclo formativo de operador de planta química que se está ofertando con 90 plazas ha recibido 900 solicitudes en primera opción en este curso; lo que ha puesto una nota de corte alta.
-No renovará en el cargo de presidente porque se jubila, ¿cómo afronta la nueva etapa?
-Yo ya lo he vivido cuando salí en 2018 de Endesa. Estuve así dos años hasta que la asociación me llamó. Ese tiempo lo llevé bien. Lo primero que puse en mi facebook entonces es que pasaba a ser gestor de mi tiempo y eso tiene mucho valor en si porque te dedicas a todo aquello que no has podido a lo largo de tu carrera profesional. Te vuelcas más en la familia y en las aficiones. Y eso no tiene precio.