BÁDMINTON
Carolina Marín siempre vuelve a la cima: Sexta corona Europea
13.29 h. La volantista onubense Carolina Marín extiende su reinado europeo con un título especial por celebrarse en Madrid y, sobre todo, por ser su primer torneo tras 11 meses sin competir. Demostró una vez más su afán de superación, su carácter ganador y su calidad. Siempre vuelve a la cima. Derrotó en la final a la escocesa Kirsty Gilmour por 21-10 y 21-12 en 42 minutos.


Una nueva página para la historia del deporte español y onubense con la firma de Carolina Marín, que logró en Madrid su sexto título de campeona de Europa. La mejor volantista de todos los tiempos demostró que ha vuelto al mejor nivel 11 meses después de su grave lesión de rodilla. Reaparecía en el Campeonato de Europa, en su segunda casa, y tenía que demostrarse que podía retomar su carrera a un alto nivel. Y lo logró, fue superando rondas con autoridad y en la final no fue menos y derrotó a la escocesa Kirsty Gilmour por 21-10 y 21-12 en 42 minutos.
El primer set fue de dominio claro para Carolina Marín. Comenzó la manga igualada, pero a partir del 4-4 la onubense asestó a su adversaria un parcial de 11-2, con un juego con pocos errores y algunos golpes ganadores, mientras que la escocesa acabó frustrada, al no poder sacar su mejor juego.

Marín comenzó por doblar en el marcador a Gilmour (8-4) y se fue al descanso con un parcial a su favor 11-6 al descanso. Con otro parcial de 4-0 se situó 15-6, encarrilando claramente tomar ventaja en la final.
En la recta final del primer acto recuperó algo de terreno la escocesa (16-10), pero luego encadenó dos fallos y la onubense se mostró segura en los momentos decisivos. Con un gran reverso colocó poco después el 21-10 en 18 minutos de juego.
Con este inercia, una muy concentrada Carolina se colocó de salida 5-2 en el arranque de la segunda manga. Alargó su parcial hasta el 5-0 para un 7-2, pero Gilmour recortó para situarse 8-5. No obstante, Marín la frenó con un 11-5 a su favor para llegar al descanso mandando.
En la reanudación, Marín siguió avanzando y dobló a la escocesa con un 12-6 que la colocaba en una posición decisiva para amarrar el título. Avanzó hasta el 14-7 con un golpe espectacular. No obstante, la final se alargó con una reacción de coraje de la escocesa, que puso fuerza en el pulso hasta el 16-11. Acabó cerrando el duelo por 21-12 en 42 minutos de juego.

La onubense explotó de alegría, entre sonrisas y lágrimas de emoción, palpable también en la grada y en el rostro de su madre, Toñi. Una vez en el podio la cara de felicidad era máxima. Mordía la medalla de oro y se estremecía con el himno de España.