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Pepe Baena, las bellas letras de un hombre sabio: «Somos grandes cuando amamos»

El poeta onubense señala que las calles de Huelva «ignoran a grandes personajes de la historia, mientras se han tintado con nombres de políticos mediocres, de oportunistas…»

Sostiene que «el odio es patrimonio del ignorante, de quien sin conocimientos no puede amar, de los desdichados»

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El poeta onubense Pepe Baena B. R.
Bernardo Romero

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Ser poeta y disfrutar en el intento. José Baena Rojas (Entre Palos y Huelva, 1951), a quien todos conocen como Pepe Baena es una de las figuras más relevantes del panorama lírico andaluz. Hombre culto, amable en el trato e interesante en la conversación, guarda algunas curiosidades en su biografía, ajenas, o no tanto, a su reconocida labor literaria, como la de ir a nacer en un lugar, donde no hacen falta ni manos para contar a los nacidos allí.

Torre Arenillas es ese lugar en el que sobrevive milagrosamente una de las torres de almenara que, junto a la de la punta de la Umbría, guardaba el estuario de la Huelva aún por aquel tiempo, entre el XVI y el XVII, asolada por piratas como el berberisco Solimán el Negro, a quien el bravo capitán Garrocho venció en sin par batalla rindiendo unos pendones que lucieron en la iglesia de San Francisco hasta no hace mucho. De la factoría de salazón que Tejero tuvo en aquél lugar, ya apenas quedan unas ruinas devoradas por la vegetación. Como es natural, en Huelva, como en cualquier otra ciudad, que conste, la historia y las glorias pasadas, como a los intelectuales, se desprecian cuando se conocen, aunque lo más normal es que simplemente se les desconozca. Recuerden como hace cuatro décadas el Ayuntamiento mandó derribar sin ton ni son los palacios barrocos de los Trianes y el de los Garrocho, familia de esforzados marinos onubenses. Eso sí, a la hora de tocar el tambor y lanzar cohetes al aire somos los primeros.

PREGUNTA.- En todo lo alto de la torre de almenara a cuyas sombras viniste al mundo, tuvo colocado una compañía petrolera hasta hace unas décadas, un enorme bidón ajustado a toda su circunferencia, que destruyó parte de la estructura superior. ¿Se respeta en Huelva su patrimonio, su rica historia, o simplemente se desconoce?

RESPUESTA.- En esta ciudad que tanto amamos, mi querido amigo, es tradición desconocer su pasado, maltratarlo o cambiarlo al gusto por cualquier tipo de intereses concretos. Tenemos un magnífico museo arqueológico, arrebujado con el de Bellas Artes, con una tremenda cantidad de piezas rescatadas hasta de contenedores de basura, las calles de nuestra ciudad ignoran a grandes personajes de la historia vinculados o nacidos en esta bendita tierra, mientras se han tintado con nombres de políticos mediocres, de oportunistas… Se ignora la memoria de los mejores. En literatura, en pintura… ocurre lo mismo. Un pueblo que no respeta su historia merece ser sepultado en el olvido. Somos grandes cuando amamos.

P.- Recuerdo uno de tus poemas que acaba reflexionando sobre todo esto y se inicia con los recuerdos de la Torre Arenillas que tú conociste.

R.- (lo recita después de una larga y reflexiva sonrisa) Las voces familiares, siempre conocidas: / El Gari, Antonio el portugués, Pepe el zapatero, / María la puligina, El Pipa, Manolo el cano.../ Nada podía sorprendernos. / La vida como el cambio de las estaciones. / El mar, presente siempre, confesándome, / casi en silencio, / que rescatar la forma sería como rescatar la vida. / Traición de la memoria. / Muerte del presente. / ¡Cómo me gustaría huir y que Nausica / me contase, desde Saltés, / cómo ha permitido que estos nuevos dioses, / no marineros, derramen su odio sobre el Tinto! / Cómo ella que eligió estas aguas / para Argantonio permite el deicidio / de los ignorantes.

P.- Son letras dirigidas a quien no sabe leer. Nausica sabe bien cómo estos nuevos dioses ignotos e ignorantes, amparados en siglas y en sucios juegos legales, han podido derramar su odio sobre el hermoso estuario del río Tinto, justamente en el lugar desde el que partieron las carabelas de Palos y de Moguer.

R.- Así es y así han cuidado el patrimonio de todos los onubenses. El odio es patrimonio del ignorante, de quien sin conocimientos no puede amar, de los desdichados. Así es y así ha sido siempre.

Imagen - «Progresamos adecuadamente, día a día, año a año, siglo a siglo. El hombre cada vez camina más erguido»

«Progresamos adecuadamente, día a día, año a año, siglo a siglo. El hombre cada vez camina más erguido»

P.- Hay solución.

R.- Claro que la hay, la educación. La formación, conocer el mundo que habitamos y compartimos. Y en esto, aunque parezca que no, basta elevar la mirada hacia la historia, de nuevo el conocimiento, y comprobamos que progresamos adecuadamente, día a día, año a año, siglo a siglo. El hombre cada vez camina más erguido.

P.- Vivir en aquella factoría conservera, en una isla, rodeado de naturaleza y de los aires salobres de la mar atlántica, deben haber ejercido una gran influencia en tu obra literaria.

Imagen - «Mi poesía está impregnada de sal y de marisma, y mi verso busca el ritmo del viento de levante»

«Mi poesía está impregnada de sal y de marisma, y mi verso busca el ritmo del viento de levante»

R.- Sin lugar a dudas, Torre Arenillas, la vida, las experiencias vividas, en ese cercano y tan apartado lugar marcaron mi vida y por ello mi poesía. El estero Domingo Rubio, el Tinto, el Monasterio de La Rábida, ese era mi entorno inmediato, y ver los primeros reflejos de la luz del día en el mar, el atardecer sobre los hombros de Saltés… Mi poesía está impregnada de sal y de marisma, y mi verso busca el ritmo del viento de levante.

P.- Siendo uno de los poetas más rigurosos y de mayor sensibilidad, respetado por todos, has tenido la oportunidad de conocer a fondo a un buen número de creadores que están diluidos en la memoria de la provincia. ¿De cuántos de ellos guardas memoria?¿cuáles te llegaron más al alma?

R.- La lista sería interminable. Desde Juan Ramón, el último Juan Ramón, el de Espacio, Dios deseado y deseante, Arias tristes… Jesús Arcensio, el más grande después del moguereño, Rafael Manzano, Ricardo Bada, injustamente en el olvido… Y las letras de nuestros fandangos que contienen poesía y pensamiento.

P.- Hay también un notable grupo de poetas, y algunos ya los has citado, a los que apenas se les ha hecho un homenaje o se les ha dedicado una calle, y en esos contados casos ha sido precisamente gracias a gente como tú, preocupadas porque Huelva recuerde a sus grandes hombres. Con cuáles de ellos has mantenido o mantienes una mayor relación

«La obra de un creador tiene que cimentarse en lo mejor de la tradición para, luego, volar por cielos personales»

R.- He mantenido relación personal y literaria con casi todos ellos. Arcensio fue mi maestro en la literatura, maestro de verdad porque mi camino, aceptando su magisterio, circulaba y circula por sendas distintas. La mímesis literaria o artística, lastra, la obra de un creador tiene que cimentarse en lo mejor de la tradición para, luego, volar por cielos personales. Con Ricardo Bada, afortunadamente vivo y mirando a Huelva desde la orilla buena del Rhin. Me duele que Ricardo no tenga una calle en Huelva, a pesar de habérselo solicitado a todos los alcaldes de La ciudad. Con Rafael Manzano, con Diego Figueroa, Con Víctor Márquez Reviriego, con Jesús Díaz, con Sánchez Tello, con José Manuel de Lara, con Vicente Quiroga, que desde el periodismo ha ejercido un magisterio indiscutible sobre generaciones posteriores. Tantos tan buenos e ignorados…

P.- Has estado siempre en el lado opuesto, o jugando a la contra, de hecho, tras diplomarte en filología hispánica y luego licenciarte en Filosofía primero y en Educación después, realizaste los doctorados en Filosofía pura en la Hispalense y de Humanidades en la recién creada universidad de Huelva, pero no quisiste leer ninguna de ambas tesis.

R.- Así es. Una la tengo escrita y la otra esbozada, pero cuando me admitieron como profesor en la Universidad de Huelva, ganaba menos que en el Instituto, y ya tenía una familia, una responsabilidad. Llegué tarde y no tuve más remedio que renunciar. Ni podía ni quería. Además, la labor docente es igual de interesante en preescolar que en un curso de posgrado. De interesante y de emocionante si te dedicas a ello con amor. Siempre el amor, hasta por las cosas más pequeñas o, aparentemente, insignificantes.

P.- Además de la enseñanza, que ejerciste durante muchos años en la especialidad de Lengua y Literatura Españolas, has impulsado notables actuaciones, como la tan recordada Tertulia Cultural Onubense, la agrupación literaria Atalaya, o el Club de Escritores Onubenses, participando además en la redacción de revistas como Celacanto o Condados de Niebla, has recibido premios y reconocimiento en tu ciudad natal, que ya es raro eso, o en Nueva York, donde además eres miembro de la Hispanic Society of America. ¿Cómo ves el panorama literario onubense en la actualidad?, o por mejor decir, el ambiente cultural. O simplemente no lo ves.

«Se confunde la expresión lírica auténtica con la evacuación de sentimientos»

R.- Lo sigo, desde luego que lo sigo. Veo que hay jóvenes que han podido editar obras interesantes. El panorama, en general, no es malo para un tiempo en que el libro ha cambiado y donde se hace difícil distinguir el grano de la paja. Con la autoedición cualquiera publica habiéndose abaratado los costes gracias a las nuevas tecnologías. Se confunde la expresión lírica auténtica con la evacuación de sentimientos; una expresión lírica que debe estar tamizada necesariamente por el ritmo, el acento, la armonía y la sublimación de la tradición para alcanzar a producir una obra personal y de calidad. Es menester leer mucho, conocer en profundidad a los clásicos, antes de arremangarte y meterte en faena.

P.- Con Celacanto publicaste una historia de la poesía en Huelva, recientemente otra historia, la Poesía Satírica de Huelva, has editado varios libros de poemas y editaste luego una completa, a pesar del nombre, Antología imperfecta, y por supuesto una larga lista de libros de poemas, con premios y merecidos reconocimientos. Una mente inquieta como la tuya, en la soledad compartida del Cerrito en Punta Umbría, debe estar rendida al teclado de un ordenador o a un bloc de notas. A qué dedicas el tiempo libre. Si es que lo tienes.

R.- Sobre todo, leo. También escribo, paseo, viajo. Miro el mar atlántico desde la playa de Punta Umbría, recorro los caños de Saltés soñando historias imposibles. Me reúno con amigos en torno a un buen vino y abrigo la esperanza de que mi ciudad y mi país puedan asegurar un futuro mejor para nuestros hijos que el nosotros tuvimos.

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