Guerra, diamantes y un secreto en los Balcanes: 'Las lágrimas de Iliria' llega a Huelva de la mano de Óscar Lobato
El periodista y escritor presenta este jueves en la Biblioteca Provincial su novela sobre una misión clandestina para recuperar unas valiosas joyas robadas durante el conflicto yugoslavo
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Hay historias que parecen demasiado novelescas para ser reales. Y sin embargo, lo son. La que Óscar Lobato trae mañana a Huelva es una de ellas: un robo de diamantes históricos en plena Guerra de los Balcanes, un mercado negro internacional y una misión secreta para recuperarlos. Todo ello condensado en 'Las lágrimas de Iliria', la cuarta novela de este experimentado periodista que se presentará este jueves, 3 de abril, a las 20.00 horas en la Biblioteca Provincial.
«Cuando termino de revisar el estudio, de investigarlo todo, digo... aquí tengo dos opciones: o hago un reportaje en plan libro tocho de 600 páginas o acudo a la técnica literaria para realizar una novela con mucha acción, mucho dinamismo, mucha historia», explica Lobato sobre el origen de esta obra que le ha llevado seis años de investigación.
Un tesoro perdido en la guerra
La historia se remonta al otoño de 1991. Croacia acaba de declarar su independencia y el ejército federal yugoslavo, compuesto mayoritariamente por serbios y montenegrinos, lanza operaciones de represalia en el litoral adriático. Dubrovnik, la perla del Adriático, se encuentra bajo asedio.
En el museo histórico de la ciudad se guardaba un tesoro: las Lágrimas de Iliria, seis diamantes históricos del siglo XVII pareados según su talla y catalogados con precisión. Ante la lluvia de proyectiles y bombas, las autoridades deciden evacuar
Seis valiosos diamantes históricos del siglo XVII fueron evacuados de Dubrovnik durante un bombardeo en 1991. Sin embargo, paramilitares que conocían la operación asaltaron el convoy y los diamantes desaparecieron sin dejar rastro
estas joyas hacia Zagreb en un convoy de emergencia. «¿Qué ocurre? Que ese convoy, muy cerca de la frontera con Bosnia, una banda de paramilitares bosnios lo asalta, ya que sabían que se iba a producir esa evacuación», relata Lobato; y los diamantes desaparecen sin dejar rastro.
La trama principal de la novela se sitúa en 2005, cuando uno de estos diamantes reaparece en una joyería de Bérgamo (Italia). «El joyero se pone a examinarlo y enseguida lo identifica, percatándose de que estaba ante un diamante histórico que está muy bien descrito y catalogado», cuenta el autor, que apunta como principal diferencia entre los diamantes y los diamantes históricos, «que los diamantes son muy caros y los diamantes históricos son asquerosamente caros».
Por eso –continúa la trama– el joyero contacta con su principal cliente, «el presidente y consejero de un consorcio helvético de bancos de inversiones» y mayor coleccionista de diamantes de Europa, quien encarga a un ex militar español recuperar esta pieza, y la colección completa si es posible, «por las buenas o por las malas».
Dálibor: un español en los Balcanes
El protagonista de esta misión clandestina es Dálibor, un personaje real aunque con nombre ficticio, tan fascinante como el propio caso que debe resolver. Español de nacimiento pero con raíces croatas, su abuelo —llegado a España tras la Segunda Guerra Mundial— insistió en que aprendiera el idioma de sus ancestros. Más tarde, su padrastro alemán añadiría otro idioma a su repertorio. «Este chaval desde niño empieza a hablar croata, alemán, español y luego ya cuando va a la escuela y al instituto, debido precisamente a esta capacidad de trabajo en varios idiomas, acaba dominando el inglés», explica Lobato.
Esta habilidad lingüística lo convirtió en un activo valiosísimo durante el conflicto balcánico, donde sirvió como voluntario profesional en la Legión. «Mientras los contingentes españoles rotaban por allí cada seis meses, él se llevó ocho años sin salir de allí porque, claro, un tío que habla croata, que cada vez conoce a más gente allí, que cada vez tiene más fuentes... pues ningún oficial quería perderlo». En cualquier caso, la novela no pretende ser un relato exhaustivo del conflicto yugoslavo, sino que este aparece «como música de fondo». «Lo que se cuenta son las experiencias que tuvieron algunos de los protagonistas en la guerra», aclara el autor, quien ha optado por fusionar investigación periodística y género negro para dar forma a esta historia.
«Lo has clavado, Nene»
Si hay un nombre con peso específico en la carrera literaria de Lobato y muy especialmente en 'Las lágrimas de Iliria', ese es el de Arturo Pérez-Reverte. El académico y escritor no solo ha elogiado la obra calificándola como «una historia atractiva y bien documentada, una novela de aroma clásico, que discurre por paisajes reales, hechos ciertos y ambiciones oscuras», sino que ha sido una pieza clave en el proceso creativo.
«Arturo y yo somos viejos amigos desde antes de que él fuera escritor«, revela Lobato. Su relación se forjó cuando trabajaba como periodista especializado en narcotráfico en el diario Europa Sur, del Campo de Gibraltar. »Arturo un día me llama, empezamos a charlar, yo le facilitaba contactos... El caso es que manteníamos
Cuando Lobato decidió adentrarse en la literatura, Pérez-Reverte le brindó un apoyo sin condiciones: «Con una generosidad absoluta, se volcó. De hecho mi primera novela me la presentó él»
una amistad muy antigua y de muchísimos años«. Cuando Lobato decidió adentrarse en la literatura, Pérez-Reverte le brindó su apoyo sin condiciones. »Con su generosidad absoluta, por lo menos conmigo, se vuelca. De hecho mi primera novela me la presentó él«, recuerda.
Para 'Las lágrimas de Iliria', Lobato recurrió a la experiencia de Pérez-Reverte como corresponsal. «Era de los reporteros más veteranos de guerra que había en España, porque venía ya con 11 grandes conflictos bélicos a su espalda», señala. El autor sometió su manuscrito al criterio del cartagenero, quien le dio su aprobación: «Nene, lo has clavado», le dijo usando el cariñoso apelativo que habitualmente le reservaba, confirmando que lo narrado coincidía con lo que él había vivido durante su cobertura del conflicto.
La relación entre ambos escritores ha dejado huella también en sus obras. Pérez-Reverte tiene la costumbre de incluir a sus amigos como personajes secundarios en sus novelas. «A mí me saca primero como cura en 'La piel del tambor'. Y luego en 'La Reina del Sur', además con mi identidad real, o sea, como periodista informado de narcotráfico», cuenta Lobato, que ha querido devolver el gesto incluyendo en 'Las lágrimas de Iliria' una anécdota real que le ocurrió a Pérez-Reverte y a su cámara, Juan Márquez, durante su etapa como corresponsal.
El autor ha invitado a todos los lectores onubenses a la presentación de este jueves en la Casa de la Cultura de la Gran Vía, un acto que ya adelanta será muy ameno e irá acompañado de una proyección de imágenes relacionadas con la trama. En definitiva, una oportunidad única para conocer los entresijos de esta novela fruto de una trabajo de años pero «escrita a ritmo vertiginoso».