Sr. Chinarro, lírica ironía en una nueva reencarnación
El incombustible Antonio Luque, acompañado por una nueva formación, presentó algunos temas de su último disco 'Cal Viva' junto a otras canciones de siempre en el ciclo Cantero Rock de la Universidad de Huelva
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Han pasado 30 años de su primer LP, 'Sr. Chinarro', y Antonio Luque sigue siendo tan aparentemente tímido como taimado, tan proclive a no morderse la lengua y jugar con las palabras. La experiencia es un grado, pero los directos siempre son la prueba del algodón en la vigencia de la música, tanto por el latido del artista como en el eco del público. En el tan propicio espacio del ciclo Cantero Rock de la Universidad de Huelva, el incombustible músico sevillano, rodeado por una nueva formación, presentó algunas canciones de su decimonoveno disco, 'Cal Viva' (2024), y fue dando saltos por su discografía hasta poner el broche con algunos de tus temas más emblemáticos para terminar de convencer.
Luque desprende siempre un aura de luz tenue. Muestra un semblante pausado en la escena, aunque las manos se muevan con viveza en la guitarra. En la voz perdura la entonación singular, que trocea la melodía o la alarga. Es narrador de lo cotidiano, con su belleza, su surrealismo y su crítica mordaz. Sirve metáforas y dobles sentidos en los retratos costumbristas que esboza. Es un superviviente que se ha mantenido a flote sin ser masivo, con un público fiel suficiente para hacer camino.
Un sonido robusto y potente
Unos cuantos de ellos se reunieron en la noche de este jueves para presenciar una nueva reencarnación de un proyecto musical con vida propia, que orbita en torno a Luque con otros músicos cambiantes. Su clásica lírica ironía se mostró rodeada por un sonido robusto y potente, con una poderosa base en la batería y el bajo y gran protagonismo para la guitarra solista, en paralelismo a la voz principal. Isra Diezma (guitarrista), Juande Jiménez (batería) y Alfonso López (bajista) lo hicieron posible.
'Sr. Chinarro' presentó en el concierto canciones de su último disco 'Cal viva', como 'Exvoto', 'V de victoria', 'Bufón', 'El Muelle 1' o Carlos Haya', temas con el estilo del compositor pero con matices nuevos.
Comenzó con 'Escorpio', donde dice «no soy un bicho / Si acaso un Escorpio / Tengo el fuego de mi alrededor / Lo he comprendido / Somos genes con caparazón». Y pasó al «Sigue y déjate de hablar / De principios y finales / La historia no está ni bien ni mal / Son sólo efectos especiales».
En 'De Piedra', aseguró que «llegará la hora de saltar / desde este reino al mineral, / de quedar con nuestra tierra en paz. / Mientras tanto, / pide a los dioses la verdad, / yo no soy de piedra». 'El Detector' fue la cuarta canción, donde canta «Mis auricularеs / Un invento sin igual / Me llevan dе viaje a días buenos / Dejo el desierto / Del señor del vil metal / Y en partes mi pasado desentierro».
'Se puede ser feliz sabiendo que no irás a ninguna parte», entonó en el siguiente salto, con Sandra Rubio en los coros. Nos llevó al 'Muelle 1' de Málaga, la ciudad donde reside el artista, también presente en 'Carlos Haya', «un héroe para algunos, un traidor dejando a canallas en la playa», inspirada en la masacre de La Desbandá de 1937.
'V de victoria' fue la siguiente en desgranarse. Una canción enérgica y con protagonismo para el bajo, donde describe la forma de una bandada de pájaros al vuelo, una metáfora de la sociedad de la que formamos parte. «Me gusta cómo van cortando el viento / Como organización / No son pasajeros de un avión / Sin mochilas, sin saber de cuentos / Avanzan hacia el sol / Hacia donde Ícaro cayó».
En 'Exvoto' le pide a Cupido que no le dispare, porque tiene «demasiadas flechas». Es una reflexión sobre el amor en la madurez, donde viene a decir que no tiene edad para enamorarse. En 'Bufón', afirma que un grupo de versiones «mostraron sin pudor que por dinero son los bufones de cualquier bufón».
Casi en el ecuador del recital, se ejecutó 'Comunión', donde hay soledad y aires castrenses, con «un ejército en busca de algún Dios», «la esperanza la última en perderse» y «mi mejor amigo ya murió». «No la encuentro en Facebook otra batalla contra la desaparición», concluye.
La décima canción fue 'Angela', que se siente punki: «Y si en El Arenal despiertas, / pasarán las horas muertas. / Llevas dentro tantos días de cuaresma ... / Y si en El Arenal te acuestas,/ dejaré la puerta abierta. / Fuera los botones, / esto no es ningún hotel», dice.
Continuó con 'Esplendor en la hierba', del disco 'El mundo según…', que un fan le advirtió que va a cumplir 20 años, aunque Luque afirmó que él no celebra ni el cumpleaños propio. En este tema dice « Y si son esas las verdades, las del barquero / Y si en la orilla te sientas a charlar / Y si estuvieras en boca del pueblo entero / Y tú en la orilla, la hierba crece más».
En 'Los amores reñidos' tira del tópico de «Se dice que si uno no quiere dos no se pelean» y añade que «no sé si es verdad, estrellan sus cornamentas los ejemplares del reino animal». Más adelante resalta que «Los amores reñidos serán todo lo que tú quieras, / yo me siento como un trozo de carne / que ha sido arrojado a las fieras». De ahí a la arenga de «Tímidos del mundo uníos / Un poquito de concentración, uníos», en 'Tímidos'.
«No tienen sexo los ángeles»
En la recta final todo el público cantó con ganas «no tienen sexo los ángeles», uno de los grandes dobles sentidos de su discografía y se integró en la ensoñación apocalíptica de 'Babieca', que acaba con «Crucé un desierto de pena / Que parecía Arizona». Luego se recordó cómo «María de las Nieves' se encerró en mi habitación / Tiene los pies fríos y un puñal siniestro sobre el camisón / María de las Nieves, se me rompe el corazón».
Siguió 'El Rayo verde', «Un fenómeno celeste / no es tan espectacular. / Sale justo un rayo verde / en el horizonte que hoy también, / hoy también, se ha vuelto a nublar…». Los últimos clásicos, fueron 'Del montón', una historia ambientada en Cádiz, donde «pudo ser un amor del montón pero todo el montón era mío»; 'Una llamada a la acción', en la que «habrá que hacer el amor», quedando como broche en solitario 'El alfabeto morse', y su oportuno «apaga y vámonos con la guitarra al porche / Punto, raya y punto, buenas noches».