El anecdotario de las hermanas que no se han perdido ni uno de los 50 festivales de cine de Huelva

festival de cine iberoamericano de huelva

Mari Paqui y Pili De los Santos y el marido de ésta, Pepe Castilla, recuerdan para Huelva24 momentos únicos, dentro y fuera de la sala

«Hemos seguido el festival todos estos años porque nos han enganchado», dice Pili, mientras que Mari Paqui recuerda de la primera edición que «nos miraban mal porque estábamos en el cine en vez de guardar luto por Franco»

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Mari Paqui De lo Santos, Pepe Castilla y Pili De los Santos ALBERTO DÍAZ
Mario Asensio Figueras

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No son muchos los festivales de cualquier temática que han alcanzado 50 ediciones, que son las que celebra uno tan especial como el de Cine Iberoamericano de Huelva en este 2024. Del mismo modo, no todo el mundo puede presumir de haber estado viendo películas en todos y cada uno de los años del certamen onubense, iniciado en 1975.

Entre los que pueden dar testimonio de tener los años y los recuerdos suficientes para abarcar este medio siglo de cine, están las hermanas Mari Paqui y Pili De los Santos, así como el marido de ésta, Pepe Castilla, que han coleccionado festivales repletos de recuerdos y anécdotas con más naturalidad que orgullo. No han faltado a la tradición de someterse a la incertidumbre de contemplar las más variadas historias del continente latinoamericano, con las que se puede sufrir y reír, pero sobre todo ser consciente de la existencia de otras realidades que sin la pantalla de la muestra onubense no trascenderían.

La relación del cine con esta familia onubense asentada en su día en el barrio del Matadero viene de siempre, pues ya de niñas a menudo se apresuraban desde el colegio para contemplar -aún sin tener la edad- alguna película en cualquiera de los muchos pequeños cines que poblaban el centro de la Huelva de los años 50. Con la mirada ya educada, el Cine Club Huelva y la llegada del festival fueron pasos lógicos para unas ya cinéfilas con hambre de ver y aprender. El transcurso de las ediciones, de las proyecciones y los actos, adosadas a las etapas de su vida, no han hecho más que confirmar una pasión bien arraigada.

Imagen principal - Las hermanas y sus maridos, entre la multitud al salir del cine. Abajo, la ficha de una película en el catálogo de la primera edición y su portada
Imagen secundaria 1 - Las hermanas y sus maridos, entre la multitud al salir del cine. Abajo, la ficha de una película en el catálogo de la primera edición y su portada
Imagen secundaria 2 - Las hermanas y sus maridos, entre la multitud al salir del cine. Abajo, la ficha de una película en el catálogo de la primera edición y su portada
Las hermanas y sus maridos, entre la multitud al salir del cine. Abajo, la ficha de una película en el catálogo de la primera edición y su portada H24

Para ellos ha sido una cita ineludible. En el caso de Pili y su marido, ni cuando vivieron un tiempo en Badajoz dejaron de disfrutar de estos días de cine, pidiendo incluso vacaciones en el trabajo, ni cuando la pandemia redujo la muestra a la vía online de Filmin. En el caso de Mari Paqui, tan conocida en Huelva por su peluquería, metió sin pretenderlo la cabeza de lleno en el festival, o mejor dicho, las cabezas de las estrellas de cine se pusieron en sus habilidosas manos.

«Hemos seguido el festival todos estos años porque nos han enganchado», dice de manera simple y directa Pili a Huelva24.com. Paqui reconoce que «me gusta muchísimo el cine. Quizás no lo entiendo como debiera, pero me gusta la cultura de otros países».

Embarazadas a la vez en el primer festival

Curiosamente las hermanas De los Santos acudieron a la primera edición del festival embarazadas de Jesús y Pilar, que asistieron a oscuras a su primera muestra, pero ya estaban en mitad del ambiente. Mari Paqui considera que «veíamos ese cine y estábamos mal mirados. Nos tenían señalados, como si fuéramos comunistas, gente diferente. Nos miraban mal porque estábamos en el cine en vez de guardar luto por Franco».

Pepe Castilla resalta el aire de libertad con el que irrumpieron las películas de la muestra onubense. «Era un cine totalmente distinto al que teníamos. Aquí en el 75 la cuestión política estaba todavía apretada y eran películas muy políticas y costumbristas, muy libres», relata.

Sobre el ambiente de ese primer festival, Pili asegura que había «mucha expectación en Huelva» y que se agolpaban para recibir a los artistas tanto onubenses como figurantes disfrazados, como una niña de Ingrid Bergman. «La estación era un espectáculo y en los primeros años en los que la Casa Colón comenzó a ser sede también había un gran ambiente, incluso por la mañana». Apunta Pepe que a menudo su tiempo para el desayuno en el banco lo invertía en dar una vuelta por allí.

Imagen principal - Los protagonistas del reportaje, durante la entrevista en la Casa Colón
Imagen secundaria 1 - Los protagonistas del reportaje, durante la entrevista en la Casa Colón
Imagen secundaria 2 - Los protagonistas del reportaje, durante la entrevista en la Casa Colón
Los protagonistas del reportaje, durante la entrevista en la Casa Colón ALBERTO DÍAZ

Mari Paqui acogió el evento con «una ilusión tremenda». Ya venía de ser una de los 300 del Cine Club Huelva que veían películas en el salón de actos de los sindicatos. En ese tiempo pagaba religiosamente su cuota de socia y la de su marido, Antonio De la Corte, que ha tenido un seguimiento más intermitente del festival, así como otra de las hermanas, Fali. Al final de las proyecciones se desarrollaban «unos coloquios fantásticos que hacían que le cogiéramos aún más gusto al cine», indica. Añade Pili que en ese foro «se contaban detalles en los que muchos no nos habíamos fijado y era muy interesante».

El festival fue haciendo camino y «venía mucha gente importante del momento, actores y actrices fantásticos», señala Pili y añade Pepe que todos eran artistas «de primera fila». Mari Paqui resalta que José Luis Ruiz, Vicente Quiroga y el resto del equipo «se volcaron» con el evento. La oficina de la organización en el Hotel Tartessos era «digna de verse», con trabajadores como Eduardo Figueroa, Pepita Mir, Salud Silva, Soledad Mora, Julia Marquínez, Carmen Quintero…. varios de ellos presentes en el documental 'Medio siglo de Cine', de la cineasta onubense Remedios Malvárez.

Se cuidaba el festival tanto en la sala como en la calle, con fiestas en La Casona, y hasta un grupo de cubanos liaban puros y se sucedían las bandas tocando por la calle. Recuerdan que Antonio Ferrandis, el inolvidable Chanquete, vino un año con una representación de la fiesta de «moros y cristianos» tan propia de su tierra. «Del cine Emperador al Hotel Tartessos, y viceversa, el reguero de gente era constante», resalta Pili.

Películas para el recuerdo

La lista de películas inolvidables es larga. Seleccionan algunas, como 'Ya no basta rezar' (1972), ganadora del Colón de Oro en la primera edición de 1975, 'Mecánica nacional' (1972), 'La Raulito' (1975), 'La noche de los lápices' (1986), 'Garaje Olimpo' (1999) y 'Asesinato en el senado de la nación' (1984), entre otras.

Pepe resalta que «hemos vivido el auge de este festival y cómo se ha ido modificando el cine iberoamericano, que era muy rudimentario en cuanto a medios, pero que con el paso del tiempo ha ido mejorando técnicamente, aunque los actores y actrices siempre han sido muy buenos».

Todos coinciden en las «escenas tan duras» de 'La noche de los lápices'. En la dictadura argentina sacaban a los jóvenes de la casa y los ponían en las trincheras en la guerra de las Malvinas. Eran estudiantes inexpertos y los soldados ingleses «les hacían de todo», dicen casi al unísono Pepe y Pili, que dice que 'No basta con rezar' es «maravillosa». Tampoco esconde que el festival también ha tenido títulos que ellos encuadran en el capítulo de «cine soporífero», de las de «tragarse con calzador».

Otras escenas que reviven son las de una película «lenta pero bonita», la portuguesa 'Cerromaior' (1980), que conquistó el Colón de Oro, en la que «se ve un carro en la lejanía y pudo tardar como 10 minutos en llegar al primer plano», señala Pepe.

Entre las divertidas , coinciden en mencionar a la mexicana 'Mecánica nacional' (1972), «la más divertida con diferencia», dice Pili sobre una cinta donde la fiesta de la romería en honor a la Virgen de Guadalupe se mezcla con el fallecimiento de un familiar de los protagonistas, que «lo mismo lloraban que se iban de fiesta», apunta Mari Paqui, que asegura que «la deberían de repetir como emblema del festival».

La peluquera de los artistas

Sobre cómo pasó a estar entre bambalinas y camerinos de los artistas, Mari Paqui recuerda que su amigo Juan Labrador, durante muchos años parte del festival de Huelva y también del de Islantilla, la buscó para que peinara a su amiga Concha Cuetos, con la que durante años «nos hemos reído muchísimo». La tan recordada por la serie 'Farmacia de Guardia', fue presentadora en la muestra muchos años y hasta trabajó en la oficina. A partir de aquel primer peinado «se corrió la voz» y las artistas iban tanto a su peluquería como ella iba a sus habitaciones de hotel.

«Me dedicaba esa semana plenamente al cine para colaborar con el artisteo, pero gratis», señala Mari Paqui, que afirma que hay artista a las que peinaba «dos veces al día o incluso tres» y que a algunas les hacía «un peinado distinto para cada acto». Sus peinados se hicieron famosos y hasta en revistas se hablaba «del moño de Juanita Reina» hecho por ella.

«Mónica Randall me decía que me fuera con ella a Barcelona, que me iría muy bien, porque era muy rápida y lo hacía todo natural», recuerda. La llegaron a apodar «La Litri de las peluquerías, porque toreaba a todo el mundo».

Imagen - «Paquita Rico era pasión conmigo. Tiraba a la cama los vestidos y unas joyas maravillosas y me pedía que le eligiera qué ponerse»

«Paquita Rico era pasión conmigo. Tiraba a la cama los vestidos y unas joyas maravillosas y me pedía que le eligiera qué ponerse»

Mari Paqui De los Santos

Peluquera

Recuerda especialmente el año en el que se llenó de folclóricas el festival, en 1991, y ella iba «de habitación en habitación». «Era muy divertido. Todas eran encantadoras y simpáticas», describe con cariño. Las folclóricas ocupaban una planta entera del hotel y la recorría entera. «Me llevaba a mi Cuqui para ayudarme y a Juanita Reina la peinábamos dos veces», recuerda la peluquera onubense, que añade que «Paquita Rico era pasión conmigo y cogimos mucha confianza. Ella tiraba a la cama los vestidos y unas joyas maravillosas y me pedía que le eligiera qué ponerse». «Lolita Sevilla era un amor también, como su marido, y me han escrito después varias veces», refleja Mari Paqui, que a más de una artista la ha cogido del brazo para lucirla por El Corte Inglés.

Recuerda entre risas como las folclóricas «cotilleaban unas de otras», pero que «después se querían mucho. Una cosa no quita la otra». No pudo peinar en esos días ni a la onubense Martirio, a quien conoce «de toda la vida», ni a Marifé de Triana ni a Lola Flores, que se iba siempre «rápido para Sevilla» y Juanita Reina, a la que también ayudaba a vestirse, le decía «no sabes lo que te pierdes con lo bien que peina esta mujer». A Carmen Sevilla la peinó en el Hotel Barceló de Punta Umbría, donde la entrañable actriz le enseñó con naturalidad su truco contra las arrugas con un esparadrapo.

Anécdotas con actores y actrices

En la charla empiezan a salir más nombres. Paco Rabal, con Ruth Gabriel, Assumpta Serna, Fernando Rey… y se detienen en Ana Belén, que presentó con Juanjo Puigcorbé en su estreno 'El amor perjudica seriamente la salud' (1996). En ese acto una Penélope Cruz, «joven, inquieta y nerviosa, estaba dando saltos sin parar», dice Pili, que fue testigo de cómo la frenó el director y productor de la cinta Manuel Gómez Pereira, en presencia de Gabino Diego. Poco después, Mari Paqui, que llevaba su credencial como colaboradora de la organización, aprovechó para presentar a Penélope Cruz en una fiesta en el salón de chimeneas a dos chicos y estos «alucinaron».

Del actor portugués Joaquim de Almeida recuerdan que fue dándole besos muy efusivamente a todo el mundo y que cuando llegó a Pili ella le extendió la mano porque, según dijo de broma su marido «es muy celoso» y el intérprete luso «se puso colorado». A Alfredo Landa, que era «muy simpático», le dijo que «era igual que mi primo, aunque mi primo es más guapo y se reía».

Los tres onubenses cinéfilos en la Casa Colón ALBERTO DÍAZ

Con el actor Juan Diego, que estuvo en varias ediciones en Huelva, vivieron una curiosa situación. Tras una fiesta en la Hacienda Montija, Pili perdió su móvil sin percatarse de ello y lo encontró el artista sevillano, que llamó al número que figuraba como el último marcado en la lista de llamadas a la mañana siguiente. Era el de su hija Pilar, atónita y agradecida ante la situación. Luego fueron al Hotel Luz a recuperar el teléfono y agradecerle la amabilidad.

Otro recuerdo vuela a hacia Concha Cuetos, que venía habitualmente al festival con los también actores Gemma Cuervo y Fernando Guillén y Pili recuerda como Cuervo «me quiso explicar paso a paso cómo bailaba ella las sevillanas. En la primera lo que se hace es conquistar, me decía». A su hija, Cayetana Guillén Cuervo, la peinó la hija de Mari Paqui, Mabel, que también ha hecho carrera en este oficio tan gratificante.

Imagen - «Ulises Dumont y José Sazatornil se tiraban a los platos como fieras»

«Ulises Dumont y José Sazatornil se tiraban a los platos como fieras»

Pepe Castilla

«Ulises Dumont y José Sazatornil se tiraban a los platos como fieras», rememora Pepe, que también asegura que «todos los actores en Huelva se integran mucho» y se mezclaban con la gente sin problemas, porque el festival era «muy entrañable», afirma Mari Paqui. Agrega que «lo mejor que ha tenido siempre el festival es su naturalidad aplastante. Los actores siempre se han sentido muy cómodos en Huelva».

«Eva Hache nos quería llevar a su programa porque se reía muchísimo con nosotras pero le decíamos que no, que la cámara envejece y engorda», rememora sobre una edición más reciente Pili, que el año pasado le preguntó a Alberto López -la mitad de Los Compadres que no es Alfonso Sánchez- que si era familia de Los Morancos y él le respondió que «ojalá».

«Un buen nivel» en 2024

De la 50 edición, los tres confluyen en la opinión de que este año hay «un buen nivel» en la sección oficial de largometrajes a concurso, que es la que siguen a rajatabla. Ahora el ritmo de proyección es «más ágil» y antes hasta «daba tiempo a tomarse una tapa entre película y película», comenta Pili, que ese instante cita a Juanita Arroyo, mujer de quien fuera gerente del cine Emperador y periodista deportivo Santiago Cotán Pinto. «Era una amante del festival y no faltaba nunca».

Mari Paqui valora cómo el espíritu de los inicios sigue presente. «Nos gustaba el cine tanto que íbamos a aprender. En los coloquios se hablaba de cine y cultura y se aprendía mucho y se cogía todo con un entusiasmo maravilloso», que mantiene hoy día.

Imagen - «Para un acontecimiento tan importante que tenemos como Dios manda es una pena perdérselo»

«Para un acontecimiento tan importante que tenemos como Dios manda es una pena perdérselo»

Pili De los Santos

Sobre qué dirían a quienes no se han atrevido aún a darle una oportunidad al cine iberoamericano y se lo piensan, Mari Paqui exclama que «¡no sabes lo que se aprende! sobre cómo viven los demás y otras culturas diferentes». «Mucha gente ni siquiera han intentado ver una película. A mí me preguntan muchas veces cuál es buena. Y lo digo, ve a ver la que sea y la analizas». Ella se declara fan del cine argentino, que también gusta mucho a Pili, quien recomienda «tener la mente abierta» y que argumenta que «para un acontecimiento tan importante que tenemos como Dios manda es una pena perdérselo». Pepe resalta que Huelva ofrece «un cine que no se ve en las pantallas comerciales, que permite ver una forma de vivir distinta» y establece una estadística basada en su buena memoria y considera que «normalmente los jueves han sido los días fuertes, en los que ponían las mejores películas».

Y así, película tras película, noviembre tras noviembre, el Festival de Cine Iberoamericano se ha hecho un hueco propio en el calendario para ser una tradición, 'muy de Huelva', cómo se suele decir, una con un horizonte más allá del Rocío, Semana Santa, Carnavales, la Cinta, San Sebastián o las Colombinas.

No es difícil percibir que el festival les ha regalado momentos únicos, dentro y fuera de la sala a Mari Paqui y Pili De los Santos y Pepe Castilla. Como la luz de un proyector de cine, los recuerdos y anécdotas salen de manera continua, entre risas, con el rumor de la fuente de la Casa Colón en una conversación que, sin exagerar, podría haber durado unos cuantos días más.

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