CARTA AL DIRECTOR
Toda la provincia a la calle el 4M
Un lector expone las múltiples razones por las que los ciudadanos onubenses deberían 'salir a la calle' en la manifestación convocada el próximo 4 de marzo: 'Nos estamos jugando el futuro de Huelva para los próximos 50 años'.

Resiliencia: capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversa. Esa es la primera acepción del diccionario de la RAE para esta palabra de moda. Un político de 2022 te coloca esta palabra ante una situación comprometida o dificultosa para cierta población, digamos Huelva, y en su oído le sonará genial y le parecerá ya un problema resuelto.
El problema en Huelva no es que seamos resilientes (que lo somos), es que somos unos maltratados que con la boca pequeña criticamos a nuestros maltratadores, pero con la grande (voto) nos achantamos y permitimos que nos conviertan en vertedero, en la esquina más esquinada de Europa o en ciudadanos con menos derechos y mismos deberes que el resto de los cuarenta y siete millones de personas que completan España.
A Huelva le podemos poner de segundo nombre la única sin. Huelva, la única sin Ave (junto a Jaén las dos únicas ciudades de España sin previsiones de alta velocidad, estando a 95 kilómetros del primer punto con Ave, Sevilla). Huelva, la única sin hospital Materno Infantil de Andalucía, y ahora nos quieren colar la Blanca Paloma de los amigos Pascuales como Materno, con las gravísimas carencias edificativas y de ubicación que padece este hospital. Huelva, la única sin conservatorio de danza. Huelva, la única provincia costera sin aeropuerto en España. Huelva, la única que puede aguantar cinco años sin abrir una infraestructura sanitaria como el Chare de Lepe porque faltan 1,5 kilómetros de una simple carretera. Huelva y Cádiz, las dos únicas provincias limítrofes de Europa sin conexión por carretera. De Europa sí. Ninguna provincia devastada por guerras civiles como la antigua Yugoslavia o la depauperada Moldavia sufre esta situación. Huelva, la única que puede aguantar un verano tras otro con un sólo carril durante medio camino entre Sevilla y Huelva, mientras a su vez nuestros paisanos disfrutan del resto de carriles para ellos en la A-49. Huelva, la única provincia en la que para viajar a una provincia limítrofe como Badajoz es mejor irse a Sevilla para desde allí coger la autovía, en lugar de tener un enlace en la N-431. ¿Hablamos un poco más de trenes en Huelva? La única que para recorrer los 95 kilómetros que nos separan de Sevilla tarda 1 hora y 43 minutos como tardé yo ayer, con una frecuencia de tres trenes al día con la capital de Andalucía, precio disparatado y tardando tan solo un poco menos que los 500 kilómetros que hice de Madrid a Sevilla.
Y del túnel de San Silvestre qué decimos. Una infraestructura del año 1971 construida según la población de Huelva de aquella época y que continúa igual que hace 51 años. Más de una década prometiendo la ampliación PP antes, PSOE ahora y con una tímida fecha de 13 meses vista para comenzar esta importantísima obra, vital para el 90 por ciento de la población de toda la provincia, cruzando los dedos para que no haya una avería que supondría la práctica paralización de la economía de Huelva. Huelva, la única con un sólo museo dependiente de la Junta en la capital, y con una solución chapucera y para salir del paso con el museo arqueológico (y con todo ardemos en deseos de verlo hecho una realidad). Hay más, pero dejo para lo último el desastre medioambiental que padecemos, tanto en la capital con las balsas de fosfoyesos, como en Nerva con su vertedero, como con la situación hídrica del Parque Nacional de Doñana, nuestro patrimonio de la Humanidad y Reserva Mundial de la Biosfera.
Es que son tantos motivos para salir el próximo 4 de marzo a manifestarnos que quizá ya no deberíamos de abandonar la calle nunca más. Va a ser inevitable continuar esta ímproba tarea fuera de nuestra provincia de HUELVA. Manifestarse en Sevilla y posiblemente también en Madrid, allá donde nuestra queja tenga más transcendencia. Porque lo que está claro es que no podemos dejar nuestro déficit estructural que supera los 2.000 millones de euros en los tres diputados del PSOE en el Congreso: la isleña María Luisa Faneca, el jabugueño Jose Luis Ramos y la moguereña María Pilar Rodriguez Gómez. Tampoco en el congresista por el PP y alcalde de Palos de la Frontera, Carmelo Romero. Ni muchísimo menos por el diputado cunero de VOX, más exactamente de Madrid (Sí Madrid): Tomás Fernández Ríos. Éste sustituyó precisamente a otra diputada cunera, sevillana de Podemos. Y posiblemente estos partidos tengan razón y no encuentren nadie de mínima talla entre sus militantes en esta provincia, y por eso recurren a los que no les caben en Madrid para que consigan su privilegiado sueldo en el Congreso de los Diputados. Total, la defensa de los intereses de Huelva va a ser la misma con uno que con otro. Lo triste es que los votemos, que se rían de nosotros en la cara y encima seamos capaces de sacarle los ojos a otro en cualquier conversación de bar o de trabajo con sus potentes argumentos de amigos de Bildu, los de los ERE, o los de la Gürtel. ¡Que eso ni nos va ni nos viene a los onubenses, que lo que nos va es que si el Túnel de San Silvestre colapsa, ríete tú de las consecuencias del volcán de La Palma! Que necesitamos conexiones viales dignas que vertebren Huelva de norte a Sur. Por supuesto también trenes dignos con Sevilla al menos, pero igualmente con nuestra sierra. Y ya el tren hasta Faro sería... Que un aeropuerto sería vital para nuestro despegue turístico y para las comarcas que viven de los productos de la agricultura. Los onubenses tenemos que darle la oportunidad a un partido propio de Huelva, que mire exclusivamente a Huelva. Si lo hacen mal y nos decepcionan pues ya sabemos que no podemos ir de la mano de ningún partido político. De esta manifestación está tirando la clase empresarial onubense principalmente, la Universidad de Huelva y los ciudadanos. Seamos muchos el día 4 porque en esto nos estamos jugando el futuro de Huelva para los próximos 50 años. Resilientes también, pero sobre todo no ser más la palabra plural que acaba en, como diría la RAE: vasija redonda de barro o metal, que comúnmente forma barriga, con cuello y boca anchos y con una o dos asas, la cual sirve para cocer alimentos, calentar agua, etcétera: olla.
Jorge Daniel G. C.