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Esperanza Gómez Harriero
Viernes, 19 mayo 2017 | Leída 143 veces
psicosalud

Miedos infantiles: de 1 a 3 años

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Continuando con la serie de artículos sobre los miedos infantiles ('Los miedos infantiles' y 'El miedo en bebés de 0 a 12 meses'), hoy quiero hablar de los temores habituales en niños de entre 1 y 3 años de edad.

Como comentaba en los textos anteriores, estos miedos son naturales y forman parte del desarrollo evolutivo de los niños. No estoy hablando de temores patológicos en los que haya que intervenir, sino en procesos de crecimiento completamente naturales.


[Img #177857]En estas edades, es frecuente que los niños experimenten miedos leves y transitorios. Su madurez emocional sumada a las experiencias de aprendizaje a lo largo de su desarrollo harán que estos temores vayan desapareciendo.

 

Miedo a la oscuridad
El miedo a la oscuridad suele surgir en torno a los 2 años y aumenta en las siguientes edades, remitiendo hacia los 9 años. El amplio abanico de experiencias que van viviendo durante el día hace que sientan miedo por la noche. Todavía no son capaces de asimilar toda esa información, ni muchas veces entenderla, por lo que al quedarse solos y a oscuras los miedos aparecen.


La oscuridad, además, se asocia a otros miedos como la soledad, el temor a la separación o a lo desconocido.

 

Cómo ayudar al niño
Algunas actividades que han probado ser efectivas son el uso del juego y la narración de historias. Los cuentos cuyos personajes actúan como modelos de afrontamiento ante el miedo a la oscuridad ayudan a los niños a enfrentar los suyos. Aquí hay algunas propuestas preciosas.


Cuando son algo mayores y ya comienzan a diferenciar la fantasía de la realidad sí podemos razonar con ellos y hacerles ver que no tienen por qué tener miedo. Sin embargo, cuando todavía fantasía y realidad se entremezclan, querer convencerles de que lo que temen no existe no resulta muy efectivo. Lo mejor es utilizar su credibilidad para ayudarle a manejar su miedo. Se les puede regalar, por ejemplo, un peluche protector.


[Img #177858]No quitemos importancia a sus temores. Podemos transmitirles cariño y confianza en que no va a ocurrirle nada sin necesidad de ridiculizar su miedo. Si nos pide que comprobemos, por ejemplo, si hay monstruos debajo de la cama, es interesante que les animemos a hacerlos ellos mismos en nuestra compañía.


Y, por supuesto, tenemos la posibilidad de dormir con nuestros hijos si ellos quieren y lo necesitan, siempre que nosotros estemos dispuestos, claro. Al contrario de lo que dicen algunas creencias populares, el colecho es inofensivo, no causa ningún tipo de perjuicio a los niños; es más, lo que se ha observado es que reduce su nivel de ansiedad y mejora su calidad de sueño.


Obviamente, la manera en que decidamos ayudarles a superar sus miedos es una elección muy personal que cada familiar debe tomar según sus necesidades y circunstancias.

 

Miedo a separarse de los padres
A estas edades resulta muy duro para ellos separarse de sus cuidadores incondicionales. Además, no tienen percepción del tiempo real y no saben calcular el tiempo que falta hasta que sus padres vuelvan. Cuando estos desaparecen de su campo de visión, se sienten desprotegidos e incluso pueden experimentar una sensación de abandono, mucho más si nunca antes les ha sucedido.

 

Cómo ayudar al niño
El momento en que los niños estén preparados para alejarse de sus padres llegará, pero poco a poco. Lo principal es entender que se trata de algo completamente natural. Por tanto, debemos evitar ridiculizar o enviarle mensajes negativos del tipo “eres un miedoso”. Estas afirmaciones le dañan emocionalmente y, además, no son ciertas. Recordemos: no es ningún miedoso, lo que le ocurre es perfectamente normal a su edad.


[Img #177859]En la medida de lo posible, lo más adecuado es estar a su lado cuando nos lo pida. Aún estamos hablando de niños pequeños que se sienten vulnerables e inseguros en muchos momentos, y el antídoto más potente contra esos temores es el respeto, el amor y la compañía de sus figuras de apego.


Quizá podamos creer que si estamos siempre a su lado nuestro hijo se volverá dependiente y siempre nos necesitará para hacerlo todo, pero no es así. Si sabe que cuenta con nosotros siempre que le haga falta, se llenará de confianza en sí mismo y eso hará que pueda superar sus miedos cuando su madurez se lo permita. Para ese entonces, se sentirá seguro de sí mismo y podrá ser independiente.

 

Miedo a los animales
Entre el año y los tres años es de lo más natural que le tengan miedo a algún animal. Están descubriendo el mundo que les rodea, lugar donde también habitan otros seres, unos más grandes que otros, algunos que corren, otros que saltan, etc. Al ser algo nuevo para ellos, es probable (casi seguro) que se asusten si un perro les ladra por primera vez, o si un insecto les salta de forma repentina.

 

Cómo ayudar al niño
Podemos calmarlos cuando reaccionen con temor ante algún animal, abrazarlos, hablarles con voz suave y tranquila. Transmitirles serenidad, en definitiva, además de consuelo. Es importante que no nos burlemos de lo que les ocurre, sino que actuemos con respeto hacia el miedo que siente.


Cuando estén más calmados, y si se deja, podemos llevarlos hacia el animal que lo ha asustado y hablarles de cómo es, qué ruido o movimientos hace, etc. con el objetivo de que se vaya habituando y deje de ser algo desconocido e imprevisible.

 

[Img #177860]Conclusión
En general, es importante apoyarles y verbalizar lo que les está pasando o lo que nosotros creemos que pueden estar sintiendo. Eso les ayudará a saber qué les ocurre, además de hacer que ganen confianza en poder superar la situación.


Frases como “¿necesitas que esté a tu lado?”, “¿te sientes más seguro aquí conmigo?”, “¿qué es lo que te asusta?”, etc. pueden ser de utilidad. Si escuchamos sus respuestas con atención, dándoles verdadera importancia, podremos validar sus sentimientos y hacerles sentir mejor.

 

Referencias:
·    Berazaluce, E. y Diego, E. A qué tienen miedo los niños. Síntesis. 2003.
·    Cámara, A. Tratamiento de un caso de miedo a la oscuridad mediante entrenamiento a padres. Revista de psicología clínica con niños y adolescentes, pp. 125-132, vol. 1, 2, julio 2014.
·    De las Heras, J. Trastorno de ansiedad por separación y absentismo escolar. Revista complutense de educación, pp. 57-69, vol. 11, 1, 2000.
·    Faber, A. y Mazlish, E. Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y cómo escuchar para que sus hijos le hablen. Medici. 2005.
·    Guía “Los miedos en la infancia” de Edukame.com.

 

[email protected]
Esperanza Gómez Harriero
www.esperanzaharriero.com
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Twitter: @EGHarriero
Telegram: telegram.me/egharriero

 

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