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Javier Márquez
Lunes, 8 mayo 2017 | Leída 774 veces

Tu ausencia me duele

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Tu ausencia me duele, al pensar que no estarás esperándome en tu casa.
Tu ausencia me duele, cuando falten tus besos cada tarde al despedirme.
Tu ausencia me duele, porque me resisto a pensar que te marchaste.
Tu ausencia me duele, porque no hay mayor dolor que perder a una madre.

[Img #177157]

 

Cuánto brillo había en tus ojos, cada vez que te miraba.
Cuánta dulzura en tus palabras, cada vez que tú me hablabas.
Cuánto amor en cada gesto y cuánta paz la que me dabas.

 

Ahora, roto de dolor, lloro tu ausencia.
Dibujo un corazón hecho pedazos.
Sé que estás aquí, siento tu energía junto a mí.
Siempre a mi lado, mamá.

 


Y en el último momento....
No estamos preparados para morir. Vivimos con la resistencia a dejar este mundo y nos educan para evitar la muerte. No afrontamos ese momento como una situación feliz, en la que recordar a quien se marcha, para reír con todas sus anécdotas y para amar a esa persona hasta su último segundo. Nos empeñamos en vivir este [Img #177156]último momento con negatividad, mostrando rechazo a un paso que nos deja en paz y nos lleva al recuerdo.

 

He aprendido durante mi estancia en la Unidad de Cuidados Paliativos que encerramos diferentes historias de vida, todas ellas llenas de cosas positivas, pero que confluyen en un mismo punto: el dolor, la rabia y la impotencia para afrontar la muerte. No queremos aceptar que llega el momento de la despedida. Y no hay peor respuesta que darte cuenta tarde que te mueres, y que ya no tienes tiempo para decir lo que piensas.
La mejor medicina para este duro momento es el humor: reir juntos nos libera y nos hace soltar lastre.

 

Recordamos todos esos momentos pasados que nos hicieron felices y lloramos. Llorar nos purifica, sentimos la necesidad de hablar y contar esas cuentas pendientes que no fuimos capaces de decir. Pero si hay algo que nos ayuda en la despedida final es el amor. Amar hasta el último suspiro. Sin amor no hay descanso y sin amor no seremos capaces de estar en paz con nosotros mismos. Sin amor, no somos nada.

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1 Comentario
Fecha: Viernes, 23 junio 2017 a las 01:29
Manuel Jesus Tristancho Borrero
Muy grande Javi, y muy valiente por enfrentarte a ello con estas preciosas palabras, porque sé lo que cuesta.. yo no he sido capaz pero no abandonó la idea, el proyecto de recordarlos. Admiro tu humildad y la fuerza que desprendes. La familia es lo más importante, apoyarse.

No me cabe duda que es ley de vida, pero como tú sabes amigo... que se lo cuenten a otro. Sí, es rabia, es impotencia, es odio.

Los hecho tanto de menos, que muchas más que algunas, me siento perdido.

Mucho ánimo Javi, mucho ánimo para los cuatro, y para ese pedazo de padre. Un abrazo

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