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Esperanza Gómez Harriero
Sábado, 11 marzo 2017 | Leída 178 veces
psicosalud

Regulación emocional en niños adoptados

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Los investigadores que se dedican a estudiar la adopción están constantemente intentando aclarar qué factores y procesos se relacionan con el ajuste psicológico en los niños adoptados. Uno de los trabajos más recientes al respecto es el llevado a cabo en las Universidades de Porto y de Sevilla, donde se explora la influencia del contexto de la familia adoptiva en la regulación emocional del niño.

La regulación emocional está relacionada con el seguimiento, la evaluación y el ajuste de las reacciones emocionales. Implica la conciencia, la comprensión y la aceptación de las emociones, y la capacidad de controlar los comportamientos impulsivos y actuar en consecuencia frente a las emociones negativas. Además, implica la competencia para utilizar estrategias que regulan las respuestas emocionales que son adecuadas para la mayoría de las metas individuales y los requisitos del entorno. La labilidad/negatividad emocional está relacionada con la prontitud con que el niño reacciona a los estímulos emocionales y la dificultad para recuperarse de las reacciones emocionales negativas.


La investigación ha destacado la importancia que tienen aquí las variables contextuales, especialmente las estrategias de socialización dentro de la familia. La forma en que los padres expresan emociones o responden a las emociones de sus hijos, brinda oportunidades para que los niños observen las prácticas de regulación e influyen significativamente en su competencia socioemocional.

 

Características diferenciadoras de los niños adoptados
Una de las características que tienen los niños adoptados es la discontinuidad entre experiencias anteriores y posteriores a la adopción. Normalmente, las primeras implican déficit de estimulación y falta de interacciones positivas con figuras de apego, con influencias negativas en la comprensión de las emociones propias y las de otros, así como en la expresión y regulación de la emoción. En consecuencia, la adopción tardía, con una exposición prolongada a la adversidad, se ha identificado como un importante factor de riesgo al que hay que prestar atención. Las relaciones dentro de la familia adoptiva y la forma en que se abordan las tareas relacionadas con la adopción son factores importantes para la recuperación y el desarrollo del niño adoptado.


En cuanto a las diferencias que existen entre niños adoptados y no adoptados, hay padres que reconocen estas diferencias y otros que las rechazan. Es decir, hay padres que niegan que los hijos adoptados tienen unas necesidades específicas distintas a los hijos biológicos; y hay padres que, en cambio, las reconocen. Estas actitudes predicen la dinámica familiar adoptiva y, por tanto, el desarrollo del niño.

 

[Img #172534]Comunicación de los orígenes de niños adoptados
La comunicación sobre los orígenes de los niños adoptados y la identidad adoptiva también ha sido reconocida como uno de los procesos más señalados de la dinámica de las familias adoptivas. Una abundante investigación ha demostrado que una comunicación emocionalmente sintonizada sobre la adopción (se reconocen las necesidades específicas de los niños adoptados, se aceptan estas diferencias, los padres se sienten capaces de abordar la situación) promueve una mejor autoestima, menos comportamientos problemáticos y un mejor desarrollo psicológico.

 

Resultados en estudios recientes
En el estudio que menciono más arriba, el primer objetivo fue analizar la regulación emocional de los niños adoptados y explorar su relación con la adversidad temprana. Según los datos, esta dimensión no es particularmente problemática en el desarrollo de su regulación emocional. Ahora bien, sí se observó que cuanto más larga es la institucionalización, mayor es la labilidad/negatividad emocional del niño. Pero este fue el único vínculo directo que se encontró entre la adversidad temprana y la regulación emocional.


Otro objetivo fue explorar el reconocimiento de las diferencias en niños adoptados. Los resultados sugieren que una insistencia exagerada en estas diferencias por parte de los padres puede llegar a ser problemática (como diríamos coloquialmente, “ni tanto ni tan poco”). Aun así, resulta difícil sacar conclusiones demasiado generales ya que se mezclan muchos factores como las características de cada uno de los miembros de la familia, la edad de adopción o el tiempo que lleve el niño con su familia adoptiva.


Por otro lado, el nivel de estudio de los padres adoptivos no está relacionado con una buena comunicación con el hijo sobre sus orígenes. El hecho de tener una educación académica más prolongada no significa que muestren más empatía ni que sean más hábiles emocionalmente hablando.

 

[Img #172535]Predictores de la regulación emocional
Finalmente, este estudio tuvo como objetivo identificar los predictores de la regulación emocional del niño adoptado. Los resultados mostraron que el reconocimiento por parte de los padres de las diferencias relacionadas con la adopción, así como la comunicación sobre la adopción fueron predictores significativos. Se predice, por tanto, una menor labilidad/negatividad emocional en el niño si:


-    Existe una comunicación emocionalmente positiva acerca de la adopción.
-    Hay satisfacción de los padres con la situación de adopción y a la hora de comunicarse al respecto con el niño.
-    Los padres reconocen las diferencias en las necesidades de sus hijos adoptados pero no insisten de manera persistente/exagerada sobre ellas.

 

Conclusiones
Al igual que en las familias no adoptivas, la dinámica familiar y la emotividad juegan un papel importante en el desarrollo emocional de los hijos. Ahora bien, de acuerdo con su especificidad, este estudio destaca la importancia de las tareas relacionadas con la adopción y su impacto en la (des)regulación emocional del niño adoptado.


Por supuesto, no podemos dejar atrás la importancia de una comprensión detallada de las experiencias individuales de los niños adoptados, ya que las características de cada vivencia particular contribuyen significativamente al desarrollo de estos niños. Por consiguiente, cada caso debe ser analizado en el contexto de la dinámica familiar y no relacionado únicamente con el estado de ‘niño adoptivo’ per se.


Para terminar, debemos tener en cuenta que aún falta mucha investigación sobre este tema para llegar a afirmaciones más concluyentes. Se requiere, además, un enfoque metodológico más complejo en estudios posteriores.

 

Esperanza Gómez Harriero
[email protected]
www.esperanzaharriero.com
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