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Ramón Cazorla
Sábado, 25 febrero 2017 | Leída 297 veces
CRÍTICA DE CINE

‘La Gran Muralla’

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El mundo del cine no es ajeno a la globalización que hoy en día vivimos, de hecho yo diría que el cine fue uno de los primeros vehículos culturales utilizados por los amos y señores del séptimo arte para colonizarnos y alinearnos, mucho antes que las actuales redes sociales que hoy nos controlan, espían e idiotizan. En este ejercicio de globalización cultural se halla el grupo Wanda, propiedad del "colchonero" magnate chino Wang Jianlin.

[Img #171526]Wanda controla una de las empresas más importantes de exhibición cinematográfica del planeta, construye uno de los mayores estudios de cine del mundo, que dejará en pañales en cuanto a tamaño a los míticos Pinewood londinenses y al mismísimo Hollywood, y por último, compró el pasado año los emblemáticos estudios Legendary con el único objetivo de traspasar fronteras y unir diferentes civilizaciones cinematográficas.


Para perpetrar tan titánico y "Babeliano" proyecto, no han dudado en llamar a lo más granado del cine reciente chino, el aclamado director Zhang Yimou, responsable de películas como "Sorgo rojo", "Vivir", o "La linterna roja", obras justamente reconocidas y premiadas en prestigiosos festivales como Berlín o Cannes.


En esta ocasión Zhang Yimou deja a una lado su poético y estilístico cine, para dejarse fagocitar por las fauces del más anodino y estupido cine comercial.


El problema radica en que no basta con meter en una coctelera fílmica al actor más rentable de Hollywood (Matt Damon) y a un puñado de notables actores chinos vestidos de forma tan colorida como futurista, mezclarlos, agitarlos y enfrentarlos a una legión infinita de monstruos en un croma verde al son de unas espectaculares coreografías marca de la casa Yimou. Ni tan siquiera unos magníficos planos aéreos acompañados de unos impactantes paisajes, ayudan a conseguir una película comercial plausible y redonda.

[Img #171527]
De hecho el resultado es una película de aventuras descafeinada, plana, donde unos embravecidos soldados chinos luchan por salvar a la humanidad de un ataque apocalíptico planeado por unos seres terriblemente depredadores. Para tan loable misión contarán con la inestimable ayuda de unos mercenarios (Matt Damon y Pedro pascal) cuya verdadera misión era conseguir la mitificada pólvora negra.


Ni siquiera esperen que la tensión sexual entre Matt Damon y la nacarada actriz china Jing Tian se resuelva, tal desenlace podría herir la sensibilidad de la censura china, e iría en contra del espíritu políticamente correcto de esta película.


En definitiva, 'La gran Muralla' se ve con la misma ligereza con la que se olvida, es un "watch and go", un ver y listo. Una película tan hueca como irrelevante, realizada para convertirse en un blockbuster a un lado y a otro de la gran muralla china, pero que a pesar de los muchos fuegos de artificio cinematográficos desplegados y exhibidos por el venerado Yimou, en esta ocasión no evita que su pólvora creativa se haya mojado.

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