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Ricardo Ubric
Martes, 24 enero 2017 | Leída 205 veces

Pavón y el día 31

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Se acerca el 31 de enero y, para lo bueno o para lo malo, lo mejor es que esa fecha pase ya cuanto antes porque el recreativismo anda en vilo y muy despistado sin saber si la plantilla podrá o no reforzarse en el mercado invernal. No se habla de los rivales de cada semana ni de que hay jugadores que deberían estar ofreciendo un mayor rendimiento, y al final eso lo está pagando el equipo. Igual que está pagando bien caro, en cuanto a puntos y a multas, el hecho de que su entrenador siga en la grada casi tres meses después. Inaudito. Tremendo.

Hay quien ya ha puesto en la cuerda floja a Juan Manuel Pavón. ¿Justo o injusto? Mi opinión es que si hubiese estado buena parte de esos 12 partidos en el césped sí que debería estar muy criticado y con pie y medio fuera con las cifras que ha cosechado, pero estando en la grada no creo que ni por asomo sea el principal culpable de que el equipo siga ofreciendo una imagen bastante irregular y no sea capaz de encadenar dos victorias seguidas ni de salir de la zona de descenso. Claro que estará cometiendo errores en los planteamientos de los partidos, en las alineaciones y en los cambios en las segundas partes, pero desgañitándose a gritos desde la grada y sin poder estar cerca de sus pupilos a ras de césped créanme que no es nada fácil dar instrucciones ni poder tener credibilidad. Y que me lo comparen con Alejandro Ceballos no lo veo de recibo. Es cierto que a nivel numérico ambos arrojan cifras similares y decepcionantes, pero el sevillano sí que pudo sentarse en el banquillo y elegir algunos fichajes, mientras que el onubense está en la grada y se lo ha encontrado ya todo bastante viciado.

 

Además, ahora le empiezan a salpicar factores no controlables, como las lesiones de larga duración de hombres importantes como Mario Marín y Alejandro Ceballos o las extrañas ausencias de otros como Iván Aguilar o Ubay Luzardo. No cuenta con Rubén Mesa, y eso en parte es achacable al propio Pavón, ya que aunque las cifras de goles del extremeño son inversamente proporcionales a su sueldo, también es cierto que es el único delantero apto en la plantilla a día de hoy y debería haber tenido alguna oportunidad más. No puede ser que Núñez lleve cinco partidos seguidos como delantero centro y disputando los noventa minutos. Ni por edad, ni por capacidad ofensiva el madrileño puede soportar ese papel, y eso que su lucha es innegable y un ejemplo para el resto del vestuario. Es fácil decir a toro pasado que en la alineación del domingo ante el Atlético Sanluqueño faltaba físico en el equipo y que quizás por eso se sufrió tanto a balón parado. Ante el Jaén salió bien la apuesta por los ‘jugones’, pero juntar a Fran Machado, Miguelito, Manu Ramírez o Antonio Domínguez a la vez en el campo provoca que por arriba falte fuelle en las acciones a balón parado, además de contundencia en la medular a la hora de defender.

 

El Decano se durmió, se relajó, se creyó victorioso antes de jugar, y el Atlético Sanluqueño le hizo pagar caro esos errores de concentración. Aquí nadie regala nada, ni siquiera un colista que parecía casi desahuciado, así que toca ponerse las pilas, y es que los futbolistas se están yendo de rositas en las últimas temporadas con tanto lío de impagos y promesas incumplidas desde la zona noble, pero ya va llegando la hora de que la afición, la prensa y los miembros del cuerpo técnico les exijan más. Queda un mundo y no hay que ser extremistas. Ni estábamos salvados por ganar en Jaén ni ya está todo perdido tras la bofetada con el colista. Hay que morder. Hay que recuperar la fiabilidad defensiva (por cierto, que Rubén Gálvez anduvo el domingo muy nervioso y Arturo en los balones aéreos estuvo de dulce hasta que regresó al banquillo). Hay que estar más arropados. Y hay que hablar claro con los futbolistas. Tanto de temas monetarios como de deportivos.

 

Así que si llega el día 31 de enero y lamentablemente el Recre no puede fichar, debe tirar hacia adelante a muerte con lo que tiene en las últimas 15 jornadas y con el apoyo de su afición. La historia es similar a la de hace justo un año, y si el Decano y su gente saben de algo es de épica. No hay gloria sin sufrimiento. Si Iván Aguilar se quiere borrar, que perdone lo que debe y se marche. Y si no, que juegue ya desde este domingo. Es uno de los mejores delanteros de la categoría, pese a llevar sólo dos goles hasta la fecha, y el Recre no puede permitirse el lujo de prescindir de él. Una seria charla con él y que se defina de una vez por todas y deje de marear la perdiz. Y con Ubay Luzardo, tres cuartos de lo mismo. En Almendralejo le ofrecerá su último servicio al Decano debido a la sanción de Bonaque siempre y cuando se levante la suspensión de los derechos federativos y puedan llegar uno o dos centrales. Porque si no, el canario deberá quedarse aquí toda la temporada o perdonar también todo lo que se le debe para irse. Sigo en mis trece de que con la actual plantilla, y pese a la salida de Dani Molina, el Recre lograría la permanencia incluso sin refuerzos. Pero para eso hay que apretarles a Aguilar y a Luzardo, y también al resto, que ante el Sanluqueño tuvieron una mala tarde pero no son tan malos como pareció en esa pésima segunda mitad. A ver si de una vez por todas Pavón está en el césped y el Decano es capaz de morder como en los siete partidos en los que el onubense dirigió al equipo hace dos años en la categoría de plata. En Segunda B la mitad de los deberes se consiguen con la actitud y la unión, y en eso no nos puede ganar nadie.  

 

Y en lo institucional, enero era el mes clave y la situación sigue siendo de calma tensa y de muchas negociaciones que apuntan a un final con moderado optimismo. Aunque lo cierto es que oficial y cerrado todavía no hay apenas nada. Que si Hacienda, que si las denuncias ante la AFE, que si el pliego de condiciones, que si la venta... Todo es vital para la pervivencia del club y se siguen dando pasos, quizás con más lentitud de la aconsejable. Por ahora, y tras conocerlo personalmente, me ha dado una grata impresión la figura de Carlos Hita. Tanto por su capacidad como por el hecho de que es positivo que llegue alguien de fuera y que no esté viciado a la hora de analizar la tenebrosa situación albiazul. Acierta de todas todas cuando dice que hay muchas pequeñas guerras civiles dentro del recreativismo. Eso ha creado mal ambiente en ciertos sectores de la afición, de los trabajadores del club, de la plantilla y de la prensa. El famoso 'divide y vencerás' en el que Pablo Comas era un auténtico estratega. Esto tardará años en solucionarse. El cordobés ha hecho un llamamiento a la calma y ha lanzado un mensaje a la vez realista y optimista. Queda mucho trabajo por hacer y hay que hacerlo con dinero pero también con cabeza y con ideas acertadas. El Decano tiene que recuperar seriedad, transparencia, simpatía y humildad, y la verdad es que desde el día 6 de octubre todo eso se empieza a ver. Se tomarán decisiones duras y contundentes, pero a la larga será para el bien del Recre. Al tiempo. Ponerse en la piel de los Zambrano, Pulido y compañía no es nada recomendable en los tiempos que corren, y eso no tiene precio.

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