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Ricardo Ubric
Lunes, 7 noviembre 2016 | Leída 339 veces

Miguelito y la nada

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¿Quién iba a pensar hace tres o cuatro años que futbolísticamente hablando el Recre iba a tener una dependencia casi absoluta del rendimiento que pueda ofrecer Miguelito? Y no es por menospreciar al canterano, sino todo lo contrario, ya que de largo es el jugador con más calidad de la plantilla, sino que esa pregunta al aire debe servir para hacernos reflexionar acerca del nivel colectivo y de las exigencias que se le pueden pedir a un equipo limitado y que encima tiene la moral por los suelos por los impagos y la inestabilidad institucional. Se ha recuperado la paz social, que no es moco de pavo, pero por lo demás el panorama presente y futuro del Decano sigue siendo bastante oscuro.

Al final lo normal es que Alejandro Ceballos se salga con la suya y esta semana el Recre se vea obligado a llegar a un acuerdo con el técnico sevillano para pagarle lo que le debe. Ceballos tiene la sartén por el mango y el club está poco menos que obligado a abonarle sus dos años de contrato para no empezar a infringir la legalidad en el banquillo a partir del partido contra el Merida y comenzar a pagar multas. Otra nueva gracieta de Pablo Comas y Gildoy. Otro paso más hacia el abismo. De nada va a servir ahora que la reputación de Ceballos haya quedado por los suelos y que su doble moral en sus comparecencias públicas hayan acabado jugándole una mala pasada de cara a su imagen. Por ahora tampoco es que esté habiendo ‘efecto Pavón’, pero el cese estaba más que justificado. Primero, y principal, por los resultados y la dinámica negativa; y segundo, y vamos a llamar a las cosas por su nombre de una vez por todas, porque era un hombre de Comas. Porque nadie en su sano juicio puede creerse que el día antes de firmar estuviera en la playa y lo arreglara todo en cinco minutos por teléfono. Y porque el hombre con el que negoció fue el mismo que ‘puteó’ a todos los miembros de su plantilla y a todos los trabajadores del Decano con el propio Ceballos viviéndolo todo en primera persona la pasada temporada, y porque a él quien le pagó su sueldo del pasado ejercicio fue la afición. Que no se le olvide a usted, señor Ceballos con su doble moral.

 

Que la plantilla no da para más creo que es algo cuestionable. No es para tirar cohetes, pero sí que mejora las prestaciones de la pasada temporada en calidad y cantidad. No es para luchar por el ascenso, y ahí no coincido con la opinión del secretario técnico, un Manolo Toledano que lleva dos años sin apenas poder tomar decisiones. Pero tampoco para estar donde está en la actualidad, con guarismos pésimos y rozando la zona de descenso a la Tercera División. Digamos que es un equipo para mitad de tabla. Para salvarse sin pasar demasiados apuros e incluso para soñar con algo más si se la retocara en el mercado invernal (algo que parece una quimera porque todo apunta a que nuevamente los derechos federativos se le suspenderán al Decano y encima es posible que alguno de los pesos pesados acabe marchándose a otro club). Luego está el tema de los impagos. Que es verdad que el que ha venido al Recre este verano sabía que esa era una situación con la que tendrían que lidiar y que tendrían que aprender a convivir con ella y normalizarla. Pero tampoco debe ser fácil trabajar en el día a día con esa tesitura.

 

Es cierto que hay paz social y que a los futbolistas apenas se les critica desde la grada del Nuevo Colombino. La afición está sumando. Pero pienso que varios tienen la moral por los suelos y no dan una a derechas. No ofrecen el nivel que podrían dar. Ver a Dani Molina o a Bonaque o Antonio Domínguez en el partido contra La Roda y apreciar esa falta de confianza y esas dudas no es normal en futbolistas que incluso ofrecieron un buen nivel cuando tuvieron minutos en la categoría de plata. Ahora son como un flan. Están nerviosos y dubitativos. No tienen confianza y andan imprecisos en el campo, sin golpear el balón con firmeza. No tienen seguridad en sí mismos, algo que sí que se percibe en Miguelito, el mejor en los dos últimos partidos en el Nuevo Colombino y que incomprensiblemente se quedó sin minutos en el Ejido.

 

Si no se cuenta con Rubén Mesa, habrá que ver más a Altamirano o a Manu Torres o espabilar a Fran Machado, pero el caso es que Iván Aguilar está muy solo en punta. Rafa de Vicente es un futbolista más que interesante para la categoría e Iván Robles está cumpliendo aceptablemente, pero este Recre aún no ha encontrado identidad. En dos días no se le puede pedir a Pavón que lo cambie todo y se vea un Decano con más chispa, contundencia y eficacia. Quizás no haya mucho más de lo que estamos viendo. Y claro que se le pueden criticar cosas al onubense. No es intocable, aunque haya caído en gracia entre la afición y la prensa desde su llegada. Lo de que Cantero viajara a El Ejido sin estar al cien por cien dejando a cinco jugadores sanos en Huelva me parece bastante criticable. O que se acabara con cuatro defensas el partido contra La Roda. Pero la opción de Núñez por dentro, por ejemplo, no estuvo mal. O el banquillazo a gente que no anda bien.

 

En fin, que hay que olvidarse de los puestos de ‘play-off’ y ser conscientes de que lo deportivo es secundario. Es verdad que ascender a Segunda sería un salvavidas económico por aquello de recuperar el contrato audiovisual, y que descender a Tercera División podría significar la desaparición definitiva. Pero como lo más lógico y normal va a ser que el conjunto onubense logre la permanencia, hay que centrar los esfuerzos en encontrar cuanto antes un comprador y en que llegue ya el ansiado acuerdo para el desbloqueo del embargo con Hacienda. El Consejo de Administración se está moviendo. Hace lo que puede. No olvidemos que esto es un marronazo para todos ellos. No olvidemos que lo hacen de manera altruista. No olvidemos que tienen que mirar a la cara a los 30 empleados del club a los que se les deben 14 ó 15 nóminas y negociar con ellos sabiendo que muchos son mileuristas y que tienen a sus familias detrás pasándolo mal. Mucha gente, yo entre ellos, mira también al Ayuntamiento. Creo que puede y debe hacer más. Lo de siempre, no le pedimos que pongan dinero. No pueden. Pero sí que tienen mano y poder para moverse mucho más de lo que lo están haciendo. El Recre es un caramelito que da muchos votos. Pero también es un sentimiento y con él no se puede jugar ni estar sólo para hacerse la foto. Es hora ya de dar un golpe sobre la mesa. No valen los principios de acuerdo ni las aproximaciones y las palabras bonitas. O contundencia, o muerte. La roncha es bien gorda y, aunque Gildoy sigue siendo y será el culpable de los males de este Decano durante los próximos meses y años, también hay que intentar hacer autocrítica y borrón y cuenta nueva y comenzar a tomar decisiones le pese a quien le pese.

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1 Comentario
Fecha: Lunes, 7 noviembre 2016 a las 17:19
kafka
columna absurda donde las haya
menuda cara dura, el ejemplo del periodista que ocurra lo que ocurra él siempre tiene razón o ya avisó de lo que podría pasar...
de verdadera cara dura
no digas Ubric, di Perogrullo
que gran nivel

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