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Arístides Mínguez
Jueves, 13 octubre 2016 | Leída 808 veces

Soy profesor

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Soy profesor. Lo confieso. En un centro público. Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa. Tengo una clase con 34 alumnos, que acarician los 16 años. Entre ellos los hay de origen boliviano, ecuatoriano, marroquí, ucraniano y chino. Orgulloso, puedo asegurar que, si no fuera por su aspecto, me sería difícil distinguir a los que han nacido aquí de los foráneos. A la hora de relacionarse, de pelearse o de enamorarse no tienen en cuenta raza ni cultura. Es mérito suyo y de sus familias, sí, pero creo yo que algo de culpa habremos tenido sus profesores.

La mayoría son de padres obreros, aunque cada vez más tienen a sus progenitores en el maldito paro. Pero también tengo a hijos de guardias civiles, de enfermeros, de ferroviarios, de policías, de autónomos. Algunos traen a clase el último iphone y se burlan de mi prehistórico móvil. Hay, por contrapartida, más de cinco a los que, con absoluta discreción, les hemos facilitado todo el material escolar, a veces de nuestro bolsillo, sabedores de su desesperada situación familiar y no queriendo que se resintiera ni su dignidad ni su futuro.


Los hay muy trabajadores, junto con los desencantados a los que tenemos que empujar para que no abandonen; hay quienes, por sus graves carencias, apenas entienden lo que leen y tenemos que prepararle materiales adaptados; los hay que se rebelan contra normas y debemos batallar de continuo con ellos, aunque sólo sea para hacerles ver que no somos su enemigo.


Llevo más de 20 años intentando enseñar. Por desgracia, he tenido que acudir al entierro de tres e intentar consolar a sus compañeros. Me los he llevado de viaje, estando todo el día a su disposición. He hecho teatro con algunos, en recreos y mis tardes libres, apartando a bastantes de las calles. Me las he visto canutas ya que he tenido que hacer de psicólogo, enfermero o mediador familiar, sin preparación alguna.


Muchas tardes llego a casa exhausto y descargo mi mal humor con los míos, pues me resulta difícil no llevarme conmigo mi trabajo y sus problemas implícitos. Me entristece recibir la incomprensión e ingratitud de la sociedad en la que vivo, que parece fijarse sólo en los manidos tópicos de las largas vacaciones escolares y lo bien que vivimos.


Pero lo que me altera, lo que me irrita, lo que me indigna es el la prepotencia, el desprecio con los que nos tratan las nuevas autoridades políticas y educativas. En el colmo de la desvergüenza, con una gran ración de demagogia, nos arrojan al lodo de la opinión pública tachándonos de insolidarios y vagos, de absentistas. En el colmo del cinismo pontifican porque ponemos el grito en el cielo al protestar porque quieren meternos con calzador a 10 alumnos más en las ya saturadas aulas. El grandísimo problema es que para ellos, los apóstoles del liberalismo, nosotros somos sólo cifras, los chicos, los hijos y nietos de ustedes, son sólo números, no personas, muy complejas.


Y lo que me saca ya de mis casillas es constatar que en todos los años en los que he enseñado en centros públicos, no he tenido jamás a ningún hijo de político. Así se comprende mejor la singular desprotección de la Enseñanza Pública.


Soy profesor. Profesor en un centro público. Lo confieso. He pecado. Pero no me arrepiento.

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11 Comentarios
Fecha: Lunes, 21 noviembre 2016 a las 21:53
Manuel Romera
Veinte años después de haber pasado por las aulas de aquel "centro público", veo que Arístides Mínguez sigue siendo el mismo, el mismo profesor íntegro y apasionado, el mismo docente luchador y vocacional de quien tuvimos la suerte de aprender muchas cosas más que latín y cultura clásica. Me hace feliz saber que Arístides Mínguez sigue siendo el mismo y me apena saber que los profes como él son una especie a extinguir, entre otras cosas gracias a las atrocidades que hacen nuestros dirigentes con el sistema educativo. No te rindas, profe, y no te arrepientas. Porque todos los que compartimos aulas contigo siendo unos pubertanos estultos y salidos nos llevamos algo, aunque fuera un poquito, muy valioso que nos hizo mejores tipos, en tus clases, tus tutorías, tus obras de teatro, tus excursiones (siempre te deberé la Alhambra...) y tus bromas y broncas por los pasillos.
Un abrazo desde Cataluña para tí y para todos los profes de mi instituto. Y por si no os lo dije en su momento, gracias por todo lo que me llevé de allí que me permitió ser quien soy ahora.
Fecha: Viernes, 14 octubre 2016 a las 08:35
Congrats teacher !!
Los miserables que se dedican a la política no llevan a sus hijos a centros públicos. Ni siquiera los comunistas que se ensucian la boca a diario hablando del pueblo y del obrero cuando ellos se dedican a vivir en la opulencia traicionando a estos últimos de la manera más vil y rastrera que se puede hacer. Le admiro señor profesor y a la vez le compadezco. Siga con su gran labor puesto que es fundamental para el desarrollo de nuestra sociedad.
Fecha: Viernes, 14 octubre 2016 a las 07:05
Tony
No se meta usted en politica y disfrute de sus alumnos que tiene un tesoro.
Fecha: Viernes, 14 octubre 2016 a las 01:19
Rafael
Muy bueno!!. Esto deberian leerlo todos los politicuchos, demagogos de por aqui.
Lo mismo pasa en Sanidad: los politicos van a la privada o les "privatizan" un ala entera para parir.
Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 23:50
Antonio
Eres grande.A todos los trabajadores de lo publico no dejar que os quemen.Cuando los profesores,policias,medicos,....Os quemeis y tireis la toalla y trabajeis como automatas.El estado de bienestar se va a la mierda.El pilar basico del estado de bienestar se sustenta en trabajadores que trabajan para lo publico y que tienen la ilusion en lo que hacen.Cuando os quemeis y trabajeis sin creer en el sistema.Todos hemos perdido,no solo los servidores publicos....
Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 21:38
lolita
Profesor , estoy encantada con tu sensibilidad y buen hacer eso es ser un profesional de la pedagogía . Defensor de lo público base de nuestro sistema. Me apena q nuestra clase política no crea en ello y manden a sus hijos a centros privados o concertados me pregunto en manos de quien estamos. No a las subvenciones a estos centros y q se invierta en lo público y si quieren enseñanza a la carta q abonen el menú q son unos hipócritas.
Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 20:16
Vaya tela
Siempre hay un tonto, que fácil es criticar Jesús. Si te gustaría ser profesor, ya sabes, ponte a currarte unas oposiciones, en vez de criticar detrás de un teclado.
Señor profesor, agradecido por su labor. Desgraciadamente, se están cargando lo público, para que se tenga que acudir a lo privado. Es gratificante ver como aún existen servidores públicos, algo que difiere con el término funcionario.
Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 19:17
Jesús
Ya me gustaría a mi tambien ser maestro, no me quejaría tanto...
Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 19:00
Exalumno
Tuve maestros que eran como tú.. Aprendí de ellos más que de sus libros. Sus valores y principios me calaron, aunque sólo con el tiempo detecté que me habían forjado como persona. Siempre les estaré infinitamente agradecido. Cada día más. Quizás por eso nunca entre en política ..
Te felicito !! Y no pienses nunca que estas "pecando", pues no mereces ningún "perdón"; más bien el APLAUSO de todos.

Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 17:06
FJM
Se ha perdido el respeto a la profesión de profesor, maestro, enfermera, etc. por parte de muchos sectores de la sociedad, no solo del político. A la vista están los resultados de competencias de los alumnos en Europa.
Muy esclarecedor el dato de ningún hijo de político.
Fecha: Jueves, 13 octubre 2016 a las 14:48
baron rojo
Tienes mas razon que un santo.Estamos rodeados de politicos ineptos,la mayoria no valen ni para esconderse.Animo amigo y gracias por ser profesor......un abrazo.

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