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Mario Asensio
Martes, 20 septiembre 2016 | Leída 992 veces
Reto 'Más fuerte que el miedo'

Enrique Llimona: “Llegué a meta porque no podía fallar a todos los que estaban deseando confirmar que este reto podía hacerse”

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19.18 h. El deportista onubense fue el héroe del fin de semana tras recorrer acompañado por un gran número de personas a las que inspiró y contagió su capacidad de lucha y sacrificio al recorrer para la Asociación Española Contra el Cáncer en 41 horas y 45 minutos 11,9 kilómetros a nado, 524 de ciclismo y 100 de carrera. "No era magia sino esfuerzo, humildad y resilencia para hacer lo imposible", resalta.

El ‘triatlón imposible’ dejó de serlo a base de ser ‘Más fuerte que el miedo’ a cada paso, que el cansancio y el dolor, que el tiempo y la distancia que quedaba por recorrer. Enrique Llimona ejemplificó en carne, hueso y alma su lema de que “la gente corriente hace cosas extraordinarias”, aunque a estas alturas pocos dudan de que él es un ser especial. Como deportista cumple lo que se propone y como persona logra inspirar a los demás, poner sus espíritu en movimiento, motivar de la forma más natural y sincera para juntos darlo todo, absolutamente todo, hasta el final y hacer añicos cualquier límite establecido. Las sonrisas y la emoción de la gente en la meta del polideportivo de Punta Umbría lo decían todo tras 41 horas y 45 minutos invertidos en una experiencia sobrehumana de 11,9 kilómetros a nado, 524 de ciclismo y 100 de carrera. Gracias a este desafío que ha removido conciencias la Asociación Española Contra el Cáncer ha recibido donaciones para continuar su magnífica labor tanto investigativa como asistencial, pero algo también muy valioso ha sido transmitido: hay que luchar bajo cualquier circunstancia.

 

[Img #160967]Dos días después de tamaña heoricidad, este triatleta que huye de personalismos y ve en la conexión colectiva el verdadero triunfo, la huella para que sea duradero lo conseguido, reflexiona sobre cada momento y sólo brotan palabras positivas de su boca. “Ha sido una pasada, qué bonito. La sensación que me queda es que ha sido un fin de semana mágico, el resultado de una gran labor de equipo para vivir una experiencia muy chula”, ha asegurado Llimona a huelva24.com

 

“Te trazas un objetivo de ese tipo con la idea de remover conciencias y mentes y la respuesta ha sido espectacular. No me espera ni en el mejor de los escenarios una respuesta tan grande. Me ha llegado mucho todo lo que ha hecho la gente, su apoyo, su compañía y sus ánimos y ante eso ¿Cómo me paro cuando había tanta gente pendiente y con la ilusión de que terminara? Tenía que llegar a meta por ellos y llegué porque no podía fallar a todos los que staban deseando confirmar que este reto podía hacerse, la idea que habían cultivado de que no era magia sino esfuerzo, humildad y resilencia para hacer lo imposible. Yo sólo era un vehículo y mi afán a cada unstante fue dar una brazada tras otra, dar una pedalada más, poner un pie delante del otro y pensar en lo bonito que iba a ser confirmar que las consas se puede conseguir”, ha explicado descriptivamente el protagonista de la gesta.

 

Ha destacado que le queda un “buen sabor de boca” tras estar desde el viernes por la noches (23.00 h) al domingo por la tarde (16.45 h.) recorriendo kilómetro en algo que para él “no son actos deportivos”, pese a que ha cubierto “una distancia que nunca se ha hecho y con diferencia. Deberíamos de haber traído a un notario para registrarlo, pero ese no era el espíritu de la prueba. El verdadero era implicar al mayor número de gente posible y que cada uno dijera “no me quedo en casa hoy y voy, no voy a ser espectador, voy a ser protagonista”, corriendo o estando allí en la meta o viendo en Facebook cómo va”.

 

[Img #160965]Llimona ha resaltado que para la Asociación Española Contra el Cáncer ha habido “una concienciación muy clara para que las personas estén con actitud de lucha, estén en el estado que estén, nos toque a nosotros o a los que estén al lado. Es un dar sin matices, lo voy a dar todo contra esto porque me niego a pensar que esto pueda conmigo. Muchas veces los diagnósticos son deseperanzadores, pero nadie nos puede quitar el derecho a interpretar la realidad como nosotros queramos y hay muchas frases que me han dicho y me han animado, como 500”.

 

En esta línea ha comentado que este reto será un documental de cine realizado por Cayuela y que tiene además “la intención de escribir un libro, porque creo que ‘Más fuerte que el miedo’ es una forma de pensar e interpretar la realidad y de querar salir adelante. Mucha gente nos ha comentado muchas cosas y nos ha mandado mensajes antes de la prueba, personas con cáncer, con problemas de hernia discal, enfermos que han bandonado la rehabilitacion y han vuelto y que me dicen que se están cuidando de nuevo porque quieren estar mejor. ¡Qué bonito es eso! Es increíble cómo se puede ayudar de algún modo a todas esas personas”.

 

En cuanto a la recaudación con destino a la AECC ha indicado que para que el proceso fuera “lo más limpio posible” dio directamente el número de cuenta de la asociación, por lo que no controla la cifra total de las aportaciones realizadas, tanto por empresas como Toyota, que apoyó su reto desde el principio, como de otras compañías y particulares. “Las donaciones las ha hecho cada uno directamente y no controlo los números, no tengo información, aunque me han dicho que ha colaborado mucha gente  y sé de casos de personas que han puesto un euro por cada kilómetro, más de 600”. De todos modos ha recalcado que “no tengo interés vender la cifra, aunque espero que se haya aportado mucho. El objetivo era mucho más transcendental. Aunque fueran 100.000 euros no me parece ni elegante ni prudente comentarlo porque ese no era el sentido real de la prueba”.

 

Durante toda la prueba ha buscado constantemente la mirada de su mujer, Susana, que a su juicio “ha sufrido mucho más que yo. Ella me miraba diciendo en cada avituallamiento que no tenía dudas de que lo iba a conseguir y ante eso no me podía caer ni me lo planteaba”. No obstante, ha reconocido la dureza de su desafío, que ha preparado durante dos años, aunque “nunca has entrenado para esto lo suficiente. Tienes que poner después a cada momento todo el corazón y emociones y cabeza porque esa es la verdadera fuerza y lo único que he hecho es recibir la fuerza de un montón de gente que me acompañó en el camino y fue impresionante. Además lo hemos pasado fenomenal, ha habido bromas, chistes, anécdotas… ha sido una preciosa conviencia, impresionante”.

 

[Img #160966]Acabó con todo el cuerpo “muy hinchado, con edemas por todos lados, como si me hubieran picado 30 abejas”, un aspecto que tras la primera noche de reposo ha ido cambiando. “Perdí unos cinco kilos”, ha indicado. Antes su salud ha estado vigilada en todo momento por una ambulancia y un equipo médico y de fisioterapia, Fixio.
“El equipo médico y el fisio han estado espectaculares. Me tomaban la tensión de vez en cuando y yo que tengo 60 pulsaciones en reposo no se creían que después de tanta paliza estuviera en 86 tras dos días de ejercicio. Soy normal, no un deportista de elite. Llegué a tener 20-11 de tensión y me querían prohiir seguir, pero les pedí tres minutos y tras relaarme tenía 11-8. No se lo creían”, ha recordado.

 

Etapa a etapa, solo y en compañía
El desafío comenzó a las 23.00 horas del pasado viernes con 10 kilómetros de natación, que acabaron siendo 11,9, recorridos en dos horas y 50 minutos. “Al principio me notaba raro por el frío pero en los primeros 15 kilómetros me habitué y todo fue en condiciones muy favorables. Nadaba on 8 amigos y una luna llena espectacular, con una corriente a favor bastante fuerte hasta tal punto que se nadaron 11,9 kilómetros, en una noche en calma con el viento norte poco a poco girando a noreste. Fue muy bonito y como anécdota, una de muchas, puedo contar que llevábamos boyas con luces y cuando íbamos por El Rompido nos rodeó un banco de langostinos que saltaban por encima de las boyas”.

 

La primera sorpresa la tuvo al salir del agua, pues le esperaban con café caliente, pasteles y otra serie de alimentos, “un ejemplo de dar desinteresadamente de una forma espectacular. No me podía parar pero di un sorbo al café y cogí un pastel”, para luego ponerse en manga corta a pedalear en solitario por la noche. “En la bicicleta iba con mis pensamientos y dudas. Fue dura pero preciosa la carretera de los enebrales, con la luna llena con unos tintes espectaculares y Cayuela siempre a mi lado, haciendo un trabajo muy bueno. Me acompañaban unas vueltas y otras me dejaban solo”.

 

Desde las 2 de la mañana hasta las 7.30, cinco horas y media, recorrió 154 kilómetros, corriendo a una media de 29 kilometros por hora. “Iba hasta con rabia. Tenía miedo pero me decía, “voy a ponerlo en los pedales”. El viento estaba en calma y me daba una tregua con todos durmiendo y sabía que antes de salir el sol tenía que tirar todo lo que pudiera”. Después con el amanecer y la compañía de diferentes grupo de ciclistas tiró 294 kilómetros más “con su calor”, pero “ahí estuvieron todos impresionantes”. Se fueron relevando grupos de Punta Umbría, Versátil Biker, de Lepe, de Tartessos, Ultra Trail de Huelva, en  “una auténtica fiesta, donde todo el mundo tenía el mismo mensaje: “te vamos a llevar a meta” y fue una labor de equipo brutal”. En Mazagón le esperaba la gente del CD Triatlón Huelva y por error de cálculo hizo más de la cuenta y recorrió al final 524 kilómetros. “Estaba medio atontado y cansado y calculé mal”, ha indicado Llimona, que estuvo entre las 2.10 de la mañana a la 13.10 horas e un trayecto de 23 horas de bicicleta, con una velocidad media de 27 km/h, “más alta de la que esperaba”, ha reconocido.

 

Pero a partir de esas 13.15 horas comenzó  la carrera “el verdadero calvario”, una etapa de 100 kilómetros que fue “muy dura”. Comenzó por la playa hasta luego tomar el circuito establecido, de 7,5 kilómetros, al que dio una docea de vueltas. “Hasta las cinco de la mañana estuvo con altibajos, pero de cinco a seis mi cuerpo iba dando tumbos en el camino. Me daban escalofríos y me tambaleaba. Completé la vuelta como pude, me tocó dos minutos el fisio, Carlos, y aunque estaba fatal no quería parar”.

 

“Mi cuerpo estaba pidiéndome dormir y descansar, pero yo reflexioné en ese momento. No puedo renunciar conscientemente a esto y voy a tomar una decisión, voy a correr y si de verdad no puedo que me caiga redondo. Corrimos a una media de 5:30 y 5:15 a veces. Pensaba que me iba a desvanecer, pero en vez de achantarme fui a dar más leña y mi cuerpo se activó y ya bajé el ritmo para ir a 6:20 hasta el final. Ahí fue el momento de vivir el espíritu de ‘Más fuerte que el miedo’”, ha relatado Llimona, que a partir de ahí fue “encadenando sorpresas”, pues mucha gente le animaba y le acompañaba corriendo. “Cada vuelta era espectacular. Había hasta chavales que hasta hicieron una vuelta entera. La gente me echaba agua por encima y me animaba, me impulsaba y de faltarme 70 kilómetros, cuando me di cuenta quedaban 40 y ya era todo inercia. Tenía los pies rotos, no las piernas”.  Al final de los 100 kilómetros sólo anduvo 2,7 y logró recomponerse.

 

A la fiesta se unió Juan Iglesias, concejal de Deportes de Punta Umbría, “un hombre muy humano”, que desmontó la meta de la prueba de triatlón celebrada ese día y se la llevó al polideportivo municipal y montó allí una recepción. “Nos quedamos sorprendidos de la gran cantidad de gente que había”, ha rememorado el protagonista de una gesta deportiva con mayúsculas, que será recordada mucho tiempo.

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 21 septiembre 2016 a las 12:23
jime_nez
Es agradable y dan fuerza sus reflexiones

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