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Carry
Lunes, 22 agosto 2016 | Leída 402 veces

España supo esprintar

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España ha cerrado las Olimpiadas con 17 medallas (7 oros, 4 platas y 6 bronces) para acabar en la posición décimo cuarta en unos Juegos que han destacado por su pésima organización y desarrollo. Nuestro país fue en franca progresión a lo largo de los Juegos consiguiendo la mayoría de metales en las últimas jornadas.

Los resultados de España han sido bastante positivos si tenemos en cuenta que se ha conseguido el mismo número de medallas que en la anterior edición hace 4 años (Londres 2012) pero con mayor número de oros (7 por solo 3 en Londres). Además, se lograron un mayor número de diplomas y mejoramos de la posición 21 a la 14 en estas Olimpiadas. Y este éxito se logró a pesar de los problemas económicos y la reducción del presupuesto a las federaciones y ayudas a los deportistas.

 

[Img #159306]Hay deportes que no nos fallaron, como el tenis, el taekwondo, la natación, el atletismo, el baloncesto y sobre todo el piragüismo y el remo, aunque se esperaban éxitos en la vela y quizás en tiro olímpico, ciclismo en ruta, triatlón o golf.

 

Mala organización
Los Juegos vinieron precedidos de una polémica con los atletas rusos, a los que en un primer momento se les impidió su participación. Sin embargo, el COI (Comité Olímpico Internacional) permitió a la mayoría de los atletas de esta nacionalidad acudir al evento.


Por otro lado, las Olimpiadas de Río de Janeiro han dejado una imagen bastante triste en cuanto a organización y funcionamiento. Hubo problemas para acabar a tiempo las instalaciones e incluso la Villa Olímpica, donde reside la mayoría de los deportistas, dejaba mucho que desear. Además, hubo problemas de transporte, poco público en la mayoría de las competiciones y una actitud muy poco deportiva, como quedó patente con la pitada al atleta francés de salto con pértiga Lavenille antes de saltar, perjudicando su concentración en la final. Otros problemas fueron la falta de seguridad, la descontaminación de la bahía de Guanabara, donde se realizaron las pruebas de vela, o la amenaza del virus del Zika. Incluso el alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, reconoció que los Juegos Olímpicos no han solucionado los problemas de la ciudad y reconoció errores.


Es evidente que estos han podido ser los últimos Juegos Olímpicos para algunas de las figuras más importantes que ha tenido el deporte español en su historia. Los Nadal, Gasol, Navarro, Ruth Beitia o Maialen Chorraut han dejado una impronta muy difícil de superar y debemos estar muy orgullosos de ellos. Otros atletas como Craviotto, Mireia Belmonte o Miguel Ángel López puede que tengan en Tokio la última posibilidad de seguir ampliando su palmarés deportivo. Pero el relevo generacional está asegurado con nuestra Carolina Marín (quizás la deportista más importante en nuestro país), Bruno Hortelano, Orlando Ortega, Marcus Walz, Jesús Tortosa, Eva Calvo y muchos otros que seguro nos darán grandes alegrías a los españoles.

 

El futuro olímpico español
El éxito en las próximas Olimpiadas de Tokio está supeditado al apoyo y ayudas económicas que el deporte tenga en nuestro país en todos los aspectos. Las noticias no son buenas, ya que Miguel Cardenal, actual presidente del Consejo Superior de deportes, ya ha anunciado que “ha llegado el momento de revisar las becas ADO”, que son las ayudas económicas que reciben los deportistas olímpicos. Quizás esta noticia esté condicionada por el hecho de que los derechos televisivos del COI van a cambiar para los próximos Juegos y TVE (televisión española) dejará de tenerlos. Veremos cómo afectan estas circunstancias a los deportistas españoles y a su preparación.

 

Gran Bretaña (segunda en el medallero y una de las sensaciones en Río), ha vinculado los incentivos a las federaciones al éxito o el fracaso de las mismas. Esta idea podría funcionar en nuestro país, aunque todos sabemos los cargos políticos y el peso que algunos dirigentes tienen en las federaciones.

 

Personalmente veo una doble disyuntiva en el deporte español: por un lado, los recursos y ayudas públicas podrían ir destinados al apoyo del deporte base, de las escuelas deportivas y del deporte amateur, que redundaría en una mejora social por todos los valores humanos que se consiguen con la práctica deportiva. Ello supondría, además, un gran ahorro en seguridad social y un modelo basado en el deporte como herramienta de educación, beneficio a la salud y mejora de la calidad de vida. Sin embargo, afectaría mucho al rendimiento de nuestros deportistas olímpicos. Por otro lado, están las ayudas al deporte de competición que como gran beneficio tiene la imagen y el modelo que estos atletas ofrecen de nuestro país en el exterior y la admiración que los Nadal, Gasol, Carolina… despiertan en muchos deportistas aficionados que se enganchan al deporte gracias a ellos y a la motivación que les despierta su éxito. Sin embargo, en este caso, el deporte amateur y de base se verían afectados ante la ausencia de recursos, ya que irían para el deporte de competición, para buscar medallas olímpicas y mucho me temo que no se va ampliar el presupuesto público para cubrir las dos opciones que planteo.

 

Para mí, la grandeza de los Juegos Olímpicos es que se muestran en nuestro país más deportes además del fútbol. No todo es Messi y Ronaldo en España y debemos dar la oportunidad a descubrir otras disciplinas olímpicas que, en otros países, son deportes estrella. Los medios de comunicación podrían ayudar más difundiéndolos y podrían practicarse más en centros educativos.

 

Quiero cerrar este artículo mostrando mi admiración a Jesús Ángel García Bragado, un deportista que no es tan famoso (a pesar de que hace muchos años fue campeón del mundo de 50 kilómetros marcha y tres veces segundo) pero que ha participado a sus 46 años en nada menos que siete Juegos Olímpicos (el deportista español que más veces lo ha hecho). Además, es el atleta internacional con más participaciones en mundiales de atletismo: 12. Y prueba de su grandeza fue el corro que le brindaron todos los deportistas españoles cuando Jesús llegó a la Villa Olímpica con una gran ovación incluida y el RESPETO de sus compañeros.

 

Carry
Licenciado en Ciencias de la actividad física y deportes
Entrenador de Atletismo y Carreras de Montaña
Entrenador Nacional de Musculación

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