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Manu López
Sábado, 20 agosto 2016 | Leída 266 veces

Errores pasados y soluciones futuras

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Vaya la que se ha armado en apenas 24 horas. Pablo Comas, especialista en crear discordia y manejarse en la polémica, lo ha vuelto a hacer. Su pulso con el Ayuntamiento es constante y el último ejemplo ha sido la imposición de Alejandro Ceballos, tras negarse inicialmente a firmar el contrato de Berges, que iba a ser el nuevo entrenador y a última hora hacer lo mismo con Juanma Pavón.

Comas no es tonto. Sabedor de cómo se produjo la salida del técnico de Gines, ya que fue descartado según la versión oficial “porque se quería tomar otro rumbo que recordara al pasado reciente” y según la oficiosa porque llegaba Berges, técnico por el que apostaban los que se postulaban a ser nuevos dueños del club, ha sabido presionar en el momento justo para dejar en una situación débil al Ayuntamiento, a Toledano y al propio Pavón.

 

O Ceballos, o el equipo no compite. El órdago quedó lanzado y como una partida de póker, aguantó el que más tiempo supo aguantar el farol. Comas cedió con los contratos de los nuevos fichajes, pero no con el entrenador, dada su importancia. Sin la correcta inscripción del entrenador del técnico, no se podían inscribir a los futbolistas y lo que le esperaba al club era el caos. Y al final el pillo, el heroico gestor, el que sumió al club en el más absoluto desastre y se niega a salir dando facilidades, supo llevarse como él sólo sabe el gato al agua.

 

Hay que reconocer que Pavón era realista con la situación que tenía por delante. La plantilla de la que disponía no estaba preparada para competir en Segunda B, y además de decirlo por activa y por pasiva, era reacio a afrontar el reto como primer entrenador si no se le daba las garantías necesarias. Y aunque alguno pudiera pensar que se trataba de dinero, el técnico recreativista sólo quería respaldo. El que no tuvo cuando afrontó el reto de llevar el primer equipo en Segunda A y se le dejó tirado para meter con calzador a José Domínguez. Era un suicidio deportivo para cualquier técnico y desde el Ayuntamiento supieron recoger el guante. Por eso hubo acuerdo finalmente y por eso empezaron a llegar jugadores, a pesar de que el madrileño ya moviera por su lado los hilos para traer de nuevo a Alejandro Ceballos.

 

Por un lado el Ayuntamiento, los trabajadores cercanos al consistorio y Pavón, trazando la hoja de ruta para iniciar la temporada. Son los que junto con el Trust y la Federación de Peñas han salvado al Decano de la desaparición. Por otro lado Comas, los empleados que aún tiene cercanos y serviles y Ceballos. Los dueños y los que gestionan. Y Ceballos es sabedor de la mano de quién llega.

 

Trabajador honrado, que se ha hecho a sí mismo en el difícil mundo del fútbol y que realizó una fantástica labor en el Decano, por todas las dificultades que supo sobre llevar. No me considero amigo de Alejandro, pero si le respeto por todo lo que ha hecho y creo que ese sentimiento es compartido en todo el recreativismo. Ahora bien, en esta editorial que no es otra cosa que mi visión de todo lo que ha rodeado al pulso entre Comas y el Ayuntamiento, creo que Alejandro se ha equivocado.

 

Es conocedor de todo lo que ha originado Comas en el Decano, sabe que llega como elemento díscolo en una plantilla que apoya a Pavón, un técnico elegido por el Ayuntamiento de Huelva, propietario del club a falta de que pueda conseguir la gestión del club. Todos tenemos claro que su no continuidad en el Decano no fue justa, por las circunstancias que la rodearon, pero este retorno se produce en peores condiciones. De hecho hay una norma no escrita en los entrenadores que habla muy claro de lo nunca debe suceder.

 

De momento no sabemos bajo qué condiciones ha firmado y que clausulas se incluyen, tampoco sabemos la postura del Ayuntamiento, en cuanto que decisión tomarán cuando Pablo Comas deje de ser consejero delegado del club, como tampoco sabemos si la firma de Ceballos como entrenador del Decano se produjo en apenas 24 horas (cosa que así asegura el de Gines), o se vino gestando desde hace más tiempo.

 

Tampoco sabemos en el capítulo de fichajes, que línea tomará el club. Si Toledano podrá realizando su labor, tras tanta desautorización, si se volverá a contar con Ceballos de cara a la comisión técnica, aportando el listado de jugadores que conoce de la zona o incluso si volverá a aparecer en escena Fernando Iturbe.

 

Son muchos interrogantes, pero lo que está claro es que Ceballos se sentará este sábado en el banquillo del Recreativo y yo como recreativista quiero lo mejor para mi equipo, por lo que deseo que su estancia, ya sea corta o larga, sea lo más positiva posible. Eso repercutirá en el equipo y en su marcha en la competición.

 

Así las cosas, yo sigo teniendo claro que Comas nunca hubiera ejecutado su ‘amenaza’, como ya ha demostrado muchas veces, ya que la hora de la verdad no es tan valiente. Pero el Ayuntamiento obró de forma responsable y antes de jugarse el futuro del club en un enfrentamiento sin sentido, terminó por ceder. Podemos seguir hablando de algo que ya forma parte del pasado y de la ficción, y aunque todavía quedan muchas piezas del puzle por desenterrar, que a buen seguro saldrá a la luz, yo ya centro mi mirada y atención en el partido de Marbella. ¡Suerte Recre, suerte Alejandro!

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