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Mario Asensio
Sábado, 23 abril 2016 | Leída 393 veces
Presenta ‘Mar de cobre’

Cristina Soler derrama su luz en Cartaya

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La cantaora onubense fue aclamada por un público maravillado acompañada por un gran elenco de artistas, con el que representó por segunda vez el espectáculo ‘Mar de cobre’. La historia de su vida profesional y personal se contó a través de distintos palos del flamenco, que vibraron con energía y sentimiento en su potente voz, vestida por la riqueza musical y los matices que introdujeron instrumentos novedosos como el violín o el laúd árabe, junto con un brillante acompañamiento.

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No todas las voces nacen con talento y no todas las que lo poseen consiguen a base de esfuerzo explotar su potencial para crear arte y dar pellizcos en el alma. En esa brecha está con “corazón, arte y sentío”, como ella misma canta, la onubense Cristina Soler, que anoche puso en pie el Centro Cultural de la Villa de Cartaya con la luz que desprende su potente voz, repleta de emoción, que con gracia y finura fue clavando fandangos, cantes de levante, tangos de Graná, soleas de Triana, guajiras, malagueñas, abandolaos, cuplés por bulerías y cantiñas. Con ellos relató su historia, la de la cantaora que ha sido paso a paso, la de la persona que ha vivido lo suficiente para que merezca la pena contarlo, con esencias de brisa y mina en ‘Mar de cobre’, momentos en La Unión con ’Contramina’ y más capítulos bajo títulos como ‘Puerta Real’, ‘Plazuela de Santa Ana’, ‘Patria Cubana’, ‘Del convento las campanas’, ‘Celeste y oro’ o ‘Garruchas’.

 

[Img #151087]Como soñaba de niña ahí estaba, en el escenario ante un público agradecido, sentada al filo de la silla, de la que colgaba la falda azul de volantes y sobre la que se erguía la camisa blanca ceñida, el pelo recogido y los labios pintados para colorear la pasión que pregonaba su boca. Como un cañón disparaba al aire su voz para llenar el teatro, desgranando matices en los giros, con los ojos entreabiertos apretados por las pestañas, y las manos agarrando más aire que con los puños cerrados llevaba a su pecho, como alimentando el corazón, azuzando el fuego que comparte la llama del arte que ama.

 

Y vistiendo su quejidos en la segunda representación del espectáculo flamenco ‘Mar de cobre’ tras el estreno el pasado año en Huelva, un gran elenco de músicos, que también se ensimismaban en la ejecución sentida de su porción de arte echada a la hoguera de la velada y que a la vez a ratos cruzaban miradas y sonrisas, disfrutando del sonido conjuntado que creaban con categoría.

 

Con las guitarras bordaron como con aguja e hilo acordes y notas el moguereño Francis Gómez, que también empuñó el tres cubano, y el catalán afincado en Sevilla Sergi Gómez. Como invitado especial desde La Unión estuvo Juan Martínez ‘el Mergo’ al toque certero en los cantes de su tierra. El polifacético Juanfe Pérez aportó el pulso del bajo flamenco y el sabor exótico del laúd árabe, la húngara Veronika Füredl destacó con la brillantez de su violín, que dio un aire renovado a varias piezas. Javier Rabadán, rodeado por un jardín de percusión fue el ritmo preciso en cada ocasión, como el compás adecuado marcaron a latidos más pausados y vivos con coros y palmas Dani de Utrera, que en el corrillo final se arrancó el solo, y Ángel Reyes, que coleccionó muchos oles con su enérgico y entregado baile de zapateo de garra y volteos elegantes.

 

Como remates los ambientes aportados por las luces y la carga emotiva de las fotos antiguas que llenaron de vida el telón, la vida en blanco y negro que fue semilla del presente. En él pisa con fuerza Cristina Soler, que sigue dejando como carta de presentación talento y ganas por crecer, por pasar por el flamenco dejando huella, reclamando la oportunidad de demostrar, como en Huelva y en Cartaya, que su descarada juventud también teje una tradición por la que lucha para mantenerla muy viva.

 

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