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Diego Carrasco
Sábado, 23 abril 2016 | Leída 1301 veces
Clamoroso éxito del Choro en el gran teatro

Huelva tiene bailaor

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La Huelva flamenca respondió y llenó el Gran Teatro para presenciar, mejor dicho, para disfrutar, del espectáculo ‘Aviso: Bayles de Jitanos’, que venía precedido de una merecida expectación. No en vano, su presentación en el pasado Festival de Jerez le había servido al artista choquero para ser distinguido con el Premio Revelación en tan prestigioso certamen.

[Img #151052]Después de una hora larga de derroche de flamenquería, con un gusto y elegancia exquisito, Antonio Molina ‘el Choro’ remataba la noche en perfecta comunión con el público onubense. Solo en el escenario, haciendo compás con los nudillos, por Huelva, naturalmente, y el público, entregado desde el principio con su paisano, le respondía, como no podía ser de otra forma, con palmas al mismo son, por Huelva. Pero antes de ese momento cumbre, recorrió con maestría “una exposición de música y baile flamenco actual que toma como base fundamental parte de los repertorios musicales y coreográficos adaptados, adoptados o creados por el pueblo gitano desde el siglo XVII hasta nuestro días”, como afirma el también onubense Rafael Estévez, director artístico de la obra.

 

[Img #151039]Huelva, de la que siempre se ha dicho que fue cuna de grandes cantaores, desde aquella mítica Parrala, moguereña, máxima figura de los cafés cantantes, hasta la nutrida generación actual, algunos de ellos en primera línea del escalafón. Esa Huelva, que ha dado también guitarristas de primera talla, con genios como aquel Manolo de Huelva, el que tocaba sus primeras notas en una sastrería de la calle Berdigón, y que, pasados los años, fue el acompañante perfecto de Manuel Torre, casi ná; y Niño Miguel, que podía haber sido todo lo que hubiese querido. Pero esa Huelva no había sido nunca bailaora. Y lo cierto es que sí lo es y lo fue, aunque muchos de aquellos antiguos bailaores han caído en el olvido. Tal vez el más conocido fue Alejandro Vega, Corsi de apellido, que tuvo que marcharse a Sevilla, como tantos otros, para despuntar. Y recientemente, otros como el propio Rafael Estévez, ideólogo de este ‘Aviso: Bayles de Jitanos’, que rastrea como ningún otro en las raíces del flamenco para, inspirándose en ellas, crear obras actuales, contemporáneas. Esa Huelva encontró anoche a su bailaor.

 

El onubense, derrochando facultades y poderío durante toda su actuación, estuvo en artista grande, sin estridencias, sin alardes innecesarios. A eso contribuyó, naturalmente, el elenco artístico que lo acompañaba. Desde los guitarristas, Juan Campallo y Manuel Urbina; la percusión, a cargo de Paco Vega. Y el cante de Jonatan Reyes, que se lució en las cantiñas; Moi de Morón, con unas siguiriyas que sonaron a siglos pasados en esa voz añeja; y Pepe de Pura, que erizó el vello de más de uno con unas tonás desgarradoras. Mención aparte, merece la bailaora jerezana Gema Moneo, pareja perfecta. Qué estampa más flamenca la suya, recordaba aquellas fotografías en sepia de sus paisanas la ‘Macarrona’ o la ‘Malena’.

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