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Manuel García
Viernes, 19 febrero 2016 | Leída 394 veces

¿Tragaperras articulada?

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El Ayuntamiento desfila por las pasarelas mediáticas y municipales luciendo una moderna chaqueta de un tono verde fosforito chillón. El nuevo equipo de gobierno se ha cosido en la solapa el distintivo de ciudad amiga de los animales con un pespunte a base de propuestas bien hiladas aunque con las costuras demasiado visibles.

El pasado mes de noviembre se urdieron los primeros hilvanes de un innovador patrón normativo con la prohibición en la capital de circos y ferias que contaran en sus espectáculos con fieras. Aquella fue una puntada de evolucionismo de alta costura, inaugurando un catálogo de diseños políticos de vanguardia en este ámbito. Tras conquistar el aplauso de la crítica (solo Ciudadanos se abstuvo en la votación), el PSOE ha presentado en sociedad su línea urbana, más casual que el atrevido prototipo inicial, de inspiración clásica aunque ‘customizando’ algunos flecos.

 

La remasterización de la ordenanza reguladora de tenencia de animales anunciada por los socialistas es una modificación cogida con alfileres. Algunos de los puntos que se plantean como novedades son en realidad matizaciones o compromisos fácticos de cumplimiento respecto a cláusulas ya existentes en su antecesora, fechada en el 27 de abril de 2000… que ya ha llovido.

 

El equipo de Gabriel Cruz ha demostrado sensibilidad, interés e iniciativa en cuanto a la protección de los animales y la convivencia de estos con la ciudadanía onubense. Lo que choca, quizás, es el intento de magnificar una actualización de la ordenanza que, si bien es un acierto, carece de tantos ribetes revolucionarios como se presume desde instancias consistoriales.

 

Entre los nuevos mandamientos que se añaden a las viejas escrituras, la aportación más significativa del texto, que se llevará a pleno este mes, es fijar en cinco el número máximo de animales dentro de una vivienda (en el artículo 17.2 de la anterior ordenanza quedaba sujeto a una serie de criterios menos específicos). Además, se permitirá cierta autorregulación en los negocios de restauración para la admisión de animales, con la preceptiva licencia y poniéndolo en conocimiento de los clientes mediante un cartel visible en la entrada.

 

Sin embargo, la reforma más significativa es pecuniaria, es decir, la concerniente a las perras que habrá que pagar en caso de multa. En la anterior ordenanza las sanciones figuraban en pesetas, pero realizando una conversión aproximada las faltas leves pasan de costar un máximo de 300 a llegar hasta los 500 euros, las graves, de 600 a 2.000 y las muy graves, de 900 a la friolera de 30.000 euros. Para algunos la severidad de las penas es un acierto como método disuasorio eficaz respecto a comportamientos inadecuados de los dueños; para otros, en cambio, responde a una maniobra recaudatoria exagerada. Una caca de tu mascota depositada en la calle cuesta casi lo mismo que el salario mínimo interprofesional. Es decir, si no tienes cuidado, una mierda canina arrastrará la mierda que llega a tu bolsillo cada mes y te dejará canino. Ese podría ser el eslogan de la campaña.

 

Otro de los apartados controvertidos del remozado reglamento es el que prohíbe la tenencia continuada de animales en terrazas, patios y balcones. La normativa obligará a que, durante la noche (de 23.00 a 08.00 horas), permanezcan en el interior de las viviendas para evitar ruidos y molestias a los vecinos. Un imperativo que ha generado cierta psicosis entre los dueños de las mascotas, temiendo ser denunciados, en caso de ladridos intempestivos, convirtiéndose, en ese caso, en víctimas del potente (y caro) látigo coercitivo. Lo que parecen desconocer es que ese supuesto ya estaba recogido (casi calcado) en el artículo 17.4 de la anterior ordenanza y, por tanto, lleva vigente desde hace más de tres lustros.

 

Tampoco es copyright del actual equipo de gobierno el capítulo del reglamento que impide alimentar a animales asilvestrados en la vía pública (especialmente gatos y palomas) con el fin de evitar la proliferación de “camadas indeseadas” en zonas residenciales. Llama la atención que se englobe esta medida privativa (que es un clon del artículo 41.3 del obsoleto texto) y poco humanitaria en una batería de propuestas que velan por el bienestar de los animales. Aunque como contrapartida, el Ayuntamiento ha reiterado su intención de participar activamente en campañas a favor de la adopción y esterilización para combatir la presencia descontrolada de animales callejeros.

 

El hecho de que varias de las medidas presentadas estos días ya existieran en la anterior ordenanza (sin que se haya reparado en esa circunstancia) y hayan generado reacciones de sorpresa, rechazo y admiración entre la ciudadanía, pone de manifiesto que hasta ahora la reglamentación era mero papel mojado sin apenas incidencia. El problema no es la carencia de normativa, sino que se han dedicado esfuerzos insuficientes en su ejecución. Antes de lanzarse a la yugular o lengüetear nalgas de nadie habrá que esperar para saber si se movilizarán los recursos necesarios y si esta fiebre verde es pasajera o una prioridad real para el equipo de gobierno onubense.  

 

@ManuelGGarrido

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3 Comentarios
Fecha: Viernes, 19 febrero 2016 a las 21:58
salino
Manuel Garrido creo que te equivocas de parte a parte en tu apreciación de "responde a una maniobra recaudatoria exagerada". Eso será para aquellos incívicos que no respetan las normas, aquellos que llevan su mascota adecuadamente y evitan dejar defecaciones en la vía pública no tienen nada que temer. Pero tu artículo parece un alegato de defensa de aquellos que tienen la ciudad hecha un estercolero. Las normas están para respetarlas y quien no lo haga que se rasque el bolsillo, que es lo único que algunos entienden.
Fecha: Viernes, 19 febrero 2016 a las 12:23
Conquero
(2/2)

-altamente recomendable para cualquier persona mínimamente preocupada por la (falta de) calidad de las normas y por los comportamientos políticos-.

Esta "legislación placebo" es para el profesor aquella que se anuncia a bombo y platillo como si ya fuese derecho vigente, cuando la realidad es que son declaraciones que tienen como principal -y casi único- fin generar noticias e intentar captar votos.

Por desgracia, es muy fácil encontrar ejemplos de "legislación placebo" a todos los niveles y en todos los partidos.
Fecha: Viernes, 19 febrero 2016 a las 12:20
Conquero
(1/2)

Gran artículo de opinión, señor García, enhorabuena.

El desconocimiento entre la ciudadanía -y me incluyo, aun siendo jurista- de las ordenanzas municipales es más que evidente. En parte porque el del Boletín Oficial de la Provincia no es precisamente el portal más consultado.

Aunque es probable que la reforma anunciada sea finalmente una realidad, la jugada del Ayuntamiento no dista mucho de lo que el gran Luciano Vandelli denominaba "legislación placebo" en su libro "Trastornos de las instituciones políticas"

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