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Manuel García
Viernes, 5 febrero 2016 | Leída 6243 veces

Prison Break se rueda en Huelva

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La joven productora onubense, fundada el pasado mes de mayo, ‘Ajunta-miento’ S. L. (Socialistas Lenguaraces), en colaboración con los estudios cinematográficos ‘Moncloa-ca’ Entertainment, trabajan en una readaptación de la exitosa serie norteamericana Prison Break que, como todo el mundo sabe, significa la cárcel desbaratada, traducido al español. Y es Huelva el enclave elegido para su puesta en escena.

La antigua cárcel provincial es el elemento vertebrador de la trama. El centro penitenciario, que a partir de los años 30 albergó en sus celdas a presos políticos, republicanos y homosexuales, sometidos a crueles torturas para erradicar en ellos cualquier conato de perversión, es desde hace varios lustros un cementerio de pretextos profanado sistemáticamente a base de promesas y demoras.


Tras su cierre, ha permanecido abandonada y desvalijada, transformada por la dejadez y los sabotajes en un armatoste ruinoso pasto de incendios y un foco de insalubridad. Ni la administración local, que asegura no ser la titular de las instalaciones (han esgrimido en varias ocasiones no contar con las llaves ni con las escrituras), ni el SEIP (Sociedad de Equipamientos e Infraestructuras Penitenciarias), dependiente del Ministerio de Hacienda y que señala al Consistorio como responsable del mantenimiento, han logrado desbloquear la situación. Una sentencia judicial da la razón ahora al Estado y obliga al equipo de gobierno onubense a pagar una multa de 2,2 millones de euros por incumplimiento del convenio firmado en 2006 entre ambas instituciones.

 

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El Ayuntamiento opta por una huida hacia adelante primero, contraatacando con la imposición de una irreverente multa al Gobierno, a pesar de que conoce el veredicto judicial contrario a sus intereses emitido hace apenas dos meses. Tras jugar al despiste con una maniobra evasiva desconcertante, se inclinan después por autoproclamarse como los pagadores de los platos rotos de la gestión de sus predecesores, o sea, el PP. Paralelamente, anuncian que recurrirán el fallo, no por injusto sino por desproporcionado. Acusaciones veladas, traiciones, amenazas, condenas y una víctima propiciatoria: Huelva. Hasta aquí la breve sinopsis.


Gabriel Cruz es el guionista y productor, relevando en dichas funciones a Pedro Rodríguez sin que el hilo argumental se resienta lo más mínimo, ya que ambos beben de las mismas aguas creativas. Durante la serie, se abusa de los efectos especiales retóricos clásicos ensalzando la arcaica técnica del ‘y tú más’. Se rueda en un continuo flash back que trata de poner el zoom en los últimos nueve años en los que el PP onubense ha descuidado el edificio. De este modo, queda fuera de campo la responsabilidad del actual equipo de gobierno que, pese recibir llamadas del SEIP, no han priorizado sobre esta cuestión en los meses que lleva en el poder.


En este caso, no existe la figura de actor protagonista, ya que el papel principal lo encarna la clase política en bloque, que urde toda suerte (por desgracia) de estrategias  para salir indemne y depurar responsabilidades. La oposición, por su parte, representa el rol de actor secundario, un personaje in absentia durante gran parte de la trama y que aparece en el clímax de la historia de manera oportunista. Los actores de reparto, los que apenas tienen 140 caracteres de texto en el guion, son los vecinos de la avenida Federico Molina, expuestos a un peligro constante, testigos directos pero ignorados en el desenlace de la historia como elementos de atrezo de escasa incidencia en la toma de decisiones.


La banda sonora de la serie es la cantinela de siempre, con estribillo repetitivo, percusión machacona y varios tenores dando la nota con un ‘mí’ sostenido e inamovible y con demasiados bemoles. A estos maestros de orquesta les gusta mucho tocar las corcheas.    


Las imágenes del último tráiler de la serie no auguran un desenlace plácido para Huelva precisamente (la multa es todo un mazazo para las arcas de una ciudad con las costuras de los bolsillos roídas). Tras años de tomas falsas llega el momento de grabar a marchas forzadas y bajo exigencias del guion los capítulos de la última temporada de Prison Break en Huelva. Sin embargo, de momento no se atisba un colorín colorado en el horizonte, sino más bien un continuará…           

 

@ManuelGGarrido

 

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6 Comentarios
Fecha: Sábado, 6 febrero 2016 a las 10:58
Rocio
El negro del watsap le mandaba yo a más de uno
Fecha: Sábado, 6 febrero 2016 a las 06:45
Maria
A mi tío (gay) lo metieron en la carcel por disfrazarse de mujer en carnaval. Y créame que eso le dolió.
Fecha: Sábado, 6 febrero 2016 a las 01:39
Pex
Carcel desbaratada es la traduccion mas inexacta que he visto en mi vida para prison break. En serio, ¿donde habeis oido esa expresion?
Fecha: Sábado, 6 febrero 2016 a las 00:40
Pal cateto.
Con lo de bujarrón te has descalificado todo. Mientras los crímenes de un bando si q fueron juzgado los de otro fueron amnistiados, mucha diferencia esa. Además de no poderse comparar una guerra en la q un bando defendía la legalidad democrática con 40 años de represión fascista.
Fecha: Viernes, 5 febrero 2016 a las 23:17
carlos ferrer
hay entrenamos nosotros, ojala nos dejaran ese lugar para hacer acobacias, no molestamos a nadie, ya que en Huelva no tenemos mas que gente echandonos de los sitios incluido la playa, ¿por que no un lugar a sin para practicar este deporte? estamos artos de toda prohibicion por ley ayudarnos por favor.
Fecha: Viernes, 5 febrero 2016 a las 20:17
Catetos
En realidad no se torturó absolutamente a nadie ni metían preso a nadie por ser bujarrón, pero queda muy "mainstream" echar mierda sobre el bando que ganó la guerra. Los rojos fusilaban y torturaban a monjas y a curas y a todos los que no comulgaban sus sucias ideas (paracuellos y un largo etc). Ya ves tú la diferencia y esto si que es real y con pruebas feacientes. No es una mentira que se repite hasta la saciedad y se acaba creyendo....

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