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Arístides Mínguez
Sábado, 4 julio 2015 | Leída 974 veces

Una y mil veces: gracias, Grecia

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En una obscena demostración de lo que para el PP significa la Democracia, la actual ministra de Agricultura, García Tejerina, amonestó desde el púlpito de una televisión privada: “Ojo, que las urnas son peligrosas”. Se quedó tan fresca. Ella, que, si está donde está, es porque millones de compatriotas cometieron el error de votar a su partido en las urnas, confiando en el que ya mintió a la nación durante la catástrofe del Prestige. Lógicas palabras, por otra parte, en quien ha mamado una tradición en la que todo dependía del dedo divino de un superior.

Siguió despachándose a gusto la ínclita catequizando que cada español, a título individual, tenía una deuda personal con Rajoy. Olvidó decir que quienes tenían una deuda, ya cobrada, con el gallego eran cada banquero, empresario del IBEX, filibusteros de las multinacionales y otros tiburones de las finanzas, españoles o centroeuropeos, pues al resto de hispanos las políticas ultralibetrales los han hundido en la miseria, económica y moral.

 

Estas declaraciones venían a colación del referéndum convocado por el Gobierno griego para el próximo domingo, como respuesta al chantaje que la siniestra Troika le está haciendo a Grecia, con el propósito de que renuncie definitivamente a su soberanía y siga aplicando unas prusianas medidas de austeridad, que han estrangulado, para nada, a la nación helena hasta extremos inconcebibles en una Europa, supuestamente unida.


Toda la artillería pesada de la carcunda europea se ha lanzado contra un gobierno que no se arrodilla ante los delirios absolutistas de la élites alemanas y centroeuropeas. Contra un gobierno que intenta anteponer el bienestar de sus ciudadanos a los intereses de entidades financieras. La inmensa mayoría de la prensa continental, vendida de una manera u otra a las mismas corporaciones bancarias que intentan ahogar a Grecia, se ha lanzado a confundir a la opinión pública con medias verdades sesgadas, cuando no con canallescas infamias.


En esta línea, los palmeros de Rajoy, quien se plegó rastreramente a los designios recortadores y privatizadores de Frau Merkel y Madame Lagarde, comenzaron a contaminar a la opinión pública española sobre que cada griego debía 559 euros a cada español a consecuencia del rescate.


Primero, el dinero del rescate no fue al pueblo griego, sino a los bancos, en su mayoría alemanes y franceses, que habían asumido los riesgos de prestar o invertir en Grecia, cuando se sabía que los anteriores gobiernos venían falseando las cuentas públicas. O sea, que quienes nos deben a cada uno de los españoles 559 euros son esos bancos rescatados por nosotros. Igualito que lo que aconteció en la España del PP. Indigna que se silencie, así, a cuánto asciende la deuda de los bancos hispanos rescatados por el pueblo español. Cuánto nos adeudan la Bankia de Rato y Blesa, sus tarjetas opacas, sus prostitutas de lujo y otros vicios semejantes.


No disculpo los pecados de los griegos. El confiar el gobierno a dos partidos, uno socialista (PASOK) y otro de los populares (Nueva Democracia) que se han venido turnando durante décadas en el poder, convirtiendo el país en un semillero de corrupción, despilfarro e irresponsabilidad.  No oculto que allí el fraude fiscal es intolerable. Que la economía sumergida está al orden del día. Que se han dilapidado dineros públicos en construcciones faraónicas e innecesarias.


Seamos serios: los pecados arriba citados, ¿son patrimonio sólo de los helenos? ¿Nos atrevemos los españoles a reprochárselos, cuando tenemos los aeropuertos sin aviones de Castellón, Ciudad Real y Murcia? ¿Cuando tenemos imputados a decenas de políticos vinculados con el PP o el PSOE¿ ¿Es que Bárcenas, Rato, Chaves, Urdangarín o Griñán son, también, griegos o de Podemos? ¿Cuando el fraude fiscal ha querido ser perdonado por los de Rajoy y Montoro con una amnistía nada más iniciarse la legislatura?


Entonces, ¿por qué se ceban los fundamentalistas neoliberales con la Hélade? No toleran que nadie ponga en duda la inutilidad de sus políticas de austeridad. Quieren castigarlos por haberse rebelado a ser considerados como una colonia africana y decimonónica en Europa.


Hace seis años, cuando se vio que los griegos no podían pagar la deuda que habían contraído y que el gobierno de los populares de Nueva Democracia había falseado las cuentas, la Alemania de Merkel les propuso condonarles parte del débito, a cambio de unas cuantas islas en el Egeo, a las que gustaban acudir teutones y holandeses. Vamos, como si la walkiria de Berlín reclamara que España renunciara a la soberanía sobre las Baleares y se las pasara a los alemanes: total son ya mayoría allí. Una vez que la Troika encomendó el gobierno al mismo partido que había falseado las cuentas, comenzaron a ensañarse con unas medidas de austeridad, que, lejos de pensar en el pueblo llano, lo hicieron en las corporaciones financieras.


Grecia comenzó a ser vendida al mejor postor. Se concedió licencia a una multinacional canadiense para explotar una mina de oro, sin importar que ésta estuviera localizada en el corazón de un parque nacional, protegido por una legislación, que el gobierno, traidor a los suyos, se aprestó a cambiar. Además, se pretendía usar el mercurio a fin de separar el oro del resto de minerales, algo prohibido en toda la Unión Europea, por ser peligrosísimo para el medio ambiente y la población. Es como si el Gobierno Rajoy vendiera Doñana o Cazorla a una corporación extranjera para que arrasaran los parques nacionales y extrajeran metales preciosos de ellos, usando técnicas extractivas prohibidas en los países de origen de esas multinacionales.


Se obligó a los funcionarios y al resto de trabajadores públicos a acudir a sus puestos de trabajo sin cobrar durante dos años. Sólo por la ilusión de conservar un trabajo. Ejemplo que fue seguido, por supuesto, por las empresas privadas. Luego, a los empleados que no fueron despedidos sin contemplaciones, merced a reformas laborales como la pergeñada por la onubense ministra Báñez, les ofrecieron seguir trabajando pero, ahora, cobrando un 40% de lo que cobraban antes. Aun así, millares de negocios, pequeños y medianos, se vieron abocados a cerrar. No es difícil imaginar que la población consiguió sobrevivir echando mano, como única tabla de salvación, de la economía sumergida, con lo que el fraude fiscal, lejos de ser corregido, aumentó exponencialmente.


En los últimos años, el índice de suicidios se ha disparado de manera brutal. Centenares de miles de jóvenes, hartos de soportar unas tasas de paro rayanas al 60%, han decidido emigrar. La población ha envejecido , al perder a sus jóvenes, muchos de ellos, los mejor preparados de su historia. De nada les valen ahora a los griegos los millones de euros invertidos en la formación de estas hornadas de chicos. Son los países centroeuropeos los que, aparte de erigirse en verdugos de la nación balcánica con sus políticas neoliberales, se benefician del talento de éstos, obligados a exiliarse. Al igual que están obligando a hacer con muchos compatriotas hispanos o lusos. Con la aquiescencia de los gobiernos de los populares.


Hace dos años tuve la oportunidad de regresar a Grecia. Recorrí Atenas y parte de la Península del Peloponeso. Las encontré mucho más empobrecidas, como si hubieran dado un salto atrás en el tiempo. Las calles y plazas de la capital estaban tomadas por policías fuertemente armados, con el objetivo de intentar contrarrestar las oleadas de protestas que la población realizaba, ante los ataques de la Troika con la colaboración del gobierno de Nueva Democracia y los socialistas del PASOK. Viajé hasta Kalamata en un autobús de línea por una espléndida autopista de pago, por la que apenas transitaban vehículos griegos. Cuando dejamos la autopista y circulamos por carreteras nacionales, el cambio fue brutal. Parecíamos estar en un país tercermundista. Los índices de siniestralidad mortal por accidentes de tráfico se ha desbocado: la inmensa mayoría de griegos, que ha de desplazarse a diario a trabajar, no puede pagarse los elevados peajes de las flamantes autopistas. Han de moverse por unas carreteras nacionales o comarcales en pésimo estado.


En una de las obras de la autopista, aún sin terminar, un grupo de obreros estaba construyendo un viaducto con el que salvar un precipicio de vértigo. Ninguno llevaba arnés de seguridad, ni casco, a pesar de estar jugándose la vida sobre el abismo. Como consecuencia de las regresivas reformas laborales aprobadas por el gobierno títere, las empresas podían ahorrar en protocolos de seguridad, aparte de en los sueldos de sus operarios. La compañía que operaba en este viaducto era una unión temporal de empresas europeas. Indignación es lo que sentí al ver que estas empresas permitían imponer en Grecia acciones impensables y prohibidas en sus propios países. ¿Cómo podían consentir eso los sindicatos españoles o alemanes? ¿Vale menos la vida de un trabajador griego que la de uno holandés?


Kalamata está a 300 kms de Atenas, sobre el mar. Tiene un aeropuerto, del que sale un avión al día, que casi nadie toma. La línea ferroviaria convencional está abandonada: sólo había un tren a la capital que tardaba la friolera de 9 horas. Estaba planificada la construcción de una línea de alta velocidad, que hubo de ser descartada con la crisis.


Ante este panorama, la ciudadanía helena optó por elegir un gobierno que plantara cara a los talibanes neoliberales, que intentara negociar otras políticas alternativas a las que han usado hasta ahora. Pero la Troika no va a consentir que la Hélade pueda respirar y recobrar sus esperanzas y dignidad. Usando todos los medios a su alcance, con la colaboración dolosa de gobiernos lacayos como el del PP, se apresta a perpetrar un golpe de estado y desbancar al gobierno de Tsipras, poniendo a otro pelele, que acabe por esquilmar los recursos de la nación.


Aflige constatar la soledad en la que se halla Grecia, con todos los países europeos haciendo frente común contra ella, bailando el paso de la oca marcado por los nórdicos. Tanta ingratitud, tamaña insolidaridad, semejante repudio de los conservadores europeos hacia uno de nuestros países hermanos deberían enervar a las personas bien nacidas. Grecia nos ha dado gran parte de lo que somos como europeos. Fue ella quien nos otorgó el nombre, Europa, a partir de una princesa fenicia amada por Zeus, el dios de dioses. En la Atenas del siglo V a. C., mientras las tribus alemanas se dedicaban a decapitar enemigos, se ideó desde la nada un sistema político que permitió al pueblo gobernarse por sí mismo, por primera vez en la historia: la Democracia. Mediante la cual, todos los ciudadanos de pleno derecho eran iguales ante la ley, sin excepciones ni aforamientos para  privilegiados. 

 

Fue Hipócrates el que sentó las bases de la nueva medicina, en cuyo reconocimiento los médicos de todo el mundo realizan el Juramento Hipocrático y usan en su práctica diaria en torno a 25.000 palabras de origen griego: diagnóstico, análisis, ginecología, oncológico, pediatría, … Las matemáticas (palabra helena) no serían concebibles sin las enseñanzas primigenias de Tales, de Pitágoras, de Euclides. Los griegos Arquímedes y Tales echaron los cimientos de la Física. Los escultores Policleto, Fidias, Lisipo y Praxíteles nos enseñaron a amar el arte, sembrando los primeros cánones de belleza en el mundo occidental, que fueron gloriosamente redescubiertos en el Renacimiento. Sin los anteriores, el arte de Miguel Ángel, Botticelli o Da Vinci hubiera sido, radicalmente, diferente. Sócrates, Platón y Aristóteles significaron la base del pensamiento posterior durante centurias. Fueron los griegos los que acuñaron la palabra Filosofía, los que nos enseñaron a amar la Sabiduría. En Atenas se erigió el primer teatro en piedra del mundo. Sin el teatro, consagrado al dios Dionisos, hoy no serían posibles ni el cine, ni la televisión ni los videojuegos. 

 

Nos adoctrinaron para comprender el mundo y los fenómenos de la naturaleza a través de su mitología, convirtiendo a ésta en el segundo de los temas, tras la religión católica, que más ha inspirado a los artistas posteriores de occidente. La literatura europea comenzó a andar con Homero. Sin autores como él, o Safo, o Esquilo, o Sófocles, o Eurípides, nuestra cultura no sería tal cual es. No tendríamos poesía, ni lírica, ni épica, ni drama, ni historia, ni geografía. Todo ello, todo, es griego.


Uno de los legados cruciales que nos transmitió Grecia es que el hombre ha de ser el centro de todo el universo: antropocentrismo. Cuando Europa olvida esto y pone a los mercados por encima del hombre, es cuando se producen crisis tan atroces como la actual. Por ello, para borrar la esperanza, el ansia de vivir con dignidad, el deseo de elegir su destino de manera democrática, los vendidos al capital deshumanizado (la mayoría de los gobiernos conservadores vigentes) quieren usar a Grecia como cabeza de turco. Hundirla en la miseria para que sirva de ejemplo y que ningún europeo ose plantar cara al régimen oligárquico, basado en la riqueza de unos pocos.


Sólo nos resta, a aquéllos a los que nos inculcaron que era de bien nacidos ser agradecidos, clamar bien alto: Gracias, Grecia, madre común. No te rindas. Intentaremos hacerte sentir que no estás sola ante los nuevos bárbaros, aunque, como en Las Termópilas, éstos sean millones. Los nuevos Jerjes se apelliden Merkel, Lagarde o Draghi. O los renacidos traidores Efialtes se apelliden Samarás, Rajoy u Hollande.

 

 

 

 

 
 
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9 Comentarios
Fecha: Viernes, 10 julio 2015 a las 13:57
Juanete Ojú
Qué pena me da que gente con tan poca formación y estrechez de miras pueda escribir en un periódico digital o lo que sea. Este pobre chaval, víctima de la LOGSE, se dedica a repetir monsergas absurdas de facultad de ciencias políticas de tercera división. No tiene criterio ni político ni económico y mucho menos social. Mal lo vamos a pasar si nos convertimos en palmeros de tarados mentales comunistas como Tsypras and C.O.
Fecha: Lunes, 6 julio 2015 a las 09:35
Pensante
Enhorabuena por el artículo. Es excepcional!!, ojalá todo el mundo lo leyera y lo apoyara....¡cuánta verdad!
Y parece mentira que aún no nos hayamos dado cuenta de que los únicos "que vivieron por encima de sus posibilidades" fueron los magnates, banqueros y empoderados del sistema, que cuando perdieron la partida... pusieron la mano para que, entre todos los que no gozábamos de sus ganancias, pagáramos sus pérdidas.... Lamentable.... Y sí, me emociona Grecia una vez más!!.
Fecha: Domingo, 5 julio 2015 a las 14:47
Blue
No tienes ni idea chaval, respeta a los que no piensan como tú. Tú si que no eres demócrata, eres demagogo.
Fecha: Domingo, 5 julio 2015 a las 14:01
enaco
Pura demagogia por parte del autor del artículo. Si no hubiese sido por los primeros homo sapiens tampoco hubiese sido igual Platón y resto del intelecto griego, así que primero deberíamos ir a por el rescate de Somalia. Como dicen algunos de los que han comentado, no se puede vivir por encima de tus posibilidades SABIENDOLO y tampoco se puede entrar en el euro trampeando los datos. Yo pagaré lo que debo, y los demás que hagan lo respectivo con las suyas.
Fecha: Domingo, 5 julio 2015 a las 10:37
Antonio
Un detallito, el país con el presupuesto más alto en defensa según PIB es Grecia.



Fecha: Domingo, 5 julio 2015 a las 09:45
qwerty
Es lamentable que muchos piensen como el señor que ha escrito este artículo. Nadie debemos vivir por encima ,ni individuos ni países.
Fecha: Sábado, 4 julio 2015 a las 19:41
Pase Ante
Lamentable artículo, si señor, sobre todo por lo del respeto a la democracia llamando equivocados a los que votan a una opción política, se entiende que no del agrado del articulista.
Por otra parte, se nota que en verano falta noticias y hay que rellenar....
Fecha: Sábado, 4 julio 2015 a las 16:30
BETAMAX
Entonces le perdonamos los 30.000 Millones de € que les prestamos ¿no?. Y el resto de paises igual.... Anda que se te ve el plumero rojizo desde Pernanbuco.
Fecha: Sábado, 4 julio 2015 a las 14:06
Jose
Muy bueno su artículo. Totalmente de acuerdo. La democracia hay que asumirla como es, si el pueblo te elije a tí la democracia es muy buena, pero si el pueblo decide algo que no te interesa ya la democracia es peligrosa. O blanco o negro. Lo tomas o lo dejas. Pero eso es lo que piensan los trileros estos que tenemos de dirigentes. Que ellos mismo elijen hasta los jueces que los juzgarán en el Supremo de sus fechorías.

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