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Samuel Fortes
Martes, 12 julio 2011

Lo preciso

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Acabo de terminar la lectura de un libro de matemáticas, una de mis grandes pasiones, y concluye con una sugerente reflexión extrapolada a cualquier ámbito vital y social, y es que la solución final a cualquier cosa está en lo preciso.

La teoría de grafos organiza problemas o cuestiones y encauza de una forma muy sencilla sus soluciones. El final del libro es determinante en su aseveración: Las matemáticas y el arte han ido caminando hacia lo sencillo para plasmar sus resultados finales. Dejaremos aparcada las matemáticas y nos centraremos en el arte.

Y es que en estos temas nos pueden dar una gran lección los ingenieros, en todas sus ramas. Los de caminos estudian orografías y terrenos para optimizar los movimientos de tierra, las rutas más rentables y rápidas, la secuencia de salida de los canales, etc.
Los aeronáuticos llevan esa precisión al límite, estudiando las formas físicas adecuadas para esa optimización de naves, sus productos rozan el aire y el agua, y las leyes físicas son la base de sus diseños.

La precisión de los agrónomos redunda en las plantaciones y riegos, la de los de minas en horadar la tierra y manipularla, etc. Todos ellos, basados en unas premisas, como son las leyes física,s buscan sintetizar sus resultados, productos o soluciones.

El arte, en todas sus ramas, y en un proceso más lento, también ha derivado en la precisión y sencillez de la belleza.

En pintura conocemos multitud de ejemplos que no vamos a enumerar, pero si explicar que todos los pintores comenzando por una base realista – cada uno con sus trazos y peculiaridades – derivan hacia un bosquejo, hacia una condensación del motivo, diferente según la corriente pictórica a la que pertenecieron. El mayor ejemplo, por supuesto, es el arte abstracto y el minimalismo, pero también están el impresionismo, el modernismo, el cubismo, el arte conceptual, etc. Mis preferidos, Klee, Kandinsky, Malevich, Mondrian, Picasso, Miró, Gris, Saura, son un gran ejemplo. Pero no olvidemos que también siguieron este camino, a su modo y ritmo, con una última etapa de pinturas más sinópticas y esbozadas, el mismo Goya o Velázquez.  Comprobad, si no, sus primeros y últimos cuadros.

En escultura, y al igual que en la pintura, cada uno en su movimiento artístico, se puede comprobar en mis admirados Chillida y Serra, pero también en Giacometti, Botero, Kapoor o Wei Wei (afortunadamente liberado).

Y como no iba a pasar ésto en la arquitectura y en el diseño. Es el gran ejemplo de la síntesis de la belleza, es el paradigma de la labor previa, del proceso lento de maduración y concatenación de ideas y parámetros, para una resolución final bella, a la vez que óptima y simplificada.

Los distintos movimientos arquitectónicos resolvían las cuestiones estructurales y constructivas, para después, en paralelo con el resto de las artes, ornamentar el resultado de la forma habitual de su época: órdenes clásicos, renacimiento, barroco, gótico, rococó. Todas con sus características constructivas, pero a la vez, con las ornamentales.

La Revolución Industrial comenzó con la optimización y conocimiento de otros materiales como el acero, y el precursor Movimiento Moderno acabó con la eliminación de ornamentación superflua en el arte, buscando esa seriación y ese racionalismo – mal llamado minimalismo - en las formas y detalles. Los grandes maestros Gropius, Le Corbusier, Mies, nos dieron las pautas para provocar ese esfuerzo del estudio intenso de la obra para llegar a la solución más simple.

En los talleres de nuestro estudio, seguimos estudiando cada proyecto que hacemos, y siempre a posteriori, y tras barajar diversas posibilidades, comprobamos cómo la solución más sencilla es la que ha resuelto una idea.

Ellos nos dieron el testigo, nos dieron hecho gran parte del trabajo, y los ingenieros y matemáticos lo plasman diariamente en sus trabajos. ¿Será porque son personas acostumbradas a la incomodidad del esfuerzo mental?
Reflexionemos. Yo lo tengo claro.

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2 Comentarios
Garrido
Fecha: Lunes, 24 octubre 2011 a las 11:11
Los sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo.
Casimiro
Fecha: Martes, 18 octubre 2011 a las 11:26
Muy flojo el artículo...

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