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Camilo Gómez Cruz
Viernes, 24 mayo 2013

Adiós al Niño Miguel

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Ayer nos dijo adiós por última vez el gran guitarrista Niño Miguel, que seguro habrá ido al cielo, porque era como un niño y los niños van al cielo. Se nos va otro de los grandes artistas que ha parido Huelva, dueño y señor de la guitarra a nivel mundial.

Hijo de Miguel Cortés ’El Tomate’, empezó a tocar la guitarra dejando boquiabiertos a quienes lo escuchábamos cuando sólo contaba con 10 o 12 años y acompañaba a su padre en fiestas y reuniones flamencas. El comentario general era: ”No veas como toca la guitarra el niño del Miguel”, también llamado El Tomate o Miguel el Gitano, por lo que de ahí le vino su nombre, Niño Miguel.


Miguel ha sido la admiración de todos los grandes guitarristas que le han escuchado, que han querido copiar o imitar, si hubiese sido posible, la improvisación de sus toques, su ejecución, la musicalidad que tenía, los ’soníos’ que sacaba a las seis cuerdas, e incluso a las cuatro cuerdas que en muchos casos le acompañaron en sus últimos años. De ellas salían unas notas maravillosas y flamenquísimas, algo genial e imposible de conseguir por ’tocaor’ alguno. Las facultades que atesoraba le hacían ser admirado por propios y extraños, figurando ya entre los artistas mejores y más famosos de todos los tiempos, y eso apenas sin haber salido de Huelva.


Uno de sus más entusiastas admiradores fue Paco de Lucía, que hablaba y no acababa de cómo el Niño Miguel tocaba la guitarra. Sobre los años 70, el querido amigo Paco Robles, mecenas de muchos artistas de Huelva, organizó un festival en la Ciudad de los Niños para recaudar para esta entidad. Entre otros asistió Paco de Lucía, gran amigo de Paco Robles, acompañado de su hermano Ramón de Algeciras, también famoso guitarrista. Cuando estaba tocando Niño Miguel los dos hermanos se quedaron extasiados al escucharlo, diciendo Ramón a su hermano: ”Cómo toca este Miguel, aquí tienes que apretarte”, siendo un servidor testigo de tal comentario.


Paco de Lucía vino a Huelva muchas veces para tratar de convencer a Miguel de que se fuera a Madrid, ofreciéndole actuar en el tablao flamenco de un amigo cobrando 5.000 pesetas diarias más la pensión completa pagada, toda una fortuna en aquellos años. Además, las fiestas que salían tras el cierre del tablao se cobraban aparte, lo que representaba un buen dinero. Pero Miguel siempre decía que no, que no quería salir de Huelva; le imponía mucho respeto marchar a otra tierra y decía que qué iba a hacer él en Madrid. Por aquel entonces Miguel sólo bebía refrescos y Coca Cola, ni cerveza siquiera y fumaba cigarros del estanco.


Ha sido punto y aparte en la guitarra, admirado en toda España y en muchas partes del mundo, especialmente en Japón, donde Miguel es conocidísimo y está considerado como una gran figura. Allí, a pesar de no haber estado nunca, es admirado, escuchado y respetado. Sus discos impactaron a los muchos japoneses que entienden el arte flamenco.


Su gran amigo Chechu García Berlanga tuvo la dicha de realizar tres DVD qe nos dejan una recopilación de actuaciones, datos y vivencias de Miguel para que podamos, aunque dea ’enlatado’, tener un recuerdo de nuestro Miguel.


Miguel estuvo entre los elegidos y no fue escogido. Las circunstancias no fueron favorables por la enfermedad hereditaria que tuvo de pequeño; pero a su forma fue una persona feliz, disfrutando a su manera con algo que tenía de bohemio, complaciente algunas veces a la vez que raro, sobre todo con su familia. No escuchaba a nadie y vivía las batallas a su aire, sin importarle nada de lo que sucedía a su alrededor. Era poco exigente, conformista y bondadoso, lo que unido a una timidez nada problemática le hacía ser querido por todos los que lo trataban.


Cuando en los últimos días lo visitaba en el hospital me parece que presentía su gravedad, pues me cogía las manos y me decía: ”Dame un beso, que yo te quiero mucho. Cómprame una Coca Cola o dame algo”. Y yo le decía: ”¿Qué quieres, Miguel?”, contestándome él que 5 o 10 euros. ”¿Para qué quieres el dinero, si aquí no puedes gastarlo?”, le preguntaba. Y él me contestaba: ”Para guardarlo”.


Descanse en paz, que Dios lo tenga en su seno y la Virgen de la Cinta y del Rocío lo acojan bajo su manto. Aquí, Huelva y sus flamencos nos acordaremos siempre de ese gran guitarrista llamado Miguel Vega Cruz y artísticamente conocido como Niño Miguel.

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2 Comentarios
Eduardo Rojas Rivera
Fecha: Domingo, 26 mayo 2013 a las 13:39
aun estoy a la espera de leer mi articulo del dia 10 de los actuales titulado "Por las Sendas de la Virgen Bella". Atte, Eduardo
eduardo rojas rivera
Fecha: Viernes, 24 mayo 2013 a las 16:10
Por mi profesion de taxista en aquella epoca ya lejana, años 1957 al 70, frecuentabamos la calle gran capitan y los cabarets , donde se runian muchos artistas del flamenco.
En aquel entonces, el Niño Miguel era muy jovencito y correteaba medio encuerito entre los charcos de la lluvia y el barro del piso, siempre cercano a su padre; aun Miguelito estaba en periodo de aprendizaje de la sonanta, de la mano maestra de su progenitor de nombre Niño Miguel, mas conocido por el Tomate. Durante los ratos que no trabajabamos tenia ocasion de interesarme por su aprendizaje, el muchacho me contaba que aprendia a fuerza de coscorrones de su padre demasiado severo con el discipulo, se dice que le letra con sangre entra.
Años despues estrechamos mas nuestra amistad dado mi aficion insipiente a ese mundo magico y dificil del cante y el toque flamenco, por ello le recuerdo como un amigo y arista inolvidable, fue uno de los tocaores llamados a ser GRANDE. Siempre que nos encontrabamos yo le ayudaba econicamente con lo que podiamos a cambio de sus toques geniales y excepcionales, pienso que casi unicos en la escala de su modesta categoria, aunque pudo haber llegado a las cimas del cielo, donde acaba de llegar maltrecho por una enfermedad horrible.Seguro que en las fraguas gitanas del cielo, su compas y su soniquete han de brillar tanto como las estrellas del firmamento, sus guardianes defintivos aya en las alturas. Que el Señor le conceda a su espiritu descanso eterno.

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