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Esperanza Gómez Harriero
Sábado, 16 marzo 2013
psicosalud

Divorcio saludable para tus hijos

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15.16 h. El divorcio es una realidad en nuestra sociedad que puede llegar a ser muy dolorosa tanto para la pareja como para los hijos afectados. Sin embargo, numerosos estudios demuestran que los problemas de un niño con padres divorciados no tienen por qué ser mayores ni más graves de los que pueda tener un niño de progenitores casados, siempre y cuando los padres se adapten positivamente a su nueva situación de divorciados. Es decir, más que el propio divorcio, lo que podría traer problemas de conducta en los hijos es que sus padres no lleven de una forma sana la separación y ruptura.

Sí es cierto que se han obtenido diferencias en el bienestar psicológico medio de niños con padres divorciados y niños con padres casados; en este último caso los datos son más favorables. A pesar de ello los niños de padres divorciados muestran estar emocionalmente adaptados en su mayoría. Además, si ahondamos en la causa de esta diferencia llegamos a la conclusión de los niños de padres divorciados muestran problemas de adaptación cuando sus propios progenitores también tienen dificultades para adaptarse al divorcio.

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Para ir concretando podemos afirmar que el divorcio sólo supone un problema cuando se asocia a otros factores de riesgo, como el conflicto entre los padres, poca coordinación y cooperación entre los progenitores, cambios en las rutinas del niño o problemas psicológicos de los padres. “Si los progenitores se han adaptado positivamente al divorcio, los hijos ya no van a tener más problemas de conducta que los que tienen los hijos de progenitores casados.”

Los padres pueden hacer mucho más de lo que creen para ayudar a sus hijos a sobrellevar los momentos más duros de la ruptura. Lo principal es entender algunas de las posibles reacciones de los hijos, que variarán en función de la edad que tengan.

Los preescolares y escolares, que todavía carecen de recursos cognitivos necesarios para comprender la nueva situación, pueden mostrar tristeza, miedo, inseguridad, confusión, depresión, y reacciones de violencia. También pueden pensar que ellos tienen la culpa de la separación o, en otros casos, fantasean con la reconciliación de sus padres. Es importante hablar del tema, explicar las razones del divorcio en un lenguaje sencillo que ellos puedan comprender, informarles de los cambios que van a ocurrir, hacer hincapié en que la separación es de la pareja y, por lo tanto, el cariño que sienten por los hijos no va a verse afectado en lo más mínimo.

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Se considera importante, siempre que sea posible, que los niños permanezcan en el mismo domicilio, pero más importante aún en el mismo colegio. Si no puede darse esta situación,, intentar al menos que las relaciones con los amigos se mantengan, así como la práctica rutinaria de sus actividades. También es muy importante que tengan facilidad para telefonear a ambos padres cuando lo necesiten.

Es adecuado que los hermanos sigan viviendo juntos siempre que sea posible, y que todos tengan el mismo tiempo de acceso a ambos progenitores. Si todo esto no fuera posible, no hay por qué sentirse culpable, ni tener pensamientos negativos sobre la calidad de la paternidad o maternidad. Lo más importante de todo con los símbolos de afecto, y tratar que los hijos tengan una imagen positiva de ambos padres. Y, por supuesto, fomentar que los niños expresen sus sentimientos: sufrimientos, dificultades, temores, etc.

Todas estas recomendaciones, insisto, ayudan a facilitar esta situación difícil, pero no podemos olvidar que cada caso es único y diferente, y que no vamos a poder evitar sentir dolor nosotros mismos, ni evitárselo a nuestros hijos. Todas las emociones que consideramos negativas también forman parte de la adaptación al proceso de separación y son necesarios.
Sin embargo, si consideras que tu caso está siendo complicado, o si observas síntomas tanto en ti mismo como en tus hijos, recuerda que pedir ayuda a un profesional puede ayudarte a resolver dudas y a modificar todas aquellas cosas que pueden estar haciéndote daño.
Y un último recordatorio: si tú eres feliz, tus hijos lo serán. ¡Pasa una feliz semana!


psicosalud@huelva24.com
Esperanza Gómez Harriero
@PsicologaHuelva
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