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María Carmona
Miércoles, 21 noviembre 2012 | Leída 823 veces
Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra la Mujer

La oficina del SAVA, el mejor refugio para las víctimas

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17.08 h. Se trata de un servicio que muchos desconocen, pese a que cumple con una función fundamental. La oficina de Huelva del Servicio de Asistencia a Víctimas en Andalucía (SAVA), gestionada desde 2005 por ATENIN, es la encargada de acompañar a cualquier tipo de víctima –no solo a las de violencia de género-, ofreciéndoles asesoramiento legal y social, así como apoyo psicológico.

Son los grandes desconocidos, pero están ahí desde el principio. Representan el mejor apoyo para las víctimas, en un trabajo en el que lo profesional se mezcla irremediablemente con lo afectivo.

 

[Img #51558]En una semana en la que se conmemora el Día Internacional de la eliminación de la Violencia contra la Mujer, y que ha comenzado en Huelva con la noticia de una nueva agresión a una chica a manos de su ex pareja, resulta fundamental conocer un poco más de cerca la tarea que se lleva a cabo desde la oficina de Huelva del Servicio de Asistencia a Víctimas en Andalucía (SAVA) de la Junta de Andalucía, gestionado desde 2005 por ATENIN, Sociedad Cooperativa Andaluza de Interés Social.

 

Un equipo conformado, además de por la informadora, por tres juristas, una psicóloga, y una trabajadora social, todos ellos con formación en Criminología. Son los encargados de hacer más llevadero el calvario que soportan las víctimas –no solo las de violencia de género, sino cualquier persona afectada por cualquiera de los delitos recogidos en el Código Penal-, ejerciendo como mediadores ante un sistema tan frío como el jurídico.

 

[Img #51559]Son los rostros amigos, los que guían a las víctimas a lo largo de todo el proceso, evitando de este modo que se les infrinja un segundo daño: el sentimiento de pérdida y desamparo al tener que enfrentarse al sistema judicial. “Acompañamos y asesoramos”, explica Montse Martín, la psicóloga del equipo, que tiene su sede en el Palacio de Justicia de Huelva. Precisamente por conocerlo tan de cerca, “somos los primeros que somos conscientes de las carencias del sistema jurídico, y por eso preparamos a las personas para que no se frustren y sepan lo que tienen que esperar. Modulamos sus expectativas, trabajamos con ellas, y tratamos de evitar la ansiedad que supone estar inmerso en procesos legales que se alargan en el tiempo”.

 

La información se convierte en algo primordial en estos casos, y desde la oficina del SAVA se encargan de ofrecer a las víctimas asesoramiento legal, atención psicológica, y ayuda en lo que a recursos sociales se refiere, informando de los programas y prestaciones a los que los distintos tipos de víctimas se pueden acoger. Se trata de una labor fundamental, y más si se tiene en cuenta que, tal y como explica Lola Martínez, una de las juristas que forma parte del equipo, de cara a la Justicia “el delito se juzga desde lo público, desde lo que afecta a la colectividad, no por el daño que se le infringe a una persona en particular”. Así, “el juez no tiene que analizar los sentimientos de la víctima; son otros profesionales los que se ocupan de ese aspecto”.

 

Profesionales como ella, como ellos, que se dejan la piel y cuya labor traspasa las fronteras del Palacio de Justicia onubense. Así, no solo son los primeros en recibir a las víctimas cuando éstas ponen un pie en el juzgado, sino que también es habitual verlos fuera de los despachos, acompañando a mujeres maltratadas cuando se deciden a denunciar su caso a la Policía, o acudiendo a socorrer a la víctima tras una llamada de auxilio. Es su día a día, y tienen que hacer malabares para poder llevarlo todo por delante; y es que, solo en el primer semestre de 2012, la oficina onubense del SAVA ha atendido a más de 750 personas, entre las hojas de atención, los nuevos expedientes abiertos, y el seguimiento de los que ya existían.

 

Casos de violencia de género

Casi en el 90% de los casos estas víctimas son mujeres y, tal y como confirma el coordinador de la oficina, Fernando Moreno, “entre el 75 y el 80% de los casos que atendemos cada año desde la puesta en marcha del servicio está relacionado con la violencia de género”. Una cuestión que se aborda desde todos sus ámbitos, pero principalmente prestando el apoyo necesario a las víctimas, que no tienen que haber denunciado el maltrato antes de recurrir a esta oficina. Es ésta una particularidad que muchas no conocen, ya que en la mayor parte de las instituciones que atienden a mujeres maltratadas es necesario que exista una denuncia previa.

 

[Img #51560]Así, es el desconocimiento de este servicio lo que hace que muchas de ellas aún permanezcan en silencio, ajenas a la existencia de una oficina en la que “las atendemos en todo momento y, a no ser que veamos que su vida corre peligro, esperamos a que sean ellas las que se sientan preparadas para denunciar”. Acudir a este servicio, contactar con estos profesionales para pedir ayuda, supone un primer paso determinante, ya que “reconocer el problema inicia el camino de salida de la violencia”, pero las víctimas en ningún momento se ven presionadas para dar ese otro paso que supone denunciar a su maltratador.

 

“Esperamos a que estén preparadas, a que sean ellas mismas las que lleguen al convencimiento de que la denuncia es lo mejor”, explica Montse Martín, porque “si se las presiona, si se les empuja a hacerlo sin que ellas quieran, en la mayoría de los casos acaban dando marcha atrás y retirando la acusación. Hay que tener en cuenta que hablamos de procesos lentos, y es conveniente que la víctima lo sepa y esté concienciada”.

 

Para ello, se trabaja con ella durante el tiempo que haga falta, reforzando su autoestima y abriéndole los ojos ante un mundo en el que la violencia sobre la mujer no es algo aceptable, pese a que ellas la tengan totalmente asumida e, incluso, interiorizada. Asimismo, se trata a los hijos, que en la mayoría de los casos presentan lo que se llama un conflicto de lealtad –“porque ellos siguen queriendo a su padre, aunque sea un maltratador”- y se les enseñan “nuevas formas de relación que no se basan en la agresividad”.

 

Incidencia entre las adolescentes

Pese a que desde el Instituto Andaluz de la Mujer se acaba de presentar como pionero un programa de atención psicológica a víctimas de violencia de género menores de edad, ésta es una tarea que  el SAVA viene llevando a cabo desde su puesta en funcionamiento, ofreciendo atención tanto a estas menores como a sus familias. Así, según explican en la oficina onubense, las menores suelen acudir en una primera visita con sus padres, para mantener posteriormente un seguimiento ya a título individual.

 

[Img #51561]Un seguimiento a través del cual los profesionales que conforman este equipo han observado una tendencia preocupante en los últimos tiempos, percibiendo “un retroceso en la defensa de los valores por los que las mujeres han luchado a lo largo de las últimas décadas, sobre todo en lo relativo a su independencia”. Así, según explican en el SAVA –donde se ha llegado a atender a niñas de 13 años que sufrían maltrato por parte de sus parejas-, la violencia de género en la adolescencia se manifiesta de un modo diferente al que presenta en el caso de los adultos.

 

“Está más relacionada con las tecnologías, el control del móvil o de las claves de acceso a las redes sociales, además de con la forma de vestir o la prohibición de que se vaya con determinada gente”. Aún así, lo más grave es que las adolescentes perciben este afán de control extremo, o los ataques de celos irracionales, como una forma de amor. “Es más complejo, porque lo suelen justificar e incluso llega a gustarles provocar esas reacciones en su pareja, aunque al final acaba desembocando en situaciones realmente graves”. Por eso, con ellas el trabajo de los profesionales del SAVA se centra, en primer lugar, en hacerles ver que “eso no es una relación sana, que realmente ellas son víctimas”, para después proceder a enseñarles otros tipos de relación no violenta, trabajando con su autoestima y favoreciendo su autonomía.

 

Autoestima y autonomía, dos conceptos que se ven irremediablemente alterados en los casos de mujeres maltratadas, sea cual sea su edad, pero que desde el SAVA  trabajan por fomentar, animando a las mujeres a plantar cara a la violencia y  acompañándolas en el camino hacia su nueva libertad. 



-La oficina onubense del SAVA está ubicada en la 5ª planta del Palacio de Justicia, en la Alameda Sundheim, 26.


Contacto en el 959 01 38 68, o vía correo electrónico, en [email protected]

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1 Comentario
Fecha: Miércoles, 18 junio 2014 a las 10:45
carmen cruzado luna
Fui violada el 16 de julio de 2010 en mi casa, no me creen, el violador ha sido absuelto y necesito ayuda para superar el trauma, desde entonces solo pienso en matarme, Ya lo intenté varias veces. ¿ hay alguna solución para mí? me gustaría saberlo.Muchas gracias.

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