19.06 h. La entrada en vigor del copago farmacéutico y la retirada del ‘contramedicamentazo’ por parte de la Junta de Andalucía está dando lugar a que muchos pensionistas onubenses emprendan lo que se viene a denominar una ‘huelga de medicamentos’: dejarse de tomar las medicinas que les receta el médico de turno.
“No, sí la tengo que pagar no se moleste en recetármela”. Esta frase le sonará a muchos médicos onubenses, pues es una actitud que está proliferando bastante en las últimas semanas. Así, la entrada en vigor del copago farmacéutico y la retirada del llamado ‘contramedicamentazo’ –una medida puesta en marcha por la Junta de Andalucía en 1998 y consistente en asumir con fondos propios el pago de más de 650 fármacos que el Gobierno central dejó de costear entonces- está provocando que, sobre todo los pensionistas, se declaren en ‘huelga de medicamentos’ o, lo que es lo mismo, dejen de tomar los medicamentos que les receta su facultativo.
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Es el caso, por ejemplo, de Emilio Spínola. Con 78 años, desde los 42 padece de diabetes. Completan su historial problemas renales, colesterol, dolores crónicos y falta de hierro ocasional, “por señalar solo los más importantes”. Como muchas personas de su edad, tiene recetadas más de diez pastillas al día; una cifra que en las últimas semanas se ha visto reducida”.
“He dejado de tomarme, por ejemplo, las pastillas para el colesterol” ¿Y por qué? Pues, porque “después de todo el jaleo inicial, y de hacernos pagar a principio de mes por todo lo que tenemos en la tarjeta, luego me pedían 25 euros por estas pastillas”. Emilio paga 8 euros por el lote completo, y necesitaría dos cajas de estos comprimidos al mes, por lo que al final la cuenta mensual en la farmacia le rondaría los 60 euros.
Un gasto que, según sus propias palabras, es “inasumible”. Con una pensión que apenas supera los 400 euros, asegura que “no se puede permitir” sumar esta cantidad a las facturas de luz, agua, teléfono y gas, y a un ticket de compra “que no deja de subir”. Y es que “a lo que pago yo se le suma lo que paga mi mujer, que también tiene que abonar los 8 euros y a la que también le habían recetado medicamentos de pago”. En su caso, unas vitaminas para fortalecer los huesos e intentar paliar los dolores provocados por la artritis.
Ella no ha sido tan drástica, pero “como ahora tengo que pagar las pastillas, aunque el médico me tiene recetadas dos al día, yo me tomo una, y algunas veces día sí, día no, para que me duren más tiempo. Es que también son de las caras”, afirma.
Modificación en las recetas
Este matrimonio asegura que amigos y vecinos –la mayoría, también jubilados y pensionistas- están adoptando esta misma actitud, “porque verdaderamente no podemos. Hay que pensar que puede llegar a 120 euros, que en algunos casos supone la mitad de la pensión”.
Asimismo, Emilio Spínola ha denunciado que, desde la entrada en vigor de estas nuevas medidas con respecto al pago de medicamentos, “casi cada vez que vas al médico te cambian las medicinas. Cambian unas pastillas por otras y te dicen que son lo mismo, pero de verdad que no hacen el mismo efecto”, asegura. “Yo creo que han decidido que somos muchos viejos a los que mantener y se quieren quitar a unos cuantos del medio”, bromea.