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Agencias
Martes, 2 octubre 2012
homilia en la misa de angelis en memoria de ruth y josé

El obispo de Córdoba pide que "Dios y los tribunales juzguen a quien ha sido autor del crimen"

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20.25 h. El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha pedido este martes que "Dios y los tribunales juzguen a quien ha sido autor del crimen" de Ruth y José, supuestamente asesinados el 8 de octubre de 2011 por su padre, José Bretón, para el que, en palabras del obispo, "no albergamos ningún sentimiento de odio, ni de venganza", sino que "una persona que actúa así es digna de compasión, porque ha perdido lo más elemental de su propia dignidad", tras un final que califica de "horror".

En su homilía en la Misa de Angelis, en memoria de los niños Ruth y José, el obispo, ante la presencia de la madre y de miles de personas mayores y menores de edad, ha recordado a los dos niños en la fiesta de los Santos Ángeles y que este martes era el cumpleaños de Ruth, que cumpliría siete años, y ha manifestado que no se podía "imaginar" que el final "hubiera sido tan terrible".

Por ello, el primer sentimiento ante la noticia ha sido de "un horror tremendo", al tiempo que exclama "cómo habrán sufrido estos angelitos" y se pregunta que "cómo es posible que en el corazón de una persona humana haya tanta capacidad para hacer el mal".

Asimismo, "junto a este sentimiento de horror y de disgusto", añade, "sabemos que Ruth y José no han desaparecido para siempre", de manera que "están vivos, su alma no ha sido pulverizada por las llamas, porque su alma es inmortal". Al respecto, monseñor explica que "cuando el cuerpo es destrozado por cualquier motivo, el alma sobrevive porque es inmortal, al provenir directamente de Dios", de modo que "nadie la puede destruir".

Ahora, mientras los científicos estudian "minuciosamente" los restos corporales de estos dos niños, "conocida su muerte, sabemos que el alma sobrevive para gozar de Dios eternamente", como razona Fernández, quien relata que "estos niños viven con Dios para siempre, y nos acompañan esta tarde a todos los que nos unimos a ellos por medio de la Eucaristía".

En este sentido, señala que "Dios protege especialmente a los niños, a todos los niños, en toda circunstancia, y especialmente cuando sufren por culpa de los mayores", a lo que añade que "sólo la fe puede enjugar las lágrimas de una familia destrozada".

"La solidaridad supera la crueldad"
En relación con la madre de los niños, Ruth Ortiz, el obispo le comenta que habrá "podido experimentar" que su sufrimiento ha sido "el sufrimiento de mucha gente, el sufrimiento de Córdoba y de Huelva y de toda España, ha sido un sufrimiento que ha transcendido nuestras fronteras y ha suscitado compasión en el mundo entero". A su juicio, "el sufrimiento, cuando es compartido, queda atenuado". Y en este caso, "la solidaridad de toda la sociedad ha superado con creces la crueldad de los hechos".

Pero, además, agrega que "hechos como éste plantean el reto de lo que hacemos con los niños, cómo los tratamos, cómo hemos de procurarles un mundo mejor y más feliz". Así, "nos conmueve la muerte terrible de Ruth y José, y deseamos que ellos intercedan ante Dios para que ningún niño del mundo sufra como ellos", según indica el obispo, quien lamenta que la sociedad se ha "acostumbrado a las noticias de crueldad con los niños, y hechos como éste nos hacen despertar el sentido de solidaridad y de humanidad".

Alude al aborto en su intervención
Por otra parte, se pregunta, "¿no podrán alcanzarnos estos niños que se reduzca el número de abortos que diariamente se producen en nuestro entorno?", algo que le pide a Dios, de manera que "el seno materno, el lugar más seguro y más cálido para el ser humano, no sea nunca más un lugar de amenaza para el ser humano naciente, ya desde su concepción, incluso antes de su anidación en el útero materno". Y añade que "no vale invocar el derecho de la madre para matar a su hijo. ¡Ningún padre, ninguna madre tiene derecho a matar a su hijo! Que Ruth y José nos lo hagan entender a todos".

De igual modo, precisa que "por encima de la crueldad de estos hechos, se yergue la verdad de la vida que continúa", pues, "Ruth y José están vivos junto a Dios y este es hoy el consuelo más profundo para su madre que los buscaba ansiosa y ahora ya sabe donde están", "están con Dios seguros y a salvo".

Además, monseñor argumenta que "junto al dolor de un final tan trágico, está el consuelo de la fe cristiana que nos habla de vida eterna, de vida que sobrevive a la muerte, de vida feliz junto a Dios para siempre". En este caso, "además de unos niños como éstos esa felicidad no ha quedado empañada en su alma por ninguna mancha de pecado personal, sino que en su inocencia han sido inmolados y conservarán para siempre la inocencia propia de un niño".

Entretanto, Demetrio Fernández ha reclamado que "nunca más se repitan estos hechos, que ningún niño del mundo sufra por culpa de los mayores y que los santos Ángeles protejan a todos los niños del mundo".
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