14.04 h. Desde la Unidad Asociada CSIC-UHU para el estudio de la Contaminación Atmosférica aseguran que los límites de dióxido de azufre registrados ayer en algunos puntos de Huelva “son bastante usuales” y se encuentran por debajo del límite horario establecido por la Directiva Europea. Aún así, destacan que “mientras que es el olor lo que alerta a la gente, lo realmente grave es lo que respiramos y no huele a nada”.
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Si bien es cierto que el intenso olor a dióxido de azufre que se percibía ayer en Huelva hizo saltar todas las alarmas, desde la Unidad Asociada CSIC-UHU para el estudio de la Contaminación Atmosférica –organismo independiente “que no está ligado a ninguna empresa” y que trabaja con datos de la Consejería de Medio Ambiente- han asegurado a huelva24.com que los valores registrados durante la jornada se encuentran dentro de lo permitido por las leyes europeas en esta materia (en concreto, la Directiva 2008/50/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de mayo de 2008 relativa a la calidad del aire ambiente y a una atmósfera más limpia en Europa).
Así, según recoge el informe de dicha unidad, la “concentración media diaria de 25 µg/m3 en Moguer, con dos impactos ocurridos a las 8.00 horas (57 µg/m3) con vientos de componente Norte y a las 17 horas (90 µg/m3) con vientos de componente suroeste (Polígono Industrial Punta del Sebo). Este mismo máximo coincide con el ocurrido en Huelva durante el final de la tarde, con máximo en Campus Universitario de 43 µg/m3, inferior al límite horario de 350 µg/m3”. De hecho, y según ha explicado Jesús de la Rosa, vicerrector de Investigación en la Universidad de Huelva y director de la Unidad de Contaminación Atmosférica, “la semana pasada, por ejemplo, se alcanzaron niveles más altos de dióxido de azufre en varias ocasiones, llegando a superar los 150 microgramos por metro cúbico, pero no hubo tal alarma porque la brisa no soplaba en la misma dirección”. Aún así, el investigador destaca que “el olor, que es lo que en casos como éste provoca la alarma entre la gente, es en este caso lo de menos, puesto que lo que importa es lo que respiramos y no huele”.
Así, no es este olor lo que perjudica nuestra salud, sino “las micropartículas (PM10) que normalmente acompañan al dióxido de azufre”. A saber, arsénico, niquel, cadmio y plomo, “partículas que respiramos permanentemente –aunque no se perciba su olor- y que son altamente dañinas para las personas; fundamentalmente porque son capaces de atravesar nuestro organismo y colapsan nuestras arterias, dando lugar a problemas cardiovasculares y a hipercolesterolemia”. Según afirma De la Rosa, “el olor no está relacionado con la toxicidad, y hay días que no notamos ningún olor especial y, en cambio, estamos respirando cosas más perjudiciales”.
Emisiones propias de una fundición de cobre
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Aunque hubo muchos que aseguraron que ayer el aire olía “a refinería”, desde la Unidad Asociada de la UHU aclaran que los datos recogidos no se correspondían con las emisiones propias de la misma que, además, “suelen impactar en la zona de Mazagón, Palos y Moguer, pero rara vez en la capital”. Así, según explica Jesús de la Rosa, “las emisiones de dióxido de azufre y de partículas ultrafinas como las de ayer responden al perfil de la fundición de metales, de cobre”; por lo que, teniendo en cuenta las empresas instaladas en el Polo Químico onubense, sería Atlantic Copper la que responde a este perfil.
Este tipo de emisiones, “tal y como tenemos estudiado, suelen repercutir más en la capital en verano, a mitad de la mañana, cuando la brisa empieza a soplar hacia nosotros, porque Huelva se encuentra en la línea referencial, y es cuando las emisiones nos llegan más directamente”. Pero “si no llegan a la capital llegan a otro sitio; es decir, las emisiones están ahí, e indudablemente nos afectan”.