Sábado, 1 septiembre 2012
psicosalud

Sana masculinidad

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Esperanza Gómez Harriero

Hay hombres, muchos de ellos jóvenes, que se creen ‘obligados’ a mantener relaciones sexuales con cualquier mujer que esté dispuesta, se sientan atraídos por ella o no. Esto que parece de chiste, o una exageración, es una realidad que en la teoría roza lo absurdo, pero que en la práctica fabrica bloqueos emocionales muy importantes y dañinos.

La semana pasada una lectora me pidió tratar el tema de la virilidad y el uso de Viagra en el hombre actual. No soy una experta en este tema que pertenece más bien al ámbito de la medicina y la sexología, sin embargo sí puedo comentaros la importancia de los aspectos psicológicos en una sexualidad sana y satisfactoria.

[Img #45539]Un gran número de casos de disfunción eréctil viene condicionado por factores psicológicos y aprendizajes culturales. Uno de ellos es la expectativa generada sobre el hombre en cuanto a su potencia y actividad sexual. A pesar de estar en el año 2012 y presumir de grandes avances a todos los niveles, continuamos manteniendo estereotipos de género que pueden llegar a crear mucho sufrimiento a nivel personal y de pareja. Si pensamos en un hombre masculino (si es que esta redundancia no es ya ridícula de por sí), alguien viril, ‘machote’, rápidamente lo asociamos con una vida sexual activa. Hay hombres, muchos de ellos jóvenes (menores de 25 años) que se creen ‘obligados’ a mantener relaciones sexuales con cualquier mujer que esté dispuesta, se sientan atraídos por ella o no. Esto que parece de chiste, o una exageración, es una realidad que en la teoría roza lo absurdo, pero que en la práctica fabrica bloqueos emocionales muy importantes y dañinos.

Según mi experiencia profesional, uno de los miedos más comunes en los hombres es ‘no dar la talla’ en el sexo, ya sea por tamaño, por resistencia, o por cualquier otro complejo con base social y cultural. Pensar que siempre deben tener ganas de mantener relaciones sexuales, que si dicen ‘no’ se les tachará de ‘poco hombres’, que la responsabilidad del placer en la pareja recae sobre él y, más concretamente, sobre el tamaño o el grosor del pene, etcétera, genera un nivel de estrés que a su vez podría provocar trastornos sexuales de diversa índole; entre ellos, por supuesto, la disfunción eréctil. En otros casos, no más deseables, este tipo de pensamientos tan arraigados puede llevar a una gran potencia y actividad sexual, pero carente de sentimientos, todo ello causado por un bloqueo emocional que impide disfrutar plenamente de la sexualidad.

[Img #45540]El sexo, en general, sigue siendo tabú. Con esto quiero decir que no es un tema del que hablemos abierta y sinceramente, salvando excepciones. Años y años de represión siguen perdurando hoy, manteniendo sentimientos de vergüenza y/o culpa que dificultan una comunicación sana ya sea con nuestra pareja, nuestros amigos o nuestros padres. La falta de información facilita la creación de prejuicios, estereotipos e ideas que consideramos verdades absolutas, cuando la realidad es que nadie vive su sexualidad igual que otro. Cada persona tiene unas vivencias, unas emociones y unos pensamientos únicos e irrepetibles en cuanto al sexo, por lo tanto lo que gusta a unos no tiene por qué gustar a otros, pero al no mantener una diálogo abierto nos perdemos la riqueza que da conocer lo que realmente hace disfrutar a la persona que tenemos enfrente.

Tampoco ayudan a mejorar esta problemática los medios de comunicación o ciertos tipos de películas como son las de contenido sexual hardcore (pornografía dura), donde el tamaño, la resistencia y prácticamente todo lo que aparece en ellas no es más que ficción cinematográfica que se aleja bastante de lo que tanto hombres como mujeres desean en realidad.

Siendo así, la clave para disfrutar del sexo de una forma sana (siempre sin tener en cuenta las causas físicas de cualquier trastorno de la sexualidad) no es más (ni menos) que conocerse a uno mismo lo suficiente para saber qué quiero yo y qué necesito. En el caso de hombres con algún trastorno de la sexualidad donde se hayan descartado causas fisiológicas, es muy importante conocer qué tipo de experiencias, pensamientos y emociones se esconden tras los síntomas presentados. A veces tomar medicación como la Viagra es algo necesario e imprescindible; otras veces será suficiente con aprender a conocernos, aceptarnos y romper los posibles bloqueos que nuestra educación haya ido generando.


psicosalud@huelva24.com

Esperanza Gómez Harriero

@PsicologaHuelva

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Esperanza
Fecha: Domingo, 2 septiembre 2012 a las 14:49
Hola, LolitaPin, gracias por tu comentario. Sólo con la información que das no tiene por qué tratarse necesariamente un trastorno psicológico, podría ser "simplemente" (aunque sea de lo más complejo) la manera en la que ha aprendido a enfrentarse al mundo. Si te apetece que comentemos más profundamente este tema escríbeme a la dirección de correo que aparece bajo el artículo, asi podemos hablarlo de una manera privada. Gracias por leernos. Un saludo.
LolitaPin
Fecha: Domingo, 2 septiembre 2012 a las 13:45
Me gustaría consultar si una persona  que no es capaz de mostrar emoción o sentimiento, solo enfado, que no sabe ponerse en el lugar del otro, miente constantemente y acusa a los demás de impedirle llevar una vida plena, que siente un miedo atroz a ser mayor y solo disfruta de saber que los demás hacen lo que el quiere, de sentirse respetado y, sin embargo, es incapaz de respetar a nadie, y en ningún caso se disculpa o muestra signo alguno de arrepentimiento. Enlazandolo con el articulo consume  ademas Viagra. Podría tratarse de un trastorno psicológico mas allá de unos prejuicios?
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