El tamaño del pene, ellos siempre tienen ganas, tienen que tomar la iniciativa, le gustan todas las conductas sexuales y un largo etcétera se han considerado siempre inseparables de los hombres. Pero realmente todo esto ¿es mito o realidad?
La información y educación que los hombres han recibido en materia sexual ha sido igual de escasa y mala que la recibida por las mujeres, siendo esta la causa de muchas conductas sexuales que en lugar de beneficiar han perjudicado tanto a hombres como a mujeres.
Siendo esta la causa que se responsabilice a los hombres del bienestar y placer sexual de la pareja, ellos tenían que conocer el cuerpo de la mujer -¿cómo van a conocer el cuerpo de la mujer, si a veces no conocen ni el de ellos mismos?- y saber qué tenían que hacer y dónde tocar -¿cómo van a saberlo, si en la mayoría de los casos los hombres piensan que los puntos erógenos de ellos se reducen casi a uno solamente?- para que se llegue al éxtasis, a disfrutar de nuestras relaciones sexuales.
Hay cosas que, por suerte para todas y para todos, en los últimos años han comenzado a cambiar, pero realmente ¿es este cambio efectivo? ¿Hemos cambiado nuestra percepción de nuestras relaciones sexuales? ¿Nos preocupamos de conocer nuestros cuerpos? ¿Pedimos sexualmente lo que nos gusta?
La respuesta a la mayoría de estas preguntas -así como a otras que ahora se me quedan en el tintero- es NO, dado que siguen estando vigentes tanto en hombres como en mujeres muchos mitos y creencias sobre la sexualidad masculina y por supuesto femenina.
Por ejemplo, la importancia que se le ha dado desde siempre al tamaño del pene, como órgano potenciador del placer sexual en hombres y en nosotras las mujeres, está más relacionado con la visión genitalista, reproductora del sexo que con la realidad de nuestra sexualidad. El pene, primero no es el único órgano que puede dar placer a una mujer (creo que eso está más o menos claro para la mayoría) y por supuesto que sea más o menos grande (no estamos hablando de micropenes) no es condición sine qua non para esto, es más importante que el tamaño del pene saber cuáles son las preferencias sexuales de la pareja, las nuestras, conocer nuestros cuerpos y saber pedir qué queremos en cada momento que tener un pene más grande o más pequeño.
Otro mito sería el de que ellos siempre tienen ganas; pues tampoco es cierto, ellos igual que nosotras pueden tener épocas, días o momentos en los que el deseo sexual esté disminuido y no siempre tiene esto que ser un problema -ni por supuesto que ya no le gustemos, ni que haya otra persona en sus vidas-, quiere decir simplemente que no tiene ganas y por supuesto están en todo su derecho.
Otro mito, el de que ellos siempre toman la iniciativa, tampoco debe ser así, a ellos también les gusta que nosotras tomemos esa iniciativa y que seamos activas, y a muchas de nosotras también nos gusta 'llevar las riendas' de nuestras relaciones sexuales. Acercarnos las primeras, acariciar y besar tomando la iniciativa, jugar un poco...
Estos son sólo tres de los muchos mitos sexuales que existen, si bien son de los más populares. El sexo puede llegar a ser muy divertido si rompemos con los mitos, creencias y falacias que nos han ido transmitiendo y que están en la base de muchos problemas sexuales.
Una buena información, educación y comunicación sexual están en la base de las relaciones placenteras y satisfactorias.
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Carmen Canterla
Psicóloga-Sexológa directora del Instituto de Salud Vidacer Huelva
c/Amado de Lázaro, nº7. Local bajo. Tfno: 959544011
Huelva