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Antonio Jesús Romero
Sábado, 18 agosto 2012
cámara... ¡acción!

'The Amazing Spider-Man'

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¡Muy buenas, damas y caballeros! Antes que nada, me gustaría aclarar que soy fan de Spider-Man desde los ocho tiernos añitos. Ello explica por qué mi opinión sobre la nueva adaptación cinematográfica de este súper héroe pueda verse perfectamente influenciada por mi declarado fanatismo. Sin embargo, en el presente texto, intentaré no dejarme llevar por mis neuras particulares.

[Img #44876]No voy a revelar demasiados detalles del argumento, sino únicamente áquellas que hayan sido mostrados en la promoción pre-estreno o que no destripen la película al ser revelados. Aunque, claro, esto será así según mi criterio personal e intransferible, por lo que puede que no coincida con el suyo, respetable lector/a, así que lanzo esta advertencia desde un principio.

‘The Amazing Spider-Man’ ve la luz en el año 2012 como primera entrega de una, más que posible, nueva trilogía fílmica basada en la franquicia arácnida. Así, con el correspondiente guión entre ‘Spider’ y ‘Man’, para no molestar a Stan Lee, aunque se suela omitir en las ediciones españolas de los propios cómics. Un servidor no puede llegar a entender por qué el título no se tradujo al castellano como ‘El Asombroso Spider-Man’ (o ‘El Asombroso Spiderman’, como prefieran). Imagino que en el mundo cutre en el que vivimos, mola más el inglés que nuestro propio idioma. Casi desearía el título latinoamericano: ‘El Sorprendente Hombre Araña’. En cualquier caso, el relativamente novato Marc Webb lleva la batuta como director sobre un texto de James Vanderbilt que, a su vez, se basa en el famoso personaje creado por el mencionado ‘TheMan’ Lee y Steve Ditko.

La trama comienza con un Peter Parker (Andrew Garfield / Max Charles) en sus años mozos. Por una serie de circunstancias, acaba al cuidado de sus tíos (Sally Field y Martin Sheen), quienes acabarán convirtiéndose, a la larga, en los auténticos padres del muchacho. Sin embargo, la comprensible curiosidad de Peter por sus progenitores biológicos (EmbethDavidtz y Campbell Scott) le llevará a contactar con el Doctor CurtConnors (RhysIfans), un antiguo compañero de éstos. Será en los laboratorios de Industrias Os Corp, en los que trabaja el buen científico, donde Parker será mordido por la consabida araña mutante que le dará sus poderes. Ya para entonces, el largometraje ha abierto varios frentes argumentales que irá desarrollando hasta su conclusión, comenzando por la necesaria descripciónde su protagonista.

Tanto en los tebeos originales como en la mayoría de sus traslaciones a otros medios, Peter Parker está específicamente diseñado para que el respetable pueda sentirse plenamente identificado con él. A fin de cuentas, muchos hemos sido adolescentes y, como tales, nos hemos comportado como completos imbéciles; aunque luego, cuando vemos a otros adolescentes acometer el mismo tipo de idioteces, nos cuesta recordar o nos cuesta admitir que nosotros luciéramos (o, a lo peor, sigamos luciendo) comportamientos similares. Muchos hemos discutido con nuestras familias, sea por estúpida rebeldía, por el habitual choque generacional, el roce de la convivencia o víctimas de los frecuentes cambios de humor propios de la edad. Todos nos hemos sentido incomprendidos y marginados y víctimas totales de la vida y del mundo. Y hemos ido al instituto y hemos sufrido allí, cual hemorroides, al abusón o al idiota que tocara; y se nos han disparado las hormonas ante el bellezón de la clase. Que luego consiguiéramos ‘pillar cacho’ con esa persona es otro cantar, pocos los hay afortunados.

[Img #44875]Sin embargo, en este caso, aunque el personaje nos resulte simpático y podamos llegar a congraciarnos bastante con él, no llegamos a vernos reflejados en él ni a sentirnos en su pellejo. El nuevo Parker fílmico es un adolescente empollón que, en consonancia con los tiempos modernos, no duda en cambiar las gafas de pasta por las lentillas o en hacer uso de Internet ante cualquier duda; lo que podría haber devenido, y no lo hace, supongo que afortunadamente, en juegos de palabras tipo ‘la araña en la red’ (‘spider´s web’) y similares (si ya añadimos el apellido del director, hubiera sido un festival de humor fino). Lejos de resultar ‘molón’ por desplazarse en monopatín cual Bart Simpson, seguirá siendo el mismo marginado social de siempre, llevándose las consecuentes palizas por parte de los matones de turno. Hijo de su padre, sus amplias aptitudes para las ciencias le sirven para idear creaciones tan ingeniosas como un cerrojo para la puerta de su habitación capaz de ser accionado a distancia, o un lanzador de telarañas creado a partir de componentes de Os Corp.

Claro que la inutilidad del primer invento queda patente en su propia definición y su inclusión en la película resulta algo vergonzosa, a menos que pueda justificarse desde la perspectiva de la vagancia más absoluta. En cuanto al segundo, resulta poco creíble que haya podido hacerse tan fácilmente con unos materiales tan fantásticos pero que, en contraste, siga cargando con una abultada cámara fotográfica analógica que, para más inri, luce su nombre y apellido claramente escritos.

Cuando llevas una máscara puesta y se supone que tratas de mantener el anonimato, eso es algo directamente estúpido; casi tanto como grabarte exponiendo claramente tu plan secreto de científico loco y dejarte el archivo de vídeo abierto en el ordenador y listo para ser reproducido por el primero que pase por casualidad. Tan estúpido como que un capitán de la policía neoyorquina entre completamente a solas en un laboratorio donde sabe que dos mutantes están enfrentándose a muerte, sin hacerse acompañar de ningún agente.

[Img #44874]En su identidad enmascarada, el trepa-muros luce fantástico. Las peleas está bien coreografiadas, el monigote digital está correctamente integrado, no da demasiado ‘el cante’ y se mueve como debe moverse: en resumidas cuentas, las escenas de acción resultan geniales. Algunas llegan a ser auténticamente notables, como el rescate en el puente, el despliegue de telarañas en las alcantarillas o la mayor parte de la batalla en el instituto. Y el descubrimiento de sus poderes es bastante divertido. Me encanta la ambientación predominantemente nocturna y creo que resulta muy acorde. Para cualquier espectador, que el nuevo diseño del disfraz sea de su agrado o no dependerá de una mera cuestión de gustos subjetivos. A mí, por ejemplo, no me disgusta, pero lo que me encanta es la textura aparente, tipo balón de baloncesto.

Pero nos dan una de cal y otra de arena: la caída al ring es demasiado casual y, cuando el enmascarado intenta hacer chistes y burlarse de sus enemigos, como en los tebeos, no resulta para nada gracioso; de hecho, queda como un auténtico capullo. Tampoco ‘mola’ nada la impresión que da de querer aprovecharse económicamente de la desgracia de Connors, cuando debería querer ayudarle desinteresadamente. Claro que sólo es una mera escusa argumental para que cargue consigo cierto objeto que, a su vez, conducirá a la siguiente bronca contra el villano. Lo peor llega cuando tenemos que soportar una auténtica, vergonzosa y descaradísima americanada; incluso se cuidan de colocar de fondo la dichosa banderita de barras y estrellas.

Dado que no afecta a la trama, podrían haberla eliminado del montaje perfectamente y ahorrarnos, de esta manera, semejante momento de absoluto bochorno. Para ser justos, y aunque parezca diseñada de cara al futuro videojuego, es una secuencia bonita, pero no deja de partir de una casualidad forzada y hasta las películas del ‘Capitán América’ y ‘Los Vengadores’ miraban más por el público internacional y se cuidaban de no golpearnos en la cara con la típica prepotencia norteamericana. Personalmente, nunca he comprendido el patriotismo, ni el yanqui ni el de ninguna otra nacionalidad. Nacer en un país o en otro no es algo que puedas elegir libremente y, como George Carlin, considero que el orgullo debe reservarse a logros y méritos que hayas alcanzado por ti mismo.

[Img #44879]No es ningún secreto que el origen del lanza-redes está vinculado a una tragedia personal. Concretamente, al fallecimiento de su tío y el descubrimiento de que “todo gran poder requiere una gran responsabilidad”. Aunque el concepto queda patente, el lema en sí nunca llega a pronunciarse, algo que los aficionados echaremos de menos. Imagínense la trilogía de ‘StarWar’s sin ese sempiterno saludo de “que la Fuerza te acompañe”, la de ‘El Padrinos’ sin esa “oferta que no podrá rechazar”, o como esa nostálgica y cutre ‘frikada’ de ‘Masters del Universo’ sin ese Dolph Lundgren gritando a pleno pulmón “¡yo tengo el poder!”.

Se consigue introducir a los padres del crío sin que sus tíos pierdan importancia y, de hecho, la relación de Peter con todos ellos está bastante bien llevada, al menos, hasta el momento de la desdicha. La muerte de Ben es bastante repentina y no ofrece concesiones de tiempo para despedidas lacrimosas ni ñoñerías de otro tipo. Probablemente, esto sea debido a que todos, o casi todos, conocemos la maldita historia de sobra. Nos la llevan repitiendo, además, en distintos medios, desde principios de los mismísimos años sesenta. Pero creo que la cruda, sorprendente y violenta rapidez de la secuencia resulta beneficiosa para el tono general perseguido por el film y consigue que la escena en sí misma gane en dramatismo no forzado.

Con Ben en la tumba, el trato entre Peter y May se desdibuja bastante y resulta algo confuso en algunos momentos. Además, no llegamos a saber si May alcanza a sospechar, a intuir o a descubrir la doble vida de su sobrino y su mayor contribución será impulsarle a que continúe arriesgando su propia vida y, peor aún, la de quienes rodean: no parece una buena manera de educar a tu hijo adoptivo.

El ambiente académico sirve para introducir a Eugene ‘Flash’ Thompson (Chris Zylka) y a la adorable GwenStacy (Emma Stone). El primero se eleva, aunque levemente, sobre el estereotipo de matón escolar con el que se nos es presentado, e incluso, dentro del reducido tiempo que aparece, llega a experimentar cierta evolución como personaje. En cuanto a la encantadora rubia, viene a sustituir a la Mary Jane Watson de anteriores adaptaciones mediáticas como la habitual novia del héroe. Ciertamente, las dos son igual de importantes e icónicas en los cómics, cada una de una manera distinta; y, en justicia, ambas merecerían tener su propio espacio y su porción de protagonismo en la gran pantalla, además de que siempre es un placer ver interactuar a ambas féminas en cualquier medio.

Por ello, espero que nos toque la lotería y, en la secuela, podamos verle el pelo (y lo que no es el pelo) a alguna nueva versión en carne y hueso de la pelirroja más atractiva del noveno arte (tras la Viuda Negra y Fénix, por supuesto). Siempre y cuando, claro está, se distancien del tratamiento tópico que ha recibido en otras ocasiones, tal y como han logrado con la rubita en la presente entrega.

[Img #44878]La señorita Stacy es bastante bella y simpática, pero también transmite temperamento e inteligencia. De hecho, irónicamente, resulta más lista que el propio protagonista y es muy de agradecer su actitud en las situaciones de riesgo. Aunque se juegue, irónicamente, con esta posibilidad, no llega a convertirse nunca en la aburrida y típica dama rehén en peligro con necesidad de ser rescatada por su heroico salvador. Y su relación sentimental con Peter es todo lo realista y creíble que cabría imaginar. Hay mucha química entre ambos, quizás porque los dos actores sean pareja en la vida real. Claro que, a veces, bordea en la cursilería más insoportable y empalagosa. Y, cuando digo bordea me refiero a que entra de lleno. Pero es lo que suele suceder en todos los romances adolescentes, como bien sabrán quienes los han padecido. Y no digo nada más por quien pueda sentirse aludido.

Se le perdona por esos ojazos, pero quizás resulte demasiada casualidad que la misma muchacha sea, a un mismo tiempo, compañera de clase de Peter, ayudante de Connors e hija de otro personaje igualmente importante. En lo referente a George Stacy (Denis Leary), la antipatía que muestra contra Parker en cualquiera de sus dos identidades le sitúa en las antípodas de ese anciano caballeroso, sereno, sabio, sosegado y amable que fuera en las viñetas. Sorprende lo desagradable que puede llegar a ser, incluso en el último instante. Es un hombre duro, con el mismo fuerte carácter que, factiblemente, ha heredado su Gwen. En varios aspectos, se parece más a su hermano, el también policía Arthur Stacy. Su familia numerosa refuerza esta impresión de amalgama ya que, originalmente, Gwen era hija única y huérfana de madre. En cambio, curiosamente, en los tebeos era el Doctor Connors, alias ‘El Lagarto’, quien contaba con una esposa y un hijo pequeño que nunca llegaremos a ver.

Connors comienza siendo bastante simpático e interesante, pero acaba volviéndose algo soso. Además, al contrario que el propio Spider-Man, el reptil monstruoso en el que acaba transformándose no es  para nada creíble, aparte de resultar feúcho y en absoluto atemorizante (y de parecerse en demasía al Killer Croc de la serie animada noventera de Batman). Durante unos breves segundos, le vemos con bata de laboratorio, lo que nos remite a su imagen característica en los cómics ysupone una mejora estética que no sabemos por qué no se extiende al resto de sus apariciones. Al menos, se agradece que se enfaticeen su mayor tamaño y corpulencia con respecto al héroe, recalcando el desafío físico que representa para él.

El Lagarto, el Capitán Stacy y Flash Thompson se alzan como antagonistas y adversarios de Parker, en distintos momentos, por distintos motivos y a distintos niveles; pero ninguno de ellos es realmente malvado. Incluso el primero, pese a que su discurso transpira leves connotaciones pseudo-nazis, no es más que una víctima atormentada y digna de lástima de sus propias circunstancias y de sus propias obsesiones;constituyendo, pese a su rol de villano, un personaje muy humano e, incluso, entrañable. Al contrario que el miserable Doctor Ratha (IrrfanKhan), tanto Connors como Stacy actúan según lo que de verdad creen correcto. La diferencia es que el primero acaba seriamente trastornado, lo que distorsionará su percepción moral, encaminándole a su particular viaje al abismo.

Lamentablemente, tras sus primeras transformaciones, la cinta no se explaya el tiempo necesario para analizar su evolución psicológica, ni aclara en demasía los síntomas de su demencia ni sus presumibles conflictos internos. Todo ocurre con demasiada premura. Por su parte, Stacy es, simplemente, y pese a su mal carácter, un buen hombre, fiel a sí mismo y a sus principios, entregado a sus responsabilidades como padre y como policía. Ni más ni menos.

[Img #44877]Quien sí resulta decididamente amoral, manipulador y carente de escrúpulos es el mencionado Ratha, así como el ente corporativo al que representa y pertenece: una Os Corp omnipotente, mortífera y sin rostro, que no concede valor alguno a las vidas humanas más allá del provecho que pueda sacar de ellas y que puede estar o no estar detrás de la desaparición de los Parker. En las historietas originales, el dueño de Os Corp, Norman Osborn, es un individuo misterioso y peligroso, con muchos secretos y múltiples rostros. Siempre ha sido el mayor enemigo de Spider-Man. Aquí, no aparecerá ni una sola vez.

Pero se las arregla para, pese a ello, constituir uno de los motores importantes de la trama, perfilándose de lo más atractivo y sugerente desde las sombras. Sólo por ello y por la expectación creada, su aparición en próximas entregas es obligada. Sería menester que también asomara su vástago Harry, carente del interés o de la presencia de su progenitor, pero también bastante icónico en la mitología arácnida y capaz de ofrecer bastante juego. Pardiez: por pedir, que salga también el temible Amberson Osborn, el papi de Norman.

En resumidas cuentas, la cinta puede dividirse perfectamente en dos partes. La primera, sin duda, mucho mejor definida y estructurada, incluso con mejor uso de la banda sonora. La segunda, en cambio, deja en mayor evidencia fallas ya presentespreviamente: diálogos redundantes, momentos estúpidos o saltos de lógica en el argumento. También se notan más las podas en el montaje, confirmadas por los fragmentos exhibidos durante la campaña promocional pero que no se llegan a vislumbrar en ningún momento del metraje.

Y falla en el desenlace, donde este nuevo ‘Spidey’ debería haber seguido ejemplos anteriores (concretamente, nos referimos a Sam Raimi) y terminar sacrificando su vida personal como consecuencia de la asunción completa de sus responsabilidades; lo que habría supuesto, en esta ocasión, una decisión aún más dolorosa pero, por ello, también más madura, interesante y jugosa.

Sin embargo, consiguen entretenernos y emocionarnos, gracias a saber poner el acento donde deben, en los personajes, que además, están muy bien interpretados. El reparto es cuasi perfecto y quizás el mayor acierto de toda la película. Como defensor acérrimo del doblaje (siempre terriblemente despreciado, a veces por mero esnobismo), me duele afirmarlo pero quizás en esta ocasión sea lo único que les reste credibilidad a esos actores y actrices de indudable talento y acomodados en unos papeles que les sientan como anillo al dedo.

Webb se las ingenia bastante bien para su relativamente escasa experiencia, al escoger un tono, unos encuadres y una puesta en escena bastante logrados. Stan Lee, uno de mis mayores ídolos personales, protagoniza el habitual cameo que se marca en casi todas las adaptaciones de sus obras (que incluyen la inmensa mayoría de los súper héroes conocidos por el público más generalizado) y que, en este caso, resulta de lo más hilarante y fresco.

No es una gran película, ni siquiera una buena, pero, a pesar de todas sus fallos, la disfruté bastante, hasta el punto de que espero con ansia lo que pueda ofrecerme la previsible secuela para la que deja, descaradamente, varios cabos sueltos. También existe la posibilidad de que Venom (o Veneno), uno de los más reconocibles némesis de Spidey, al igual que ha protagonizado sus propias novelas gráficas, también llegue a ser objeto de su propia película, aunque ligada argumentalmente, claro está, a las del Hombre Araña. Me muero de ganas por ver nuevamente en la gran pantallaa Mary Jane, a la familia Osborn o, por supuesto, al periódico Daily Bugle (que ya asoma aquí en un breve cameo), con todos los memorables secundarios que ello supondría: J. Jonah Jameson, Robbie Robertson o Betty Brant.

También me gustaría que hubiera cierto entramado mafioso, obviado en anteriores versiones cinematográficas pero muy presente en la mayoría de los tebeos arácnidos. En resumen, y  prefiriendo con diferencia otras traslaciones mediáticas de mi héroe (de ficción) favorito, como las que se han dado en el campo de la animación, he conseguido recuperar cierta ilusión por su devenir futuro en la gran pantalla. Y eso, después de la última gran decepción, es un gran mérito.

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2 Comentarios
Nieves
Fecha: Viernes, 14 septiembre 2012 a las 01:09
Muy bien expresado, hasta una neofita como yo ha disfrutado de la lectura :)
Álvaro
Fecha: Martes, 21 agosto 2012 a las 00:48
Buen articulo, de acuerdo con muchas de las cosas que dices. Estoy deseando leer la proxima crítica que hagas.

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