2.40 h. La desastrosa organización del concierto que ayer ofreció David Bisbal en el hotel Barceló Beach de Punta Umbría no impidió que el artista almeriense cosechara un sonoro triunfo en tierras onubenses. Con tres cuartos de hora de retraso sobre el horario previsto y con la Guardia Civil presente en el auditorio del hotel, el cantante hizo olvidar a sus incondicionales el caos vivido en los prolegómenos del recital.
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Pasadas las diez de la noche, hora prevista para el inicio del espectáculo, cientos de personas comienzan a increpar a la empresa organizadora del concierto: los asientos por los que habían pagado no eran los que les habían asignado. En el interior del auditorio, se comienzan a oír gritos de "¡Fuera, fuera!", pues no estaban conformes con la distribución de sus asientos.
"Yo no he pagado por ver un candelabro, que es lo que veo desde aquí". Otros comentan que en Internet el escenario aparecía más grande, y que lo habían colocado mirando a una pared, y no frente a éste. "Me siento estafada, me han engañado", explicaba una señora que había pagado 60 euros por su entrada en el centro, y la habían colocado a la izquierda del todo. "Desde la última fila solo veo cabezas, y no la de David precisamente", se quejaba un hombre que cogía una silla vacía para alzar a su hija y que pudiese ver algo.
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Mientras el concierto se retrasaba, los presentes se ponían de pie en sus sillas quejándose de la organización: "Es una vergüenza que en los tiempos que corren, haya tenido que pagar 40 euros para ver la barra de la sala". Los organizadores del evento y personal del hotel acuden a calmar a los que se quejaban, con poco éxito. Ahora eran las de la primera fila las afectadas, pues los que estaban situados al final de la sala y a la izquierda, estaban cogiendo sus sillas y colocándose delante de ellas: "A esto no hay derecho, porque hemos pagado 80 euros para estar aquí, y los que han pagado menos se nos están poniendo delante". Para evitar males mayores, a las puertas del hotel ya había apostados tres vehículos patrulla de la Guardia Civil y varios agentes se personaron en el interior de la sala convertida en auditorio improvisado.
Pero el show debía continuar, y 45 minutos más tarde de lo previsto, David Bisbal salió al escenario. Los que continuaban sin estar conformes con sus asientos se pusieron de pie a los lados, impidiendo ver a los que estaban sentados, por lo que durante todo el evento solo se escuchaban quejarse a quienes no veían estando sentados. Bisbal, que permaneció ajeno a todo lo que ocurría delante de él, consiguió que parte del público olvidase los percances de la organización, al menos durante las casi dos horas de concierto.
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Así, a las 22.45 horas, David Bisbal saluda a su público con un “Buenas noches Punta Umbría”, y éste lo aclama emocionado, mientras suenan las primeras notas de ‘Almería’. La música comienza a correr, da las gracias a los que allí se encuentran, y comenta lo a gusto que se siente en los recitales acústicos, versionando temas de los años 50, 60 y 80 “hasta llegar a las canciones de este muchachillo que se llama David Bisbal”.
Entre gritos de “¡Guapo, guapo!”, la emoción se hace presente con la guitarra que entona ‘Ruido’. Al acabar la canción, se vuelve a dirigir a su público para dedicarles un tema de los 50 que ha versionado, ‘Muñequita linda’, con el que termina de meterse a sus fans en el bolsillo. Pero no todo son temas lentos, al iniciarse los primeros acordes de ‘Lloraré las penas’, la gente se levanta y comienza a bailar, y él no va a ser menos, y pide palmas mientras se arranca con uno de sus movimientos más conocidos.
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Tras ‘Tu ausencia’, con la que vuelve a calmar a los allí presentes, recupera una canción de los 60, del cantautor Alberto Cortez, ‘En un rincón del alma’; y las fans vuelven a suspirar y a dedicarle piropos en los momentos de silencio. Y vuelve a agradecerle al público su entrega, mientras charla animadamente con ellos y les confiesa que acaba de cumplir su sueño de cantar en “uno de los escenarios más bonitos que existen, el Teatro Real”, y les dedica una estrofa de un fandango, con el que termina de convencer a los presentes.
Después de unas canciones más melódicas, se anima al grito de “¡Vamos muchachos, tó el mundo p'arriba!”, y el público comienza a hacer palmas y a bailar de nuevo al ritmo de ‘Cómo olvidar’; y David se atreve hasta a rapear el final de la canción. Pero el momento en el que todo el auditorio se levantó y cantó eufórico fue cuando sonó ‘Ave María’, con un ritmo más pausado del que su fans están acostumbrados a escuchar; como pasó en algunas otras canciones, como ‘Dígale’.
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Y vuelve a impresionar a su público con un ‘Adoro’ que suena bastante bien, mientras se oye “¡Qué bonito eres, hijo!” o “¡Bisbal guapo, te quiero!”. Y sin dejar de pedir aplausos para su banda, invita al escenario a Pepe Roca, del mítico grupo onubense ‘Alameda’, que espontáneamente dice “si llego a saber que me invita a cantar, me vengo de chaqué, porque vaya escenario y vaya porte”; y hacen un dueto de ‘Luna’.
Bajo el grito de “¡Me encanta la energía de nuestra tierra, que me acompaña allá donde voy!”, vuelve a pegarse un baile con ‘Al Andalus’, ‘Sin mirar atrás’ y ‘Quién me iba a decir’; mientras la gente aplaude y baila sin parar. Y se despide bajo los acordes de ‘Silencio’ agradeciendo a los presentes su calor y entrega, un público que no le deja irse aclamando “¡Otra, otra!”. Y vuelve, más relajado, con el pelo recogido, y les regala las tres últimas canciones: ‘Y si fuera ella’, la dedicada a su hija ‘Princesa’ y pone el broche final bailando con ‘Esclavo de tus besos’; y sus fans lo despiden emocionadas, con la promesa de volver a todos los conciertos que puedan.