H. Corpa
14.11 h. El traumatismo craneoencefálico con fractura craneal sufrida por un bombero del Consorcio Provincial cuando trabajaba en un incendio en Ayamonte ha reavivado las quejas de estos profesionales respecto a las carencias materiales con que tienen que desarrollar su trabajo.
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Carlos Rodriguez, presidente de la Junta de personal, informó a huelva24.com de que uno de sus compañeros, cuando participaba ayer en las tareas de extinción de un incendio forestal en Ayamonte, cayó al suelo y se golpeó la cabeza con una roca quedando inconsciente. Atendido por el 061, fue trasladado en primera instancia al hospital Infanta Elena y una vez pudo ser estabilizado fue evacuado al Virgen del Rocío de Sevilla, donde permanece aún ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos con una rotura de cráneo.
Según el portavoz de los bomberos, la Junta de Personal ”lleva años reclamando el poder contar con cascos forestales” y de hecho, asegura, la Inspección de Trabajo ya ha apercibido a la propia Gerencia del Consorcio, dependiente de la Diputación Provincial, para que se los faciliten, sin conseguirlo.
Estos cascos, informó Rodríguez, son del tipo F2, diferentes de los que están homologados exclusivamente para operativos de interior, como viviendas. Están indicados para incendios forestales o rescates en accidentes de tráfico y son más livianos y menos voluminosos, y ”si nuestro compañero lo hubiera llevado todo se hubiera quedado en un susto”.
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Según indicó el representante de los bomberos del Consorcio, el contar con este material ”no supone una mayor inversión, sino una mejor gestión”, ya que ”se gasta el dinero en otras cosas mucho menos importantes” y a las que se ha opuesto la Junta de Personal. Son los propios delegados de Personal y los de Prevención ”los que realmente deciden las compras que son efectivas para la plantilla”, pero ”es el gerente el que malgasta el dinero público en otras cosas”.
Rodríguez, aclara, no pide que se aumente el presupuesto anual, ”que es bastante boyante teniendo en cuenta los tiempos que vivimos”. El problema, ya que ”dinero hay”, es que el gasto se desvía a otros capítulos como ”el de gratificaciones, el de dietas o el de localizaciones”, que se reparten entre los gestores del Consorcio. Además, en el caso de las ’localizaciones’, ”los jefes, que tienen un perfil político, cobran por estar localizables, aunque se da el caso que incluso los tres han estado de vacaciones al mismo tiempo”.