Viernes, 10 agosto 2012
sexología

El lenguaje de la seducción

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Carmen Canterla

¿Qué es lo que tengo que decir en un bar u otro lugar para conquistar a otra persona? Ésta es una pregunta que formulada así o de forma diferente podemos llegar a hacernos en algunas ocasiones. En el siguiente artículo trataremos de dar algunas pistas para que nuestros acercamientos tengan mayores posibilidades de éxito.

Al preguntar QUÉ, nos estamos refiriendo al contenido, es decir, al lenguaje verbal. Entendiendo así que lo realmente importante es lo que decir, la frase, la palabra perfecta que hará a la otra persona caer rendida a nuestra vera. Pero, planteándonoslo así ¿estamos en lo correcto, es lo acertado pensar que lo que decimos verbalmente es la varita mágica?

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Pues no, dónde debemos detenernos, cuidar más y centrar toda nuestra atención es especialmente en el CÓMO. Lo importante no es el contenido del mensaje que emitimos verbalmente, sino lo que estamos diciendo sin abrir la boca. El cuerpo es quien también debe 'hablar' acompañado por supuesto de una comunicación verbal eficaz, certera y afectiva. Pero recordad que lo que hace que el mensaje cale, en un 70%, es el lenguaje no verbal (el cómo lo decimos).

En el arte de la seducción, tal como ocurre en la comunicación humana en términos
generales, el lenguaje del cuerpo tiene una importancia que generalmente no valoramos en su justa medida. Es tanto o más determinante que el lenguaje verbal. La misma frase acompañada de gestos faciales, de postura corporal y de tono de voz distintos, puede ser interpretada de una manera opuesta. Estamos en algún lugar y de repente vemos a alguien que nos llama la atención, que nos resulta atractivo, por quien nos sentimos atraídos, y pensamos: Me gustaría conocerlo, decirle algo, acercarme. Debemos pensar en el cómo hacerlo antes de en qué decirle. Pues si digo una frase bonita y original, pero mi lenguaje no verbal denota inseguridad, temor al ridículo o prepotencia, ¿conseguiríamos el resultado deseado? Más bien no. Por el contrario, puedo decir un mensaje más improvisado, más coloquial, de forma simpática, segura, sin titubeos, y es muy posible que el resultado sea una sonrisa por la otra parte, una pregunta, un pequeño acercamiento que me puede abrir la puerta para una conversación.

Es muy importante tener presente, para el desarrollo de habilidades de seducción el lenguaje del cuerpo, qué transmitimos, qué nos transmiten y la valoración de los mensajes (verbales y no verbales) que nos estemos intercambiando.

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Algunas de esas señales corporales no son conscientes, y de hecho sabemos que son
producto de la herencia que hemos recibido. Por lo tanto, pueden ser comunes en ambos sexos de diferentes culturas y de diferentes épocas. Incluso algunas de estas conductas son compartidas con otras especies de mamíferos. Otras señales son típicas de una determinada situación. Y también están las señales características de un individuo, las aprendemos a lo largo de la historia y de la experiencia personal.

Finalmente, no podemos olvidar los códigos particulares que se dan en cada escena de seducción entre dos personas. La seducción es un fenómeno complejo que integra aspectos bioquímicos, culturales y personales.

El lenguaje corporal toma diferentes formas según el momento del proceso de seducción en el que nos encontremos. Los mensajes que emite nuestro cuerpo se dan de manera consciente o inconsciente y sirven para llamar la atención, para mostrar interés por una persona en particular, para mostrar importancia y disponibilidad, para acercarse gradualmente y consolidar la relación.


Algunas consignas sobre el lenguaje de la seducción se podrían resumir en el siguiente listado, sin olvidar que hay muchas que son innatas, inconscientes:

  • Mirar a los ojos de la persona y retirar la mirada posteriormente.
  • Introducir el abdomen, sacar pecho y estirar el cuello (sin pasarse, jeje)
  • Peinarse o colocarse el pelo con la mano. Moverlo lentamente.
  • Pasar por su lado y rozarle sutilmente.
  • Parase cerquita, que nos vea.
  • Acercarse directamente para hablarle (para los más decididos).
  • Sonreírle sutilmente o con picardía.
  • Ubicarse corporalmente en su dirección.
  • Sentarnos cerquita, un buen cruce de piernas.
  • Usar un tono de voz suave, lento, seguro.
  • No hablar solo sobre uno mismo.
  • Mostrar interés por esa persona con preguntas breves pero no personales.
  • No tocar temas que puedan generar discrepancias (política, religión, etc).
  • Parafrasear cuando nos está hablando.
  • Aproximarnos, pero sin invadir su 'espacio'.

Si observamos a dos personas en pleno proceso de seducción y nos fijamos atentamente podemos observar cómo sus cuerpos bailan lentamente al son de la seducción. Mejor observarlo cuando no seamos nosotros quienes seducimos o a quienes nos quieren seducir porque si no desperdiciaríamos ese momento tan divertido…

Recordemos que la seducción es un juego de señales, unas más explícitas otras menos explícitas, entre dos personas. Así pues la implicación y participación de ambas debe ser activa. Es un juego que puede llegar a ser muy efectivo y muy divertido.


Carmen Cartela.
Psicóloga–Sexóloga directora del instituto de salud Vidacer
C/ Amado de Lázaro, No7 Local bajo. Tlf: 959544011
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